Gordura, una categoría sospechosa

blogeditor · 18 de agosto de 2022

Gordura, una categoría sospechosa

¿Qué hacer cuando la característica por la que te discriminan es considerada un problema de salud pública y no una categoría sospechosa como tal?

Las categorías sospechosas son principios o motivos prohibidos de discriminación, se pueden considerar como un “catálogo de criterios específicos en virtud de los cuales está prohibido realizar una diferenciación o distinción (…)”, como se define en el documento “Modelo para la defensa de casos de discriminación”, de Patricia Colchero Aragonés.

En dicho texto, Colchero Aragonés explica lo fundamental que fue que, en la Opinión Consultiva sobre la Condición Jurídica de los Trabajadores Migrantes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en materia de discriminación, se haya utilizado el término “o cualquier otra condición”, permitiendo la ampliación de dicho catálogo y la inclusión de “algunas causas de conformidad a las condiciones sociales que presenten en un lugar determinado” en el documento antes citado.

A nivel nacional, la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, toma como categorías sospechosas del origen étnico o nacional, el color de piel, la cultura, el sexo, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, económica, de salud o jurídica, la religión, la apariencia física, las características genéticas, la situación migratoria, el embarazo, la lengua, las opiniones, las preferencias sexuales, la identidad o filiación política, el estado civil, la situación familiar, las responsabilidades familiares, el idioma, los antecedentes penales o cualquier otro motivo.

Al mencionar “cualquier otro motivo”, la ley permite al igual que la opinión consultiva que se considere otra causa que sea requerida en su momento. Esto mismo lo hace la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, con las palabras “cualquier otra”. Sin embargo, esta ley de reciente reforma hizo algo que se puede considerar histórico, puesto que contempló muchos otros motivos dentro de las llamadas categorías sospechosas, evitando ambigüedades legales respecto de la garantía del derecho a la no discriminación. De esta manera, considerando la progresividad acorde a la cultura jurídica en México, se mira importante que la gordura sea visibilizada como una condición de discriminación desde un enfoque no patologizante, descartando los conceptos “sobrepeso” u “obesidad”, que lo único que hacen es señalar falsamente que quienes están fuera de los índices de peso (IMC) se encuentran necesariamente enfermos, enfermas o enfermes, manteniendo y trascendiendo prácticas y discursos que ahondan el estigma social que atraviesa de modo determinante y transversal a todos los segmentos etarios y socioeconómicos de la población, y afecta en mayor medida a las mujeres, personas LGBTIQ+, afrodescendientes, indígenas, migrantes y demás personas racializadas, como lo exponen  Lucia Mancuso, Betania Longhi y María Gabriela Pérez en el artículo “Diversidad corporal, pesocentrismo y discriminación: la gordofobia como fenómeno discriminatorio”.

Aunado a esto, la Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México EDIS 2021 reveló que el 72.3 % de las personas en la Ciudad de México considera que sí existe discriminación hacia las personas gordas (con “sobrepeso”) y, de este número el 59.5 % indicó que se les discrimina “mucho”.

Igualmente, la EDIS 2021 develó que de la primera mención a la pregunta ¿cuál es para usted el grupo más discriminado en la Ciudad de México?, el 1 % respondió que las personas gordas, ubicando a este grupo en la posición 16.

Además, el 25.2 % por ciento de personas en la Ciudad de México encuestadas mencionaron haber sido discriminadas. De este porcentaje el 7.6 % mencionó que fue por tener sobrepeso, ubicándose en el tercer lugar de razones por las que las personas en la Ciudad de México han sido discriminadas.

A su vez, la Encuesta Nacional sobre Discriminación ENADIS 2017 reveló que el 51.3 % de hombres y 56.5 % de mujeres encuestadas declararon haber sido discriminadas en el último año por su apariencia, en donde la apariencia engloba tono de piel, peso o estatura, forma de vestir o arreglo personal.

Como lo muestran las estadísticas, es fundamental considerar a la gordura como condición de discriminación, luego es vital que el Estado reflexione que la implementación de programas para fomentar la salud alimentaria debe de considerar las problemáticas que viven no sólo las personas gordas, sino toda la población, puesto que culpabilizar totalmente a los individuos de sus hábitos alimenticios y rutinas sedentarias implica no responsabilizarse de la garantía de los derechos a la alimentación de calidad, al trabajo digno, a la salud, a la ciudad y a la no discriminación.

Así, a través de la discriminación sistémica de la gordura, disfrazada de preocupación por la salud, se explotan y disciplinan las corporalidades gordas, quienes normalizan las violencias y la negación de derechos sin considerar denunciar estas vulneraciones.

Los medios de comunicación reafirman el gordo odio -término acuñado por Erika Bülle, doctora en Artes y Diseño por la UNAM- ya que es a partir de estos que las personas, en especial niñas, niños y adolescentes, retoman sus referentes de admiración, lo que favorece la internalización de estereotipos y roles sociales que validan únicamente a una corporalidad delgada, blanca, alta y de rasgos europeos.

Al no contar con representaciones dignas de personas gordas, existe una guerra lastimosa en contra de las corporalidades disidentes, que las lleva a auto odiarse y a buscar por cualquier medio, aun si es riesgoso, embonar en preceptos patriarcales y capitalistas.

Es necesario resaltar que el gordo odio es más feroz con las mujeres, quiénes por una condición de género son mayormente atacadas por la apariencia desbordante de sus cuerpos. Puesto que, de acuerdo a los principios del patriarcado, las mujeres y las niñas deben de cumplir con ciertos modelos y en caso de no aceptarlos, la violencia ejercida contra ellas es socialmente aceptada y legitimada.

Consecuentemente, la visibilización de la gordura como una condición de discriminación coadyuvará a la denuncia de los actos discriminatorios en contra de las personas gordas, en especial de las mujeres y las niñas, además de posicionar su dignificación y una lógica integral de la salud.

* Reneé Gabriela Hernández Chavero es asesora de la Subdirección de Planeación del COPRED.