¿Hablar de violencia doméstica en días de Mundial? No hoy 

Joel Aguirre · 3 de julio de 2026

¿Hablar de violencia doméstica en días de Mundial? No hoy 

Hace unos días el periódico El País publicó una nota sobre el aumento en las llamadas y mensajes para solicitar apoyo en casos de violencia contra las mujeres, niñxs y adolescentes durante el Mundial. 

Sabemos que esto no es nuevo. Tampoco ocurre únicamente durante la Copa del Mundo. Ocurre todos los domingos que hay partidos en México y en muchos países más; pero más que la noticia, me sorprendió la reacción de las personas manifestando su enojo por hablar de esto en medio de la fiesta. Mujeres y hombres reclamaban que no era momento de ser pesimistas: ¡tenemos derecho a disfrutar! ¡Por qué siempre la negatividad! ¡Ven solo lo malo! ¡No todo es así! 

Recordé algunas ocasiones en las que, al terminar un partido y en medio de la emoción, llegan a salir estos temas. La conversación se vuelve incómoda. Sí, hay un reconocimiento de que esto sucede. Un par de reflexiones de cómo y por qué ocurre, pero también un intento de pasar rápido la página. No queremos empañar la fiesta con esto. 

Esto lo entiendo y, en cierta medida, llego a compartirlo. Como escribe Juan Jesús Garza Onofre en Noventa minutos de nosotros, mientras dura el Mundial, y en medio de tanto caos y dolor cotidiano en este país, por unos días “nuestras diferencias dejan de ser lo primero que nos define”. Traer a la mesa un análisis de cómo la pasión por el futbol saca lo mejor y lo peor de las personas rompe esta ilusión de hermandad y suspensión de los conflictos que nos dejó la victoria. Cuando alguien lo menciona se siente como una traición al pacto invisible de mirar hacia otro lado por unos días. Rompe el acuerdo. No hoy, Tatiana. No hoy. 

¿Hay momentos en que ciertas violencias son inoportunas?

Tal vez el problema no es que se hable de esto durante un partido o el Mundial. El problema es que pareciera existir un acuerdo tácito según el cual hay momentos en los que ciertas violencias son inoportunas. Como si el calendario pudiera suspenderlas. Como si el triunfo de una selección nacional obligara a las víctimas a esperar unos días antes de pedirnos que las miremos.  

¿Y las personas violentadas cómo voltean a otro lado? ¿Y lxs adolescentes que no pudieron ir a la escuela al día siguiente cómo evitan el tema? La nota menciona que muchos jóvenes son violentados por defender a otros miembros de la familia. Pienso en cómo, mientras festejamos y evitamos hablar de esto, muchas personas están pasando los peores días de sus vidas. Me imagino una noche que dista mucho de los festejos de los que la mayoría tuvimos el privilegio de ser parte y estoy segura de que no pudieron voltear hacia otro lado ni romper ese pacto invisible de celebración.

Pareciera que hablar de esto durante el Mundial, entre la ilusión colectiva, le hace más daño al futbol que la violencia en sí misma. Sé que necesitamos esta fiesta. Sé que no se trata de arruinar los partidos y la alegría de ver jugar a la selección como nunca lo han hecho en nuestro país. Sé que tenemos derecho a vivirlo y celebrarlo. No se trata de arruinar este momento, pero tampoco quiero ni puedo voltear a otro lado porque, como dice Paulina Chavira: “Me niego a llamarle pasión a lo que en realidad es violencia”. 

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Tatiana Revilla es escritora de clóset. Ha dedicado su vida a temas de género, feminismos y sus cruces con la vida misma. Doctora en Política Pública y fundadora de Gender Issues, dirigió el Programa de Género de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey, trabajó en Palladium Group y después se fue a la Escuela Federal de Formación Judicial como secretaria técnica de Derechos Humanos. Hoy combina la escritura, la consultoría y la docencia. Redes: @tatianarevilla