blogeditor · 4 de septiembre de 2013
Por: Eduardo Fierro, José Merino (@PPmerino) y Jessica Zarkin
Si escuchas la palabra petróleo, lo más probable es que te embarques en una ardua y caliente discusión sobre la Reforma Energética, capital privado y privatización. Son pocos los que mejor optarían por hablar acerca del llamado “excedente petrolero”.
En efecto, es un término poco conocido pero para sorpresa de muchos medular –simplemente y llanamente porque estamos hablando de mucho dinero.
De 2001 a 2012, los excedentes petroleros por concepto de “derecho a los hidrocarburos” representaron $955.478 mil millones de pesos[i]. Y sí, la cifra de$955 mil millones de pesos es enorme, incluso dentro del presupuesto de un país con más de 118 millones de habitantes.
955 mil millones de pesos alcanzarían, entre otras cosas, para:
Probablemente te estarás preguntando por qué los excedentes petroleros son tan altos. Ello se debe a un problema de cálculo. Para la Ley de Ingresos de la Federación, la Secretaría de Hacienda y el Poder Legislativo deben tratar de estimar cuál será el precio promedio del barril de petróleo de la mezcla mexicana, y éste ha sido considerablemente más bajo al observado en los últimos años –salvo en contadas ocasiones de gran volatilidad.
Entonces, ¿qué hace el gobierno con todo este dinero? En realidad, desde el 2006, la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria[ii] marca ciertas reglas claras. Sin embargo, de acuerdo al artículo 19 de la Ley, el ejecutivo puede autorizar erogaciones superiores a las aprobadas en el presupuesto de egresos, pagadas por éste y otros excedentes. En primera instancia, se debe de asignar al incremento del gasto no programable respecto al presupuestado, luego a costos financieros (por ejemplo, por diferencias en el cálculo del tipo de cambio), en tercer lugar a adeudos fiscales en años anteriores y en cuarto al Fondo de Desastres Naturales.
Pero, ¿será que un mayor excedente se traduce en más gasto? Para responder esto hicimos un ejercicio comparativo entre gasto programable y excedentes petroleros. Resulta que un incremento de un peso en los excedentes petroleros está correlacionado (aunque es una relación estadísticamente débil) con catorce centavos adicionales en gasto programable.
El mismo ejercicio, pero ahora para transferencias por Aportaciones Adicionales a las programadas en el Presupuesto de Egresos a Estados y Municipios (Ramos 25 y 33) arrojó resultados similares. Un incremento de un peso está relacionado con un incremento de 0.022 pesos en las transferencias por aportaciones a estados y municipios.
Ante todo esto resta decir un par de cosas.
Hoy tenemos una ventana de oportunidad, es decir la Reforma Energética, para encontrar una forma más eficiente de asignar el precio de barril del petróleo. Lo urgente es decidir a dónde se va tanto dinero, cómo gastarlo en objetivos productivos que fomenten el desarrollo económico y, más importante, transparentar a dónde se está canalizando el excedente petrolero. Nada de esto queda claro, analizado o resuelto en la actual iniciativa…. Y quizás, ése sea el tema más importante de todos.