Guimi da pagüer

blogeditor · 30 de abril de 2013

Guimi da pagüer

¿Recuerdan que en diciembre les conté del caso de la entonces diputada Edith Ruiz Mendicuti en el que un grupo de intelectuales, artistas y creadores capitalinos exigieron su renuncia ante una serie de tonterías que había estado haciendo?

Pues resulta que de las tres propuestas que presentó este grupo, dos fueron retomadas por el diputado Fernando Mercado (@MercadoGFer), convertidas en iniciativas legislativas y al menos una de ellas, la referente a la conformación de un fondo para jóvenes creadores en el Distrito Federal fue aprobada este lunes 29 de abril. En tanto, la que tiene que ver con el programa “Crea tu Biblioteca”, consistente en la entrega a niños de escasos recursos de una tarjeta electrónica para financiar la compra de libros, espera ser discutida y aprobada justo este 30 de abril, el meritito día del niño.

¿Qué fue lo que pasó que hizo posible que se transitara de la protesta a la propuesta?

Primero que nada, fue muy importante la participación de ciudadanos y ciudadanas que, desde su trinchera detectaron un problema concreto (en este caso, las tonterías de la diputada Ruiz Mendicuti) y lo denunciaron de manera activa a través de las redes sociales, pero también, de los medios de comunicación (que ahora les llamamos tradicionales, como el radio, los periódicos o la tele). Este papel de denunciantes activos (los gringos les llaman watchdogs o perros guardianes) es fundamental para que diferentes problemas que involucran a las distintas autoridades puedan ser detectados y denunciados con oportunidad.

El segundo factor fue que el acto mismo de protesta se transformó en un grupo cuasi organizado en Facebook denominado “A que juntamos 1 millón de firmas para que renuncie Edith Mendicuti”, en el que no sólo permitió viralizar la denuncia y el descontento de sus miembros, sino que también funcionó como plataforma para empezar a pensar en los siguientes pasos.

El tercer factor fue que reconocieron que requerían apoyo técnico para poder transitar de la protesta a la propuesta y con ello, darle cauce a su descontento y transformarlo en ideas concretas y viables, sobre todo lo segundo. Es ahí donde le otorgaron su confianza a Inteligencia Pública, organización de la que tengo la fortuna de formar parte, para armar propuestas muy concretitas y que pudieran ser realizables desde el ámbito del legislativo local. De ahí surgieron estas tres: el programa Crea tu Biblioteca; Fondo para Jóvenes Creadores; y vocación cultural para predios expropiados bajo la Ley de Extinción de Dominio.

El cuarto factor fue que el diputado Fernando Mercado, actual presidente de la Comisión de Cultura de la ALDF fue lo suficientemente sensible para tomar en cuenta a este importante sector de la sociedad chilanga y no sólo se comprometió a considerar las propuestas, sino presentarlas como iniciativas e impulsar su aprobación.

Recuerdo muy bien que en la reunión con el diputado Mercado estaba Nasnia Oceransky (@nasniaoceransky) y le dijimos que esperábamos que en verdad tomara con seriedad el asunto, porque de otra manera, podría correr la misma suerte que Edith Ruiz Mendicuti (cooopelas o cuello) y que ya el grupo tenía experiencia probada en ello. La respuesta del diputado no se hizo esperar y no sólo aceptó el reto y la responsabilidad, sino también el compromiso de impulsar la agenda del sector cultural chilango.

Esto me hace pensar en el gran poder que tienen los ciudadanos para ser un verdadero contrapeso a la autoridad y ser el último frente de un sistema de transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción. Esto quiere decir que en el momento en que dicho sistema llegue a fallar, serán los propios ciudadanos, fortalecidos con las nuevas herramientas tecnológicas, les recuerden a las autoridades su papel, su responsabilidad y sus límites.

Este asunto se refuerza con el escándalo de #LadyPROFECO, en donde justo los ciudadanos, en su papel de comensales del restaurante Maximo Bristro, armados con celulares “inteligentes”, denunciaron oportunamente el abuso de autoridad, el tráfico de influencias y el berrinche de una chiquilla que pensó que seguía viviendo en un país donde tener un papi en el gobierno, bastaba para pasar por encima de los demás. El escándalo de #LadyPROFECO me llena de optimismo porque me dice que México ya ha cambiado en alguna medida, y que el abuso de autoridad puede tener consecuencias, y los ciudadanos tenemos el poder para demostrarlo.

Por lo pronto, reconozco al diputado Fernando Mercado no sólo su compromiso de haber hecho suyas las propuestas que le presentó el grupo de intelectuales, artistas y creadores, sino también el haber honrado su palabra. A los miembros de este grupo, los felicito por este gran logro, su logro, y les agradezco la oportunidad que le dieron al equipo de Inteligencia Pública de poner su granito de arena.

¿Quién nos va a invitar a comer pa festejar?