Hacia un futuro brillante

blogeditor · 1 de julio de 2014

Hacia un futuro brillante

El doctor Angus Deaton, economista que trabaja en la Universidad de Princeton, en “A través de las sombras hacia un futuro brillante”, que aparece en In one hundred years: leading economists predict the future, editado por Ignacio Palacios-Huerta (Massachusetts Institute of Technology, 2013), reflexiona sobre los problemas que vive la sociedad de hoy y el futuro de la misma.

En la visión prospectiva que ofrece se concentra en los temas donde centra su investigación en que es la salud, el bienestar y el desarrollo económico. Sostiene que a pesar de las dificultades del presente en el mediano y largo plazo el futuro de la sociedad será mejor que en cualquier otra época de la historia. A continuación ofrezco una síntesis de esa reflexión.[1]

El cielo amenazante

Cuando John Maynard Keynes escribió el ensayo “Posibilidades económicas para nuestros nietos” (1930) la situación mundial era difícil, pero aún así planteó un conjunto de pronósticos positivos que se lograrían en el mediano y largo plazo producto del desarrollo tecnológico. Al final, a pesar de los efectos negativos de la Segunda Guerra Mundial, los estándares de vida en la actualidad son tan altos como se predijeron entonces.

[contextly_sidebar id=”c8181e2fbd62beb8f64bb11d6d3be393″]Hoy se atraviesa por momentos difíciles en la economía de Estados Unidos, el desarrollo económico de Europa no está garantizado y el crecimiento de China y la India perdió dinamismo. Los actuales problemas no se van a resolver pronto, pero aún así los nietos y los tataranietos de la actual generación vivirán mejor y serán más ricos y saludables que las personas de ahora y desde luego del pasado.

En los últimos 30 años ha crecido la inequidad. El éxito del desarrollo no se distribuye y un pequeño grupo se enriquece exageradamente. El poder de los que más tienen se opone a la prosperidad de los demás. Ese grupo tiene muchas maneras de hacer valer sus intereses y mantener el control de las cosas.

El sector financiero y el de la salud son mercados rentables que en su dinámica afectan la calidad de vida de los demás, frenan el crecimiento económico y generan una visión pesimista del futuro. A pesar de eso hay también evidencia de la reducción de la mortalidad infantil, de la existencia de mejores tratamientos de las enfermedades y la atención de los adultos mayores. Se avanza en el combate a las adicciones del cigarro y el alcohol. La batalla contra el cáncer avanza, aunque todavía no se puede cantar victoria. Ahora la sociedad se enfrenta a nuevos padecimientos como la diabetes y la obesidad.

El lado positivo: crecimiento

El progreso históricamente se ha medido por el crecimiento económico y la producían las personas. Hoy los bienes son menos importantes que los servicios, y la calidad está por encima de la cantidad para determinar la mejora en el bienestar.

Hoy, el cálculo del Producto Interno Bruto (PIB) es deficiente. Se omiten variables que en los últimos años han cobrado importancia especialmente en las economías desarrolladas. La transformación del valor del trabajo, la especialización técnica y la tercerización generan incertidumbre sobre el método de cuantificación del PIB.

Muchas mejoras y productos nuevos se subestiman en el cálculo del PIB. Se menosprecia el impacto que sobre la economía tienen los teléfonos móviles, el comercio electrónico, el entretenimiento y otros productos y servicios que son resultado del desarrollo tecnológico. Las nuevas tecnologías han impactado favorablemente en bienestar de las personas.

La distancia y el tiempo se han reducido para mantenernos en contacto con los demás. Las redes sociales físicas han aumentado su dimensión gracias al potencial de las redes virtuales. El poseer un dispositivo que permite el acceso a una información infinita, las posibilidades de la interacción y comercio electrónico mejoran la calidad de vida.

El crecimiento económico es una realidad en las economías no desarrolladas. De hecho, más de 2.5 mil millones de pobladores de China e India han experimentado un crecimiento sin paralelo en los últimos 20 años. Es un hecho histórico que el crecimiento económico continuo es insostenible. Esas economías, pero también las otras de países en vías de desarrollo seguirán creciendo aunque a una tasa menor.

El lado positivo: salud

En materia de salud las naciones pobres se emparejan con las desarrolladas. Los continuos avances en la salubridad dependen de un mejor gasto en el sector público. Los tratamientos simples y acciones de higiene reducen rápidamente la muerte temprana y extienden la expectativa de vida de los adultos.

Más años de vida per se no es signo de éxito, tampoco de fracaso. El punto es saber si la mejora en la calidad de vida en quienes tienen más años va a continuar como tendencia. Todo indica que sí porque la gente está cada vez más dispuesta a pagar el desarrollo, la investigación y la innovación. Al mejorar la expectativa de vida cobran importancia los padecimientos posteriores al nacimiento. Hace cincuenta años el Alzheimer no figuraba, pero ahora su tratamiento se vuelve prioridad.

Hay una correlación directa entre crecimiento económico y mejora de la salud pública. Con más dinero y un mayor gasto eficiente se generan nuevos proyectos y con ellos viene la presión por innovar y aumentar el nivel de atención. Debe quedar claro, con todo, que la salud no depende únicamente del desarrollo económico. Hay otros factores en juego que dependen de los hábitos y manera de vivir de las personas.

El lado positivo: todo lo demás

Los estándares de vida significan poco si no hay gente viva que los disfrute. Hay muchas cosas buenas por qué vivir y cabe toda esperanza para pensar que la calidad de vida seguirá mejorando. Está, por ejemplo, la oportunidad de superar padecimientos con los trasplantes y prótesis artificiales. Las condiciones de vida, nutrición y desarrollo han permitido que los individuos aumenten sus tallas como no ocurría en cien años. Hay evidencia de que en el mundo se seguirán elevando los coeficientes intelectuales.

En los últimos 50 años la democracia ha sido adaptada por cada vez más países. La opresión se ha enfrentado con la inclusión, la participación y más derechos para todos. La cobertura educativa crece y la educación mejora y permite que nuevas generaciones de emprendedores continúen innovando las condiciones de vida en sus localidades y por ende, contribuyen al crecimiento económico de sus países.

La sociedad está en capacidad de hacer frente y superar los obstáculos que se le presentan en el camino. El desarrollo alcanzado es la prueba evidente de que en el futuro se habrán de conseguir nuevos estadios de progreso.

La mayor incertidumbre es saber cómo se lidiará con el cambio climático. Es difícil mantenerse optimista sobre los acuerdos internacionales y probablemente todavía vamos a ser testigos de devastación y sufrimiento antes que la sociedad mundial construya el consenso para solucionar el problema y sus efectos, pero las fuerzas del progreso y la acción colectiva alcanzarán la victoria.

 

@RubenAguilar

 

[1] La traducción del artículo original es de Rodrigo Islas Mariaüd.