Redacción Animal Político · 27 de marzo de 2023
¿Es posible que la confianza social mayoritaria hacia las instituciones castrenses esté siendo usada para apalancar una reconfiguración expansiva de la influencia militar, alterándose así los fundamentos mismos del régimen constitucional de derechos? ¿Las Fuerzas Armadas tienen un proyecto político y económico que trasciende cada sexenio federal, consolidándose día a día su poder de veto, por encima de la Constitución misma? ¿Hasta qué punto se viene modificando la relación entre el poder civil y militar, invirtiéndose la relación de subordinación a favor del segundo? ¿Qué consecuencias tiene que las instituciones castrenses no deliberan su doctrina, identidad, modelo organizativo y prácticas con las instituciones civiles y con la sociedad? Apenas unos ejemplos de tantas preguntas que, en suma, puedo sintetizar así: ¿qué le está pasando al país en esta nueva etapa de multifuncionalidad militar?
En la Universidad Iberoamericana CDMX contestaremos esta pregunta a profundidad y de manera sistemática y continua a través del nuevo seminario permanente sobre la militarización y el militarismo, mismo que comenzará a operar en este año. En el Programa de Seguridad Ciudadana (PSC) de la Dirección de Incidencia venimos monitoreando el tema desde el 2018 y ahora entendemos mejor que nunca que la relación entre las Fuerzas Armadas y el poder público civil y entre ellas y la sociedad está implicando alteraciones políticas cuyas consecuencias presentes y futuras prácticamente no están siendo deliberadas en el espacio público.
Invitado por el PSC, en reciente exposición el investigador Sebastián Raphael propone entender el periodo de 1994 a la fecha como una etapa diferente a las anteriores en la relación civil y militar, caracterizados los últimos 30 años como el periodo de institucionalización de la intervención castrense en la seguridad pública, función que precisamente en este periodo fue calificada como civil.
La información que recibimos desde fuentes múltiples, en especial a través de testimonios de personas que habitan territorios con violencias extremas y amplio despliegue militar, nos confirma que las percepciones y las vivencias de la gente respecto a los militares se vienen diversificando. No es igual el imaginario colectivo, por ejemplo, en Guerrero, Ciudad de México y Tamaulipas; más aún, encontramos que hay entidades federativas donde se han profundizado las diferencias, de manera que en territorios contiguos puede haber aceptación y rechazo a la presencia de las Fuerzas Armadas.
En el seminario permanente abriremos múltiples líneas de análisis e investigación, asumiendo la complejidad quizá inabarcable de lo que está sucediendo en los planos político, social, cultural, económico y jurídico, entre otros, a consecuencia de la acelerada transición hacia instituciones armadas que hoy se califican a sí mismas como instrumento disponible para lo que López Obrador disponga a favor del desarrollo nacional.
El cambio reciente es dramático. Si en el 2018 la intervención militar en la seguridad pública fue calificada por la Corte como un “fraude a la Constitución”, solo 5 años después, bajo la narrativa presidencial hegemónica, las Fuerzas Armadas hoy son las mejores instituciones para hacer cualquier función pública, si así se les ordena. Desde tal perspectiva, la pregunta es dónde estaremos en 5 años.
No hay preguntas ni respuestas fáciles en torno a la nueva multifuncionalidad militar, pero tenemos la certeza de que el peor camino es no deliberarla. Todos los días desde el PSC contribuimos a normalizar la discusión pública al respecto y creemos que la peor noticia la tienen quienes desde los gobiernos, desde las propias Fuerzas Armadas y también desde la sociedad aprovechan la polarización para condenar e incluso criminalizar todo cuestionamiento a ellas.
La narrativa hegemónica es tan potente que muchas veces las mismas personas que exigen rendición de cuentas respecto al gobierno civil, perciben que las instituciones castrenses son debilitadas cuando se les exige lo mismo. Cada persona que así lo cree, acepta, a quererlo o no, que el poder militar está por encima de la Constitución.
Todo lo contrario: el poder público que mayor control debe tener es precisamente el poder público armado. Nuestro nuevo seminario ayudará a responder qué le está pasando a México con la llegada de la multifuncionalidad militar, hacia dónde va y cómo la sometemos a la auténtica rendición de cuentas.