Gravar a la industria refresquera por su responsabilidad en el problema de la obesidad

blogeditor · 9 de octubre de 2012

Gravar a la industria refresquera por su responsabilidad en el problema de la obesidad


México ocupa el segundo lugar en obesidad a nivel mundial y el primero en mujeres. En las estadísticas se observa una disminución en la tasa de obesidad a partir de los 50 años, lo que no es un indicador de que la gente esté bajando de peso, sino de que fallece por causas relacionadas a su masa corporal: diabetes, hipertensión y cánceres, que ocasionan 8 de cada 10 muertes en el país.

Por si fuera poco, la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, elaborada en 2006, revela que uno de cada cuatro alumnos de primaria en el país ya tiene problemas de esta índole. En el caso de la ciudad de México, se concluyó tras la primera fase del Programa de Detección de Obesidad Infantil en Escuelas Primarias que 23% de los niños de la ciudad padece sobrepeso y 24.5% padece obesidad. Estas cifras son consistentes con las de la OCDE que coloca a México entre los primeros lugares en obesidad infantil.

Los prospectos de trabajo para las personas con obesidad son peores que los de alguien con peso normal y los ingresos que perciben son 18% menores, ya que generalmente necesitan más días de descanso y beneficios para discapacidad; tienden a ser menos productivos. Estamos desaprovechando el bono poblacional, ¿hacia dónde apuntamos el dedo increpador?

El Dr. Kelly Brownell de la Universidad de Yale y el Mtro. Thomas Frieden, ex Comisionado de Salud en la Ciudad de Nueva York, han probado que los refrescos y otras bebidas con altos contenidos de azúcar aumentan la propensión a la obesidad. Por ello resulta tan preocupante que México tenga el primer lugar en consumo de refresco a nivel mundial. Consumimos 163 litros al año, 40% más que un estadounidense promedio (el número dos de la lista). Este dato es importante, ya que medio litro de refresco contiene cerca de 220 calorías y más de 60 gramos o 12 cucharadas de azúcar y no aporta nutriente alguno.

De acuerdo al Centro de Investigación en Salud y Nutrición de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, el aumento en el consumo de refrescos incrementó los casos de diabetes y obesidad temprana en niños y jóvenes mexicanos. Las bebidas con azúcar y endulzantes añadidos afectan el páncreas y llegan fácilmente a la sangre, integrándose en los tejidos y convirtiéndose en grasa.

Un estudio realizado en 2009 por la Universidad de California en Los Ángeles demuestra que los adultos que consumen refrescos de manera ocasional son 15% más propensos a padecer sobrepeso y obesidad. La probabilidad de sufrir estos padecimientos aumenta a 27% si el consumo es de una o más porciones de refresco al día.

Ante la claridad de los datos organismos internacionales como la OCDE y Oxfam, centros universitarios como Yale y organizaciones de la sociedad civil, como El Poder del Consumidor y Fundación Mídete, proponen la aplicación de medidas fiscales a las bebidas azucaradas, principalmente a los refrescos, como productos que inciden en el aumento de los índices de sobrepeso y obesidad. Esto ya se hace en Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia y Hungría donde la problemática es menor a la nuestra.

Según datos del Centro Rudd de Políticas Alimentarias y Obesidad de Yale, un impuesto de 20% a los refrescos recaudaría cerca de 26 mil millones de pesos tan sólo en el primer año de su aplicación y reduciría el consumo entre 16 y 24%. Esto beneficiaría a las familias mexicanas que según el INEGI gastan 1 de cada 10 pesos de sus ingresos en refrescos. Estos impuestos se utilizarían para implementar programas y políticas públicas para reducir los altos niveles de obesidad en el país, poniendo especial importancia en la introducción de bebederos de agua potable en las escuelas y otros espacios públicos.

El problema de la obesidad ha adquirido dimensiones sin precedentes y su solución requiere acciones mayúsculas. Atender este padecimiento demanda políticas integrales que abarquen diferentes áreas; las campañas de información sobre las causas y consecuencias no han sido eficientes. Es necesario que el gobierno entrante abandere la urgencia de atender el mayor problema de salud de los mexicanos. En unos cuantos meses nos daremos cuenta si el gobierno está del lado de la industria o de la ciudadanía.

Enterarte de otras propuestas para mejorar la salud pública en la ciudad.

-Fundación Mídete AC-

Integrante de la Alianza por un México Sano, La Plataforma Estratégica en contra del Sobrepeso y la Obesidad (ContraPESO) y la alianza México Salud-Hable, es una asociación civil sin fines de lucro, que busca convertirse en el principal motor ciudadano que fomente la creación de una cultura de educación, prevención y tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Trabaja para volverse un facilitador de soluciones y promotor de iniciativas civiles, legislativas y gubernamentales.