Gracias, señor Trump

blogeditor · 10 de febrero de 2017

Gracias, señor Trump

Señor Trump:

Le escribo desde la Ciudad de México, la capital de este país al que usted insiste en minimizar y usar como piñata de esta gran fiesta que ha organizado desde hace meses, para llegar a la Casa Blanca. Ingenuamente, muchas personas pensaron que tiraría el palo con el que con tantas ganas la golpeó, al tomar posesión de su puesto como Presidente de Estados Unidos. ¡Pobres ingenuos! No pasó y dudo que suceda. Debo reconocerle algo: ha sido consistente en su actuar y ha hecho lo que dijo que haría. Esto nos demuestra que existen más sorprendidos que sorpresas en el gran reality show político que ha montado.

Quiero dedicar este espacio para agradecerle varias cosas, pues su llegada y presencia nos han sacado, a las y los mexicanos, y al resto del mundo, del pasmo con el que observamos la realidad y con el que vimos el proceso electoral de su país, el país de la democracia. Nos ha puesto a dudar de todo, y eso siempre sienta bien.

Agradezco que su presencia, palabras, insultos y posición en contra de mis compatriotas, México y todas las personas que habitamos este lugar del planeta nos hayan hecho reaccionar. Primero pensamos que era una broma, parte de su estrategia electoral para confundir a sus propios paisanos y electores y hacerles creer que los problemas de la economía y el desempleo generado por su propio proceso de innovación eran por culpa nuestra. El discurso le rindió frutos.

De este lado del Río Bravo nos ha obligado a vernos, analizarnos y sacudirnos. Pasamos de vivir una relación de confrontación con su país, a una de sueño casi idílico después del TLCAN y hoy nos damos cuenta de que jamás debemos dar por sentado nada –ni siquiera un Tratado de esa magnitud, importancia e impacto para los tres país que lo integramos. Para nosotros ha sido muy cómodo durante años orientar nuestras actividades comerciales hacia Estados Unidos. Somos frontera natural y estamos interconectados históricamente. ¿Sí sabe que una gran parte de su territorio fue nuestro, no? De hecho, no hemos invadido sus país sino que ustedes movieron la frontera hacia el sur con los mexicanos que ya habitaban esos territorios. En un país de inmigrantes, como lo es el suyo, los mexicanos hemos sido parte sustancial de su formación e historia. Seguro que no le gustará escuchar esto y optará por los “alternative facts” que tanto le gustan y definen su proceso de análisis y toma de decisiones.

Agradezco que nos obligue a mirar al resto del mundo. Somos el país que más acuerdos comerciales tiene firmados con otros países. Desde afuera ello nos da una gran ventaja comparativa y nos hace atractivos a los ojos de inversionistas extranjeros. Otros países e inversionistas creen y confían en nosotros, es hora de que nosotros también lo hagamos y aprovechemos ese entramado internacional que nos permite conectarnos con el resto del mundo y buscar oportunidades para ampliar nuestro comercio, generar empleos, sumarnos a las cadenas globales de valor. También es hora de consolidar una tarea inconclusa desde hace casi un siglo: la consolidación de nuestro propio mercado interno. ¿Ve? Nos está obligando a revisar nuestra historia, lo que hemos hecho y lo que debemos hacer.

Agradezco que nos haya hecho ver que tenemos que sentarnos a pensar qué papel queremos jugar las relaciones internacionales, cómo vamos a sumar esfuerzos mexicanas y mexicanos de todos los colores, sabores y tintes para salir adelante. Nos hemos dado cuenta de que para construir el futuro que queremos tenemos que proponer y dejar de hablar mal de nuestro propio país (con todo respeto, usted lo hace mejor). El trabajo no es sólo del gobierno, es de la sociedad civil, de la comunidad empresarial, de los medios de comunicación, de todas y todos. Hoy tenemos el desafío de comportarnos como verdaderos ciudadanos de este país, abrir la boca, exigir rendición de cuentas, combatir la corrupción y la impunidad, exigir que el gobierno cumpla una de sus funciones centrales, que es protegernos de la violencia, garantizarnos seguridad y generar condiciones para que podamos trabajar, emprender y convivir en un contexto que garantice la justicia, la igualdad y el estado de derecho para cada persona.

Agradezco que nos obligue a caminar y mirar hacia adelante. No tenemos tiempo para mirar hacia atrás y ver en qué la regamos. La hemos regado en mucho, de entrada como sociedad, al ser tan permisivos y dejar que los gobernantes abusen del poder, se roben el dinero de nuestros impuestos, protejan a sus compadres y que todo siga igual. Las cosas así están hoy, no podemos regresar la máquina del tiempo, pero si podemos hacer las cosas diferentes a partir de hoy. A un país que se siente orgulloso de si mismo, a un gobierno que antepone a su país y a sus habitantes por encima de sus intereses, a una clase política que antepone México a sus intereses partidistas, a una sociedad que confía en si misma, que sabe dialogar, que exige y es corresponsable de la democracia y que no espera que el gobierno le haga feliz y a cambio de ello le solapa todo, a un país así, no lo para, humilla ni detiene nadie. Nuestro reto, hoy, es construir esa realidad.

El resto del planeta también está sacudido. Su llegada, no se sienta tan, tan importante, es un síntoma, no la causa de todo lo que está sucediendo en el mundo. Usted ha llegado porque estamos enfrentándonos internacionalmente a los límites del modelo de desarrollo y crecimiento de la posguerra y al modelo de globalización como lo hemos construido. No es bueno ni malo. Es un hecho. Ha llegado al mismo tiempo que Brexit a Reino Unido, los neoconservadores y neofascistas a Europa y en que el oso ruso quiere reconstruir su poderío a costa de lo que sea. Vivimos una paradoja tan grande que hoy, China, es la principal defensora del libre mercado en el mundo. ¿Quién lo diría?

Agradezco que sus acciones nos estén obligando en México, y en cada rincón del planeta, a detenernos a entender qué sucede, a pensar, a dialogar (algo que por estas latitudes nos cuesta), a proponer, a innovar, a tomar decisiones para buscar resultados diferentes. No estoy dispuesta, y me queda claro que no soy la única, somos muchas y muchos mexicanos, a que sus acciones definan el futuro de mi país y la manera en que enfrentamos el presente. Debemos responder a sus acciones y palabras, sin duda, pero desde nuestros propios intereses y objetivos. La ignorancia y el populismo no pueden resolverse con más ignorancia y populismo.

Gracias Señor Trump. Estamos haciéndonos responsables de los que nos toca.

 

@LaClau