¡Hablemos de placer, sexo y sustancias psicoactivas!

blogeditor · 16 de febrero de 2022

¡Hablemos de placer, sexo y sustancias psicoactivas!

Todas las personas buscamos satisfacer nuestros placeres. Estos placeres pueden encontrarse en el sexo y en el uso de sustancias psicoactivas, las cuales en combinación pueden proporcionar nuevas sensaciones y experiencias. Sin embargo, estas prácticas deben ser realizadas con tanta información como sea posible, de manera que podamos gozar y gestionar los riesgos que implican.

El “chemsex” es una fusión de dos palabras en inglés, “chems” (derivada del término chemicals refiriéndose a las sustancias psicoactivas) y “sex” que se traduce a sexo en español. Este concepto se utiliza para referirse al consumo intencionado de sustancias para alargar durante horas e incluso días una sesión de sexo, así como para aumentar el placer sexual.

Las sesiones de chemsex pueden ser grupales, tríos, parejas, en solitario, o inclusive, virtuales. Usualmente, estas sesiones son realizadas en distintos contextos como fiestas, hoteles, clubes, entre otros; en ocasiones quienes lo practican utilizan aplicaciones digitales para acercarse a otras personas interesadas en vivir esta experiencia, creando escenarios y sesiones espontáneas.

Estas prácticas iniciaron entre la comunidad de hombres que tienen sexo con otros hombres. No obstante, a lo largo del tiempo se ha utilizado sin importar el género u orientación sexual de quienes lo practican. No todas las personas que hacen uso de sustancias para hacer más placentera su relación sexual hablan abiertamente de ello, ya que al estar vinculadas con una sustancia ilegal prefieren mantener sus prácticas en bajo perfil para evitar ser estigmatizadas.

Durante el chemsex suelen utilizarse diferentes sustancias con distintos efectos, las más comunes son cocaína, mdma, ketamina, mefedrona, poppers, GHB, el speed o fármacos para favorecer la excitación sexual y erección. Es importante mencionar que la potencia de cada sustancia varía de acuerdo con las cantidades ingeridas. En la mayoría de los casos, la calidad, intensidad y duración del sexo aumentan, un efecto deseado por quienes lo practican. Sin embargo, el chemsex también conlleva riesgos.

Por ejemplo, algunas de estas sustancias se inyectan (práctica conocida como slamming), lo cual trae consigo el riesgo de contraer ITS como hepatitis o VIH. En ocho años creció 2.8 veces el número de casos seropositivos a VIH en jóvenes entre los 15 y 34 años, en un 284% (o sea, se triplicó). Es importante evitar compartir jeringas, siempre utilizar condón (¡y cambiarlo frecuentemente!), y fijar límites de consentimiento. Esto, además de aplicar las estrategias básicas de autocuidado y reducción de riesgos, como el evitar mezclar sustancias y checar compatibilidad si estás tomando tratamientos, como antirretrovirales.

Existen algunas recomendaciones sugeridas por el manual “La gestión del placer con orgullo en tiempos de la COVID-19”, creado con recursos de Energy Control, el Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH, Stop SIDA y COGAM, para reducir riesgos y gestionar placeres a la hora de realizar estas prácticas sexuales ya sean individuales o con otras personas.

Aquí te dejamos algunas de las recomendaciones más básicas para disfrutar más al usar drogas durante el sexo:

  • ¡Evita usar drogas a solas! Existe un mayor riesgo de no poder recibir ayuda, por ello es importante considerar los límites, ya que los efectos de las sustancias desinhiben, y algunas prácticas sexuales pueden causar heridas físicas que sean difíciles de detectar.
  • No se recomienda mezclar sustancias, porque puede crear experiencias no deseadas.
  • Apuntar las horas del consumo de sustancias facilita un control de las dosis adicionales.
  • En caso de tomar fármacos antirretrovirales es recomendable poner alarmas para recordar la toma de cada uno y llevar los suficientes.También hay que consultar las posibles interacciones que se tenga con otras Puedes checar eso en infodrogas-vih.org
  • Si vas a compartir pipas de cristal, es mejor utilizar boquillas de plástico.
  • Al tener un encuentro es mejor comunicar con anticipación las preferencias sexuales y el consumo de sustancias.
  • Al tener contacto con los genitales de alguien más y los propios, es importante tener a la mano métodos de barrera; condones, sabanas de látex, dedales de látex, guantes de látex, sumado a ello un lubricante a base de silicona o de aceite.
  • De ser posible, hay que evitar prácticas como el slamming (drogas inyectables), y disminuir el riesgo de que las ITS, o hasta el COVID, se propaguen.

Hagamos el amor con las sustancias, y cuidémonos en el camino. La prohibición pretende alejarnos de estas experiencias, y nos priva de conocer las estrategias para un consumo responsable. Con información, podemos disfrutar más, al tiempo que procuramos nuestra salud y bienestar. El Estado debería optar por implementar una estrategia integral de reducción de riesgos, que brinde información y servicios más adecuados a las realidades de las personas usuarias. Aquí estamos las juventudes para guiar ese camino.

* Kimberly Denisse Palma Gómez es voluntaria en el Festival Apoye. No Castigue, que es un proyecto co-coordinado por el Instituto RIA y ReverdeSer Colectivo que diseña intervenciones artístico-culturales para empoderar a las personas jóvenes e impulsar conversaciones sobre el uso de drogas en el espacio público.