Guerrero: laboratorio electoral, víctima del daño colateral

Centro de Análisis de Políticas Públicas · 28 de enero de 2011

Guerrero: laboratorio electoral, víctima del daño colateral

Por: Mariana García, es investigadora de México Evalúa.

Muchos analistas políticos consideran Guerrero como “un laboratorio electoral” en la carrera por la contienda presidencial de 2012. Sin embargo,  una mejor definición de Guerrero sería “un estado víctima del daño colateral de políticas públicas fallidas”.

Guerrero es el mejor ejemplo del fracaso de las políticas gubernamentales en términos de desarrollo, equidad social, seguridad pública, crecimiento económico, estabilidad política, entre otras que quieran sumarse a la lista.

Los ojos de buena parte de la clase política, la comentocracia y algunos ciudadanos interesados están puestos este fin de semana en Guerrero, considerado como el primer laboratorio electoral de 2011 por el significado y la importancia que tiene su triunfo para los partidos en disputa rumbo a la elección presidencial de 2012.

El peso político de la entidad no es despreciable, pues implica gobernar a más de 3 millones de habitantes, además de ser prueba fehaciente del éxito de la alianza PRI-PAN (la cual gobierna actualmente a 11% de la población) para ganar elecciones. Sin embargo, Guerrero es también ejemplo de la fragilidad institucional de un estado en plena contienda electoral: víctima de una constante violencia y guerra sucia desatada entre partidos rivales, las peores prácticas de  campaña y propaganda política, testigo constante del apoyo ilegal de actores políticos externos, faltas recurrentes a la normativa electoral e incluso daños físicos a militantes de partidos contrarios. La falta de respeto a la legalidad en Guerrero sugiere que ésta será una elección más que se librará en los tribunales electorales del país. Cualquier partido que pierda la elección pondrá en duda el triunfo del contendiente y el resultado será impugnado ante las autoridades electorales, por lo que, probablemente, no veamos pronto el desenlace de esta contienda.

Por otro lado, Guerrero es también víctima de una estrategia de seguridad fallida: la violencia desatada en los últimos años y la inseguridad que se vive en el estado son claros ejemplos de ello. El Índice de Inseguridad Ciudadana y Violencia de México Evalúa, coloca a Guerrero como la octava entidad con mayores niveles de violencia en el país. Asimismo, en un extraordinario artículo de Fernando Escalante se pone en evidencia el exponencial incremento de la violencia en el estado. La variación de la tasa de homicidios en Guerrero pasó de 23.38% en el periodo de 2006-2007 a 45.48%  en 2008-2009, lo cual implica un cambio porcentual de 93.57%. Además, en el registro de enfrentamientos entre el Ejército y el crimen organizado, el promedio de muertes de civiles en la entidad es de 10-15 personas. Todos signos de un estado contaminado por la inseguridad, y que por ello se coloca entre las 5 entidades más violentas del país.

Desde luego, el peso demográfico de Acapulco marca la tendencia del estado. En el puerto se registran entre 20 y 23 por ciento de los homicidios de toda la entidad,  (un dato interesante si tomamos en cuenta que la última encuesta de Mitofsky sobre lugares para vacacionar de Enero 2011, Acapulco aparece entre las tres primeras menciones, lo cual habla del peculiar comportamiento del turismo nacional). La conclusión de Escalante es que el incremento de la violencia en los estados con operativos “de alto impacto” tiene que ver directamente con la presencia de tropas federales. Sin embargo, el autor apunta que  la tendencia de cada región dentro del estado de Guerrero es muy particular, por lo tanto, el único hecho incontrovertible es el incremento exponencial de violencia en varios estados del país con presencia de fuerzas federales de 2008 a 2009.

Finalmente, la desigualdad social que se vive en Guerrero, la colocan como la segunda entidad más pobre del país con niveles muy bajos de desarrollo humano y altas tasas de marginación, lo cual es un claro indicativo de políticas públicas fallidas en términos de combate a la pobreza, educación, salud, de acceso a servicios básicos, entre otras políticas sociales. La descomposición social que vive el estado refuerza la descomposición política y la violencia generada por el crimen organizado.

El resultado electoral de Guerrero de este domingo se decidirá entre dos candidatos priístas abanderados por diferentes partidos políticos. Sin embargo, poco o nada cambiará en la entidad, si el nuevo gobierno estatal no se atreve a cambiar la dinámica que vive el estado y a romper el círculo vicioso de pobreza, inseguridad y violencia.

Es tiempo de  ver más allá de la coyuntura política de corto plazo para construir una estrategia de crecimiento económico y desarrollo social de largo aliento, no sólo en Guerrero sino en todo el país. El deber es de todos los gobernantes construir esa posibilidad y   nuestra labor como ciudadanos es exigir a las autoridades federales, estatales y municipales, por igual, que respondan a nuestras demandas de mayor seguridad y desarrollo social. Esperemos que Guerrero deje de ser, una vez más, un laboratorio donde se repliquen las peores prácticas de gobierno y la persistencia de políticas públicas fallidas.

Para más propuestas para evaluar al gobierno y transformar a México visita: www.mexicoevalua.org