Guatepeor

blogeditor · 10 de julio de 2012

Guatepeor

Si queremos que todo permanezca como está, será necesario que todo cambie

Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957), Il Gattopardo

 

El 2 de julio por la noche pero en el año 2000, la sede del PRI parecía un velorio. Recuerdo la imagen fugaz del candidato perdedor de las elecciones federales Francisco Labastida, quien presidía conla PlanaMayorde sus correligionarios las exequias por el antaño imbatible partido.Parecían miembros de cualquier Politburó en Europa Oriental, vencidos por el peso dela Historia. Latransmisión fue interrumpida súbitamente por el mensaje de Ernesto Zedillo felicitando al ganador de la contienda: Vicente Fox del PAN. Fue la puntilla al dinosaurio.

Era la caída que mucha gente pensó que sería definitiva, de nuestro propio Muro de Nopal.

Qué equivocad@s estuvimos. Doce años después, el PRI que nunca se fue: que tardó dos sexenios panistas de infamias, impunidad y guerra sin fin en recomponerse, triunfó en las elecciones como mala secuela de churro de zombis. Llega fortalecido: más ‘democrático’ (es un decir), que nunca. Tan cínicamente corrupto, como siempre. Perola TV fue, esta vez, clave.

En 1980 los el gabinete de cocina o kitchen cabinet republicano que lo impulsó hasta la gubernatura de California se propuso disfrazar de vaquero de mentiras, al actor convertido en político Ronald Reagan. A George Bush hijo lo enfundaron en traje de piloto, para que declarara Misión Cumplida en Irak, pero en 2003. Aquí, a partir de 2005 Peña Nieto fue el narcisista seudo galán de televisión que terminó casándose con una actriz de verdad que interpretó a una jimadora de mentiras en el melodrama más popular del momento. La cobertura comprada –e incesante- en noticiarios, lo convirtió eventualmente en otra cara del Canal de las Estrellas. La próxima Primera Dama o princesa mexicana contrajo nupcias con el príncipe tricolor más aventajado: alguien que trabajó desde 2006 como su porrista Fox — el que a partir de las elecciones que ganó Ernesto Zedillo en 1994, se lanzó al ruedo y fue el candidato inevitable del PAN, seis años después, durante el crucial proceso que liberó al país del yugo priísta (o así lo pensamos millones de ilusos, que vivieron ese 2 de julio como una liberación que apenas duró dos sexenios).

Ahora en este interminable juego de espejos o cuento rascuache de hadas, Fox es el San Jorge circa 2000 que aniquiló a la Serpiente PRIísta, metamorfoseado hoy, hoy, hoy en víbora tepocata. No se privó de felicitar efusivamente a Peña Nieto, canjeando su único logro indiscutible por un plato de lentejas innecesario. Ya tiene un pie fuera del PAN:

A ocho días de las elecciones que podrían revertir quince años de avances democráticos en México, me asalta una duda. No me compro la vocación democrática del Grupo Atlacomulco que se hizo dela Presidencia. Serespiran, más bien, aires de Restauración.

EPN enla FIL.¿Prefiguración, junto con el fiasco de UIA el 11 de mayo pasado, de lo que será su Presidencia?

Robert Redford es un contendiente ambicioso y atractivo, que consigue ser elegido senador en la película The Candidate, de 1972  Abogado idealista y seguro perdedor en la contienda en contra de un veterano de lides políticas como su contrincante, debe modificar su discurso hasta volverse camaleónico: quién es realmente, o qué representa, es una interrogante que ni él mismo puede contestar al final del camino. La escena que cierra el célebre filme de Michael Ritchie, es elocuente. Redford le pregunta a su asesor Peter Boyle ante la andanada de periodistas que lo acosan: ‘Qué vamos a hacer ahora?’

El apuesto actor estadounidense y sus peripacias durante la ficticia campaña, parece que inspiraron a Dan Quayle, un joven apuesto pero de muy pocas luces que llegó a ser congresista, senador y después vicepresidente durante la administración de George Bush padre (1988-92) famoso por sus dislates  Youtube.

En Brasil el candidato telegénico era Fernando Collor de Melo, gobernador de la remota provincia de Alagoas quien emprendió una campaña desde la derecha contra los maharajas, y recibió el apoyo de Rede Globo de Roberto Marinho, cuya influencia en la vida pública ha sido muchas veces comparado con la de la familia Azcárraga en México. (El documental de la BBC: Más allá del Ciudadano Kane, en portugués, narra la historia de su emporio de medios). A Collor y don Roberto les duró poco tiempo el gusto, pues en 1992 tuvo que dejar aquél la Presidencia a raíz de una serie de escándalos de corrupción y tráfico de influencias que remecieron a la joven democracia brasileña. (Algo que en en este país suena más a sueño guajiro, o ciencia ficción). Para Bush padre, Collor era el Indiana Jones de la política latinoamericana

Peña no necesitó ver la saga hollywoodesca de Redford, para soñar conla Presidencia.

Bastó con nacer en  el enclave hankista del Estado de México, y crecer bajo la égida de su tío y padrino político Arturo Montiel: fallido candidato a la Presidenciaa quien lo bailado, nadie le quita. Lo que Televisa da, también retira. A Montiel lo acabó de hundir en 2006 la entrevista que tuvo López-Dóriga con Roberto Madrazo. El ex gobernador de Tabasco denunció ante las cámaras del noticiero más visto en la televisión mexicana a Arturo Montiel, por enriquecimiento ilícito.

Ahora el grupo Atlacomulco se desquita, y obtiene una victoria que aunque cuestionada no alterará el destino del país, durante el próximo sexenio o varios más.

¿Cuál será la impronta de Peña Nieto, y el gupo político que lo colocó enla Presidencia? Sospecho que intentarán -él y su equipo- modificar percepciones simulando los problemas más acuciantes y sus posibles soluciones, mediante recursos análogos a los que usó Salinas durante su sexenio. Sólo que ahora la relación con los principales barones de los medios será, figurativamente hablando, aún más incestuosa.

Me atrevo a vaticinar, junto con millones de ciudadanos escépticos, un compromiso puramente discursivo con la democracia y la rendición de cuentas: ‘no toleraremos prácticas añejas que nos desacreditaron ante la población’, o lugares comunes por el estilo. Pura retórica. Apantallará con la mentira, engañará con medias verdades. ¿Será transparente y equitativa la información? ¿Van a emprenderse reformas y rediseños profundos, para que México efectivamente transite hacia un sistema más justo, equitativo? ¿Podremos otorgarle el beneficio de la duda a un partido que ha hecho de la manipulación su sello de identidad?

Peña Nieto es sólo el ejemplo más aventajado: producto milagro o chatarra en un vistoso envoltorio a prueba del escrutinio que es norma cotidiana en otros países, pero anatema en el nuestro. Podría alterar la balanza un elemento añadido, a saber: un sector cada vez más amplio de la sociedad civil que cuestiona, y actúa. La irrupción de los jóvenes que le enmendaron la plana a Peña en la Ibero, y que formalizaron su compromiso con otros estudiantes del país, y del extranjero. Si algo va a incomodar a la Nomenklatura que vueve por sus fueros al Poder Ejecutivo, es precisamente el Movimiento #Yosoy132, y los que estén dispuestos a acompañarlo. El Movimiento porla Paz con Justicia y Dignidad. Organismos no Gubernamentales, cuyas demandas y propuestas trascienden la coyuntura electoral. La ciudadanía, que está despierta.

Dudo mucho que Peña muerda se abstenga de estrechar la mano y favorecer a los que alisaron su copete, y sembraron la semilla del regreso del PRI. Tampoco dará la espalda a los vetustos y rupestres apparatchiks del PRI: los que, a la hora de la verdad, hacen la diferencia. Menos aún, a los que desde hace siete años promovieron sus logros y figura. Gobernará de acuerdo a los cánones de sus antecesores en el cargo, pero con cuantiosos recursos adicionales de producción, y pretensiones Potemkin.

Independientemente de los acuerdos que las distintas corrientes y partidos asuman con la nueva administración, será muy difícil expulsar de nueva cuenta al PRI de Los Pinos. Nunca perdieron del todo el control de estados clave: la mayoría de las entidades federativas les están escrituradas, y los gobiernos de Fox y Calderón se abstuvieron de llenar los vacíos y limitar el férreo control que muchos caudillos locales ejercen sobre sus satrapías.

No sé si Peña sea capaz recobrar los hilos del control que fueron perdiéndose a partir de que el PRI dejó de tener mayoría absoluta enla Cámarade Diputados, en 1997. Lo que es seguro es que le aconsejarán a intentarlo.

Los diecinueve millones de votos contabilizados al Revolucionario Institucional se acercan a los míticos 20 que en 1988 iba a obtener Carlos Salinas (o así lo dijo Jorge dela VegaDomínguez, quien fue titular del partido en ese proceso electoral). A duras penas, y después de inhabilitar el sistema se consiguió hace 24 remotísimos años una fracción de esa cifra. En 2012 esa cantidad apenas alcanzó para que Peña se impusiera con el 38.2 por ciento de los sufragios. El país sí ha cambiado en ese y otros sentidos, pero se mantiene la pulsión autoritaria que debemos combatir en todos los ámbitos.

Tal vez me equivoque. Así lo espero: de corazón, pero no puedo dejar de pensar que a partir del primero de diciembra pasaremos de Guatemala a Guatepeor. El tiempo, y el empuje ciudadano, serán los que decidan si éstas son falsas profecías.