Hablar de la muerte: un tema ineludible en la vida

Redacción Animal Político · 3 de septiembre de 2025

Hablar de la muerte: un tema ineludible en la vida

La bioética, como disciplina que intenta dar respuesta a problemas del área de la salud, no escapa a tratar temas que implican dilemas éticos y morales como el aborto, la maternidad subrogada, el trasplante de órganos y la eutanasia. Respecto a la eutanasia —que en griego significa buena muerte— han surgido una serie de debates tanto a nivel internacional como nacional. En algunas naciones como Países Bajos, Bélgica, Canadá, Colombia, Ecuador, Luxemburgo, Nueva Zelanda, España y Australia la eutanasia es legal. Cada uno de estos territorios cuenta con leyes que regulan la forma en la que se lleva a cabo este procedimiento, incluso en menores de edad.

En México la eutanasia no es legal, sin embargo, existe la Ley de Voluntad Anticipada, cuyo objetivo es elegir o rechazar tratamientos o procedimientos médicos en caso de tener un diagnóstico de una enfermedad en etapa avanzada y/o terminal.

A pesar de que en 2008 esta Ley se promulgó en la Ciudad de México, ha tenido poca difusión, por lo que es elemental hablar del final de la vida y de las decisiones que se pueden tomar para una buena muerte.

La importancia de hablar de la muerte en un mundo en el que las enfermedades crónicas degenerativas van en aumento, el envejecimiento de la población como parte de la transición demográfica, la violencia, los accidentes, etcétera, llevan a cuestionar si realmente la bioética tiene la tarea fundamental de difundir tanto dentro como fuera del ámbito hospitalario el tema de la muerte.

Algunas organizaciones en el país, como el Derecho a Morir con Dignidad (DMD) frecuentemente realizan congresos, coloquios, conversatorios, conferencias, talleres y pláticas sobre temas relacionados con la muerte digna. Estas actividades permiten que las personas obtengan información y surja interés en este tema.

Desafortunadamente, en al ámbito hospitalario se habla del tema de la muerte y lo relacionado con las voluntades anticipadas hasta el final de la vida y, en algunos casos, la familia prefiere optar por la conspiración del silencio para evitar que el enfermo se entere de que se aproxima la muerte. Aunque los médicos paliativistas realizan un gran esfuerzo por comunicar el pronóstico y proporcionar información sobre las voluntades anticipadas, es necesario que exista más información acerca de la muerte y la toma de decisiones al final de la vida, con la finalidad de respetar las preferencias de cada persona.

Hablar del fin de la vida y de la muerte son temas que se tienen que tratar en el ámbito familiar, educativo, social y hospitalario, con el propósito de establecer las prioridades de las personas una vez que ya no tengan la capacidad para elegir. En México aún persisten barreras para hablar de la muerte: si bien se festeja el Día de Muertos, existe temor a hablar de la muerte de otros como familiares y de la propia muerte. Quizás el miedo que predomina es el dejar de existir, el pensar en la finitud de la vida, el temor a desaparecer o ir a otro mundo. Esto puede entorpecer la comunicación tanto en el ámbito familiar como en el de la salud. Sin embargo, se ha visto que hablar de la muerte se ha convertido en algo que alivia. Así lo han reportado las personas que asisten a los Death café.

La idea de los Death café surgió en 1989 cuando el sociólogo suizo Bernard Crettaz, profesor en una universidad en Ginebra, realizó una exposición llamada “Alivio mortal”. Reportó que los estudiantes sufrían por no tener la posibilidad de hablar de la muerte y en estos encuentros encontraron alivio. Estas reuniones se realizan en diversos países europeos como Inglaterra, Francia, Alemania, Canadá, Bélgica, España y Suiza. Contrario a lo que se puede pensar, estos encuentros también se llevan a cabo en México.

En ellos se reúnen personas de diversas edades, con diagnóstico de alguna enfermedad crónica o que han perdido algún familiar, o simplemente con la inquietud de hablar de la muerte. El objetivo de estos espacios es visibilizar la finitud de la vida, compartir experiencias, ideas, emociones y puntos de vista. Una ventaja de este tipo de pláticas es que permite generar diversas perspectivas sobre la vida y la muerte, así como promover un mayor aprecio por la vida.

De esta forma la bioética tiene que fomentar espacios en los que se hable de la muerte, no sólo para las personas que están cursando una enfermedad crónica o que están al final de la vida, todas las personas pueden comenzar a pensar y reflexionar sobre este tema.

Hablar de la muerte es imprescindible para poder valorar la vida, pensar en la toma de decisiones, sanar por las pérdidas de los seres queridos, disminuir el miedo a la muerte, entre otras reflexiones de importancia que permitirán ver la muerte como un proceso natural.

* Norma Alicia Ordóñez Vázquez es doctora y maestra en Ciencias de la Salud en Salud Mental Pública, por el posgrado de la Facultad de Medicina, y licenciada en Psicología por la Facultad de Psicología, ambas de la UNAM. Su desempeño e interés están en la investigación social y de la salud. Ha incursionado en la docencia en el nivel medio básico, medio superior y superior. Realizó una estancia posdoctoral en el Programa Universitario de Bioética. Actualmente está participando en una investigación sobre la muerte digna en enfermos en etapa terminal como parte de una estancia posdoctoral con la doctora Elyse Singer en la Southern Methodist University.

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