blogeditor · 5 de junio de 2020
En medio de la pandemia, este 5 de junio llega un aniversario que no es posible olvidar porque la falta de justicia no deja de doler: los once años del incendio en la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora, que se llevó abruptamente la vida de 49 niñas y niños, que dejó con lesiones a 70 más, y que truncó los sueños de decenas de familias.
Mes tras mes, las madres y padres no han dejado de elevar sus reclamos desde el dolor, la indignación y el profundo amor por quienes hoy deberían estar en plena adolescencia. Con las imágenes de sus hijos como recordatorio de lo que les arrebataron, han ocupado las calles y el espacio virtual para gritar que no se han esclarecido las causas de la tragedia; de manera siempre pacífica pero firme, han reclamado la verdad y la justicia por encima de las miles de hojas de expedientes, y especialmente no han dejado de señalar que ni todos los dueños de la guardería ni los funcionarios federales y estatales de alto nivel con responsabilidad en los hechos han rendido cuentas ante la justicia. La investigación penal del caso continúa hasta la fecha, sin que se hayan dado a conocer avances significativos a partir de las nuevas denuncias presentadas por la actual administración federal.
Por otra parte, estas víctimas del dolor más atroz, el que viene de la pérdida de un hijo o hija, se han empeñado con enorme generosidad en que la tragedia no se repita para otras familias y en que millones de niños y niñas tengan garantizados sus derechos a la vida y a la salud. A la par de sus reclamos de que los responsables rindan cuentas, han puesto un enorme esfuerzo para que salga adelante en todo el país la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil, conocida como “Ley 5 de Junio”, aprobada y promulgada en el año 2011. Han insistido en que debe haber estándares mínimos para el cuidado y la seguridad infantiles por encima de las ganancias y que todos los estados se deben comprometer a ello.
Esta generosidad ha sido correspondida. Durante los más de 4 mil días transcurridos desde la tragedia, la sociedad ha demostrado su empatía y solidaridad con estas familias. Un antimonumento que recuerda a las y los 49 pequeños, el acompañamiento en una marcha, el mensaje solidario, el tuit indignado, el gesto de comprensión. Ahí están la memoria y la esperanza de verdad, justicia y garantías de no repetición.