blogeditor · 10 de enero de 2021
“Yo cuido y cuido 24/7,
¿quién cuida de mí?
si ni las leyes me protegen… “.
Es imposible concebir la vida sin pensar en los cuidados; desde nuestro nacimiento hasta la vejez, los cuidados y el cuidado son el pilar que sostiene la vida, nuestras vidas; los cuidados son la mano que alimenta y que baña, pero que también acarrea el agua, que lava la ropa y que también prepara la sopa, que guía y revisa las tareas escolares al mismo tiempo que mentalmente repasa la lista del súper, que da los primeros auxilios en casa, o cuidados especializados en el hospital, que vela en la enfermedad, que acompaña en la vejez y que apoya en la discapacidad y que no hay infante que sobreviva sin ellos.
La mayor parte de las labores domésticas (cuidados indirectos) y de cuidados son realizadas por mujeres, mujeres de todas las edades que a costa de nuestros cuerpos, nuestros tiempos y nuestro proyecto de vida tenemos que estar disponibles 24 horas al día, 7 días por semana para realizar este trabajo, y que se percibe y se realiza como algo “normal” en nuestra sociedad.
Los cuidados se consideran un trabajo, de acuerdo a la OIT (Organización Internacional del Trabajo) el trabajo se define como: “Todas las actividades realizadas por personas de cualquier sexo y edad con el fin de producir bienes o prestar servicios para el consumo de terceros o para uso final propio”.
Es importante aclarar que la mayoría de los cuidados se realizan como un trabajo NO REMUNERADO, es decir, que no se recibe una remuneración económica por realizarlo, pero si representa un valor económico mayor que la propia industria manufacturera e inmobiliaria en la economía nacional.
¿Cuánto vale el trabajo de cuidados?
En diciembre del 2020, el INEGI a través de sus cuentas satelitales señala que:
El trabajo no remunerado de cuidados en los hogares representó el 22.8% del PIB en el 2019, que de pagarse representaría algo así como 5.6 billones de pesos; este trabajo comprende mayormente las labores domésticas destinadas a la alimentación, limpieza y mantenimiento de la vivienda, limpieza y cuidado de la ropa y calzado, compras y administración del hogar, cuidados y apoyo a los integrantes de la familia, ayuda a otros hogares y trabajo voluntario.
El trabajo no remunerado de los hogares destinado a la prevención, cuidado y mantenimiento de la salud representó 27.3% del PIB representado por el sector salud ¡casi un tercio de todo el trabajo! El valor de estas actividades en los hogares fue equivalente a poco más de 362 mil 834 millones de pesos y se conformó por las actividades relacionadas con los cuidados especializados (por ejemplo, cuidados a enfermos crónicos o con algún tipo de discapacidad) los cuales representaron el 14.7%; seguido del apoyo a otros hogares en el cuidado de la salud con 6%, los cuidados no especializados (cuidados para la prevención, así como por enfermedades menores o temporales) 5.8%, y el trabajo voluntario en atención de la salud el restante 0.7 por ciento.
Lo más preocupante es que aún teniendo estas cifras, no se reconozca nuestra pertenencia y aporte al sistema económico, ya que como trabajadoras no contamos ni siquiera con seguridad social, subsidiando con nuestros cuerpos, nuestros tiempos y nuestras vidas la base de la economía.

¿Los cuidados son el problema?
Los cuidados son y estarán siempre presentes a lo largo de todas nuestras vidas, más allá de géneros y generaciones, el problema es “quién, cómo y a costa de qué” se resuelven y realizan estos cuidados… por ejemplo, sabemos que el trabajo de cuidados no remunerado:
Estas situaciones nos llevan a muchas mujeres a vivir desigualdades durante toda nuestra vida, desigualdades que permean a toda nuestra familia e incluso que se perpetúan a lo largo de varias generaciones.
¿Cómo resolver las desigualdades y la forma en que actualmente se realiza el trabajo de cuidados?
Hay muchas formas de ir resolviendo esta situación, que van desde lo personal, pasan por lo familiar y lo colectivo, pero sobre todo “el estado” debe de ejercer la corresponsabilidad (responsabilidad compartida) con las mujeres, las familias y la sociedad para cambiar el ejercicio y la cultura alrededor del cuidado y del trabajo de cuidados; a través de esta sección queremos invitarte a aprender, compartir y cambiar la construcción y ejercicio actual del trabajo de cuidados.