blogeditor · 30 de enero de 2013
En medio de los nubarrones que acechan a la vida pública, hay algo de esperanza. Un movimiento que apenas comienza puede hacer la diferencia en la educación. Se trata de una revolución en las aulas y en los sistemas educativos estatales.
En la narrativa de actores como la cúpula del SNTE, es común escuchar que la mala calidad en la educación se debe al contexto socioeconómico: “los alumnos llegan con hambre”, las instalaciones de las escuelas son inadecuadas, la educación de los padres fue tan mala que ello “explica” el bajo logro de aprendizaje de sus hijos, etcétera. Origen es destino, es la sentencia.
Sin negar la atribución de todos estos factores en el aprovechamiento de la pipiolera, hay dos esferas que pueden hacer la diferencia. Por un lado, está el ámbito institucional que crea programas para mitigar los obstáculos a la educación. La segunda, la de las aulas donde se modifican prácticas docentes que, sin requerir de grandes sumas de dinero adicionales, logran avances importantes en el aprendizaje de los niños.
En la esfera institucional, la organización Mexicanos Primero presentó un estudio que contiene el Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI) que, al considerar el contexto local, da cuenta del aporte de los sistemas educativos estatales en los avances y retrocesos en el aprendizaje, la eficacia y la permanencia de los alumnos; la profesionalización de los docentes, la capacidad de supervisión de las autoridades, y la participación social en las escuelas de cada entidad federativa [1].
Sonora, Aguascalientes y Nuevo León fueron los estados con mejores resultados sostenidos desde el año 2009 en que inició el recuento. Por ello en el estudio se identificaron los programas que favorecieron el aprendizaje de los niños y que cada entidad instrumentó al margen de los dictados del ámbito federal.
Por ejemplo, para mejorar la educación en Sonora, el Instituto de Innovación y Evaluación Educativa del Estado fue pionero en la aplicación de exámenes estandarizados como parte de su modelo de evaluación de desempeño. El análisis de sus resultados ha sido fundamental para la mejora continua con el apoyo del Sistema de Reportes y Consultas de la Evaluación Estatal, el cual permite identificar las necesidades particulares de cada escuela y, por tanto, conforma las propuestas de cambio al nivel plantel, al nivel municipal y estatal, tanto por grupo poblacional como por modalidad y nivel educativo.
A su vez, en Sonora se eliminaron las cuotas de los padres de familia como condicionante para la inscripción de los niños y se creó el Programa de Apoyo Escolar para mejorar las condiciones de los centros educativos. La bolsa de recursos se distribuye en un 80 por ciento de forma igualitaria y en un 20 por ciento dirigido a las escuelas en situación de vulnerabilidad. El director de la escuela presenta un Programa Anual de Trabajo diseñado y certificado por los padres de familia y el Consejo Escolar de Participación Social. Con ese dinero se compra material didáctico y se rehabilitan las escuelas de acuerdo con las necesidades y prioridades fijadas por la comunidad escolar. Los ingresos y gastos se reportan por plantel en Internet para que cualquiera pueda darle seguimiento a los mismos.
En Nuevo León, refiere el documento de Mexicanos Primero, se creó el programa “Unidos se Estudia”, para que padres y madres de familia se instruyan en las mismas escuelas de sus hijos y se alfabeticen o completen algún grado. Ello, además de favorecer el aprovechamiento de los niños, fomenta el involucramiento de los padres en la dinámica de las escuelas.
También esta entidad federativa fue la primera en concursar todas las plazas docentes. El proceso tiene la peculiaridad de que en eventos públicos todos los aspirantes escogen las plazas de su elección según el resultado de su examen o los méritos de su escalafón. El análisis de Mexicanos Primero señala que al presenciar públicamente la asignación de plazas, se da certeza al proceso pues cierra el paso a la corrupción y garantiza que todos los niños cuenten con un maestro al inicio del ciclo escolar.
Para mejorar el aprendizaje en Aguascalientes, el estudio narra cómo el gobierno creó el Centro de Tecnología Educativa UMBRAL, dependiente del Instituto de Educación del estado, el cual desarrolla dispositivos, medios y soluciones electrónicas que modifican prácticas educativas acorde con las necesidades locales y provee capacitación a los docentes para que se apropien de las herramientas tecnológicas y aprovechen su potencial.
Asimismo, en Aguascalientes se creó la figura del Plan Estratégico de Gestión Escolar para cada uno de los veinte Centros de Desarrollo Educativo en el estado, lo que facilita la supervisión de los planteles y permite integrar los procesos de planeación al nivel estatal con los programas operativos de cada escuela. Ese Plan busca diseñarse de forma participativa y procura articular de mejor manera la toma de decisiones, la asignación de recursos, las cargas de trabajo y establece metas, plazos, instancias responsables y mecanismos de evaluación y seguimiento.
El IDEI también hace constar una mejora importante en los indicadores de aprendizaje en la modalidad de Telesecundarias. Ello no es casualidad y es una historia que merece ser contada y replicada pues se trata de un cambio en las prácticas docentes con gran potencial transformador en el aprendizaje de los niños.
En noviembre de 2009, México echó a andar el Programa Emergente para la Mejora del Logro Educativo (PEMLE) que forma parte de la Estrategia Integral para la Mejora del Logro Educativo (EIMLE). Este programa, coordinado por la Dirección General del Desarrollo de la Gestión e Innovación Educativas de la Subsecretaría de Educación Básica de la SEP, se propuso mejorar los resultados de la prueba ENLACE en las 29 mil 147 escuelas primarias y secundarias donde el 50 por ciento o más de su matrícula obtuvo nivel insuficiente en 2009.
La EIMLE, como se le conoce cariñosamente, identifica las unidades diagnósticas que deben mejorar acorde con los resultados de la prueba ENLACE. Una vez identificado el menú temático de referencia, inicia un proceso para mejorar las competencias de docentes y alumnos a través de la “relación tutora”, el cual es un modelo en el que los niños dominan un tema y son los responsables de transmitirlo no sólo a sus compañeros menos aventajados sino a otros maestros (que se convierten en aprendices) e incluso a otros adultos. Pero el “tutor” no sólo sabe de su tema, sino las técnicas para “aprender a aprender” y debe desarrollar estrategias para que el “aprendiz” comprenda el tema y sea capaz de enseñarlo a alguien más.
El modelo fomenta el empleo del lenguaje como medio idóneo para comunicarse y aprender (lectura, escritura y expresión oral); así como la comprensión y comunicación del lenguaje matemático como son la “solución de problemas de manera autónoma, argumentación y organización sistemática de procesos de solución”. La clave de todo es que los niños sean capaces de aprender por cuenta propia.
Acorde con el documento 10 Estrategias para la Mejora del Logro Educativo, publicado por la SEP, la relación tutora se basa en el diálogo a partir de “reconocer y confiar en la capacidad que todos tienen de aprender siempre y cuando se respete el ritmo y se brinde el apoyo particular que se requiere; respetar el interés del que aprende, dando margen a la elección de lo que se quiere aprender; compartir sólo lo que se ha comprendido con suficiencia y proponerse aprender lo que hace falta; respetar los procesos de razonamiento y de construcción del conocimiento del aprendiz y; no interrumpir el diálogo tutor sino hasta que se haya logrado la comprensión”. Por lo que se prioriza el aprendizaje y no el cumplimiento del programa de estudios o, como se dice popularmente “acabar el libro”.
Ideado por el doctor Gabriel Cámara, el modelo enfatiza que “el tutor es un experto en el tema, domina el contenido conceptual y procedimental y las herramientas para aprender a aprender, es consciente de las dificultades que puede implicar el tema y por las que puede atravesar el tutorado, combina las orientaciones con la investigación y no explica ni da respuestas, posibilita que el aprendizaje se construya por parte de los estudiantes, propicia la adquisición de habilidades para el estudio por cuenta propia, genera solidaridad entre tutor y tutorado, lo que envuelve a la tutoría en una dimensión ética que elimina la simulación”.
Este modelo que ya ha sido aplicado en varias escuelas Telesecundarias de todo el país (así como muchas secundarias), ha mostrado resultados asombrosos en solo dos años de instrumentación. Las escuelas que siguen la relación tutora tenían en 2009 una brecha de 5.4 puntos porcentuales en los resultados de Español en secundaria respecto del resto de las escuelas. Dos años después, revirtió el resultado y las escuelas EIMLE tienen logros por encima del resto de las secundarias. En el rubro “bueno” y “excelente” en Matemáticas, las escuelas EIMLE pasaron del último al primer lugar en tan solo dos años.
Las “buenas prácticas” presentadas aquí dan cuenta de que los programas adecuados pueden hacer la diferencia en el aprendizaje de los niños. Son experiencias “hechas en México” que funcionaron para nuestro país y que están listas para ser replicadas. Hay, dentro de todo, algo de esperanza.
Seguimos por acá la conversación.
[1] El Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI) establece un ranking de los estados de la república en función de una combinación de seis indicadores: 1) aprendizaje: alumnos que están por encima del nivel insuficiente en las pruebas nacionales de matemáticas (este indicador tiene un peso de 50 por ciento en la calificación final y el resto 10 por ciento cada uno); 2) eficacia: alumnos que terminan en tiempo y forma la primaria y empiezan secundaria; 3) permanencia: alumnos que no desertan; 4) profesionalización docente: docentes que acreditaron los Exámenes Nacionales para la Actualización de los Maestros en Servicio (ENAMS); 5) supervisión: zonas escolares con 20 o menos escuelas por zona y; 6) participación: escuelas con consejos de participación instalados. A los datos obtenidos se les descontó el efecto del contexto de cada entidad con base en la Intensidad en el Incumplimiento de la Norma de Escolaridad Básica. Así, los resultados del IDEI muestran los avances y retrocesos netos en cada uno de estos indicadores en función de los esfuerzos realizados por las autoridades educativas estatales.