Guía para detener un “Perfect Day” y otros tips ambientales

Joel Aguirre · 9 de junio de 2026

Guía para detener un “Perfect Day” y otros tips ambientales

Por Camila Guerra Camacho

El 19 de mayo de 2026 se hizo noticia la cancelación del proyecto “Perfect Day” de la empresa Royal Caribbean. Se trataba de un enorme parque acuático, que recibiría pasajeros de cruceros en Mahahual, Quintana Roo. Dicho proyecto amenazaba los manglares y sistemas arrecifales de la zona, ecosistemas de vital importancia para la regulación del cambio climático que además se caracterizan por su delicadeza y lenta regeneración. 

Organizaciones de la sociedad civil y activistas ya habían advertido anteriormente de los impactos ambientales y graves consecuencias que acarrearía el proyecto. No obstante, no fue sino hasta hace unas semanas que la empresa decidió retirar el proyecto. Esta decisión no fue motivada por las autoridades ambientales, sino por la gran presión social que los mexicanos ejercieron y el rechazo contundente que expresaron.

La situación de “Perfect Day” es el claro ejemplo de que la unión y la protesta logran victorias importantísimas para conservar los ecosistemas de México. No obstante, la lucha no se acaba en Mahahual, existen muchos otros proyectos que actualmente atentan contra el medioambiente. De hecho, próximamente le podría tocar a tu comunidad.

En ese marco, es clave conocer qué procesos siguen las autoridades para autorizar nuevos proyectos de construcción y de qué manera podemos intervenir para asegurarnos de que estos sean viables y compatibles con la naturaleza.

1. Cuando se anuncia el proyecto

El primer paso que siguen las empresas para desarrollar un proyecto en México es dar aviso a las autoridades ambientales. La forma en que esto sucede es a través de una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA). Se trata de un documento extenso en el cual las empresas describen el proyecto, sus dimensiones y las actividades que llevarán a cabo para su desarrollo. 

Estas deben encuadrar en las normas ambientales, y deben ser compatibles con el territorio y ecosistema donde se llevarán a cabo. Para ello deben indicar los impactos al ambiente que causará el proyecto y las medidas de mitigación y compensación que implementarán para subsanar el daño provocado. La MIA se presenta ante la autoridad ambiental correspondiente y es aquí cuando surge la primera forma de participación ciudadana.

Días después de la presentación de la MIA la autoridad debe publicar la solicitud del proyecto en la Gaceta Ecológica, y las empresas deben de publicar un extracto del mismo en algún periódico de amplia circulación del estado donde se llevará a cabo. Es entonces cuando se da un plazo de 10 días a la comunidad que será impactada por la nueva obra, para solicitar la MIA y, en algunos casos, incluso se podrá organizar una reunión con la comunidad para que se informe de los daños que el proyecto podría causar. 

Adicionalmente, cualquier persona puede proponer nuevas medidas de mitigación y hacer observaciones respecto del proyecto y su impacto en la comunidad.

Solicitar la MIA y las reuniones públicas es la primera oportunidad de empoderamiento que tienen los ciudadanos, puesto que en estas pueden expresar sus dudas y exigir información sobre los impactos ambientales que tendrá el proyecto.

2. Las autoridades evalúan el proyecto

Una vez recibida la MIA, la autoridad ambiental se encargará de evaluar el proyecto, para ello se asegurará que no incumpla con ninguna normativa ambiental, analizará los posibles efectos de las obras en el ecosistema e incluso podrá solicitar la opinión técnica de otras autoridades.

Aunque no lo parezca, esta es una de las etapas más importantes para la actuación ciudadana puesto que, si se advierte que el proyecto amenaza el medio ambiente, es el momento ideal para informar respecto de los perjuicios de las obras, investigar sobre el daño que causan y comenzar a hacer presión social para exigir mayores medidas de protección o la cancelación del proyecto.

Este periodo es relevante, pues es una práctica común de las empresas comenzar a construir el proyecto aún y cuando este no ha sido autorizado, tal y como fue el caso con “Perfect Day”. Ante esta situación, es importante denunciar ante las autoridades, por ejemplo ante la PROFEPA, quien tiene la obligación de acudir al lugar a inspeccionar y establecer sanciones si detecta irregularidades, tal y como fue la clausura temporal de “Perfect Day” el 30 de enero de 2026.

3. Autorización del proyecto

Después de 60 días, las autoridades ambientales deben resolver sobre la MIA, pueden autorizar el proyecto sin mayores consideraciones, rechazarlo o autorizarlo a condición de que la empresa lleve a cabo una serie de medidas para asegurar el menor impacto ambiental posible. La mayoría de las veces ocurre este último caso y los proyectos se autorizan con condicionantes ambientales.

Si un proyecto se autoriza a pesar de la inconformidad de la comunidad y de las advertencias por riesgos ambientales, pudiera parecer que no queda más por hacer. Sin embargo, aún hay muchas oportunidades para la población. Debemos recordar que las empresas se comprometen a desarrollar su proyecto conforme la MIA y sus condiciones, por lo cual, si detectamos el incumplimiento, denunciar es fundamental. 

Otras herramientas legales como el juicio de amparo permiten a las personas afectadas por el proyecto acudir ante los tribunales a fin de combatir la autorización otorgada por las autoridades. Adicionalmente, otras vías no legales como la movilización y la protesta social han demostrado su efectividad para impedir que más obras dañen al ambiente.

Aunque el ejemplo de “Perfect Day” es uno de victoria, la lucha por la defensa al medio ambiente está lejos de terminarse. En este momento, proyectos como el de la planta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa; la planta de licuefacción Amigo GNL en Guaymas, Sonora; o la Central de Combustión Interna en Los Cabos, Baja California Sur, amenazan seriamente la naturaleza y biodiversidad mexicana. Por ello resulta clave informarnos, accionar los mecanismos disponibles y levantar la voz para proteger el ambiente que día con día enfrenta nuevos riesgos.