blogeditor · 27 de agosto de 2020
Este 30 de agosto, se conmemora el fallecimiento de Gilberto Rincón Gallardo y Meltis, quien murió en la Ciudad de México en 2008. Nacido en la capital del país el 15 de mayo de 1939, estudió leyes en la Universidad Nacional Autónoma de México. Luchador de izquierda, defensor de los derechos humanos y figura destacada que puso el tema de la discriminación en la agenda pública nacional a finales de los 90.
De joven apoyó la candidatura a la presidencia en 1958 de Luis H. Álvarez por el Partido Acción Nacional. Sin embargo, como parte de las juventudes católicas vinculadas a las luchas obreras, dio un giro a la izquierda y en 1961 participó en la fundación del Movimiento de Liberación Nacional, encabezado por el entonces expresidente Lázaro Cárdenas del Río, donde conoció al Ing. Heberto Castillo Martínez y a diversas corrientes de izquierda, entre quienes estaban las partidarias de la vía pacífica y electoral para avanzar en el proceso de democratización del país.
Participó como militante en las Juventudes Comunistas, se afilió al Partido Comunista Mexicano (PCM), del que por su preparación, compromiso y claridad llegó a ser integrante de su Comité Central. Luchador social que tuvo un papel destacado dentro de la corriente renovadora que buscaba legalizarlo para participar en las elecciones aprovechando la reforma electoral de 1977. Fue uno de los 18 diputados plurinominales que el PCM obtuvo para la LI Legislatura (1979-1982), y destacó por la elocuencia de su argumentación en tribuna. Crítico de las posturas dogmáticas y estalinistas del partido, este luchador social cuestionaba las purgas y los procesos antidemocráticos, dentro y fuera de su organismo.
Fue un impulsor de la democratización y de la unidad de la izquierda, y jugó un papel destacado en la formación del Partido Socialista Unificado de México (PSUM) en 1981, de quien sería su Secretario General, así como del Partido Socialista Mexicano (PSM) en 1987. Contendió por una senaduría del Distrito Federal en 1988.
Luego de la declinación de Heberto Castillo, candidato a la presidencia del PSM a favor del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solózarno propuesto por el Frente Democrático Nacional (FDN) en 1988, impulsó el llamado a formar el Partido de la Revolución Democrática (PRD), al que se incorporó desde su fundación cediendo el registro que tenía el PMS. Es electo diputado federal del PRD a la LV Legislatura (1991-1994) de nueva cuenta por la vía plurinominal y se destacó por proponer en la agenda temas como la igualdad de género, la reforma política, la democratización sindical, la reforma laboral, entre otros.
Motivado por el alzamiento zapatista y el desplome electoral del PRD en 1994, Gilberto encabezó un movimiento de fuerte autocrítica en su partido por prácticas caudillistas y por reparto de cuotas de poder que favorecían a dirigentes provenientes del PRI, sin una ideología definida, con posturas pragmáticas y más bien replicando prácticas corporativas del partido oficial, más interesado en la lucha interna entre las llamadas tribus por las posiciones y cargos, y alejado de los intelectuales.
En 1999 renunció al PRD y junto con militantes de izquierda, artistas, intelectuales y organizaciones de la sociedad civil fundó el partido Democracia Social (PDS), que lo postuló como candidato a la presidencia en las elecciones del 2000. A pesar de tener un papel destacado en los dos debates, su partido no alcanzó el 2 por ciento de la votación necesaria para mantener su registro.
Se trataba de un partido socialdemócrata, que hacía propuestas que se alejaban de la izquierda tradicional, como las leyes de sociedades de convivencia y la despenalización del aborto, además de hacer hincapié en la igualdad de género y lucha contra la discriminación.
Rincón Gallardo convenció al entonces presidente Vicente Fox Quesada de que la discriminación era un problema público relevante, por lo que se requería la “formulación de políticas públicas y el dictado de disposiciones para prevenir y eliminar actos que vulneren el derecho a la igualdad en derechos y oportunidades y el imperativo de la justicia” (Antecedentes de CONAPRED).
De esta forma, se instaló la Comisión Ciudadana de Estudios contra la Discriminación el 27 de marzo del 2001. Estuvo integrada por 160 personas y fue presidida por Rincón Gallardo. Se concluyeron los trabajos en noviembre de ese año con un informe titulado “La discriminación en México: por una nueva cultura de la igualdad”.
La Comisión tuvo una incidencia relevante para que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se reformara el 14 de agosto de 2001 e incorporara una cláusula antidiscriminatoria en su artículo 1°, donde se establecía que “queda prohibida toda discriminación por… (diversos orígenes, causas y condiciones), “o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”. Es decir, la lista era enunciativa y no limitativa. Cabe comentar que el término preferencias sexuales fue suprimido y sólo se aprobó como preferencias, aunque diez años después en la trascendente reforma del 2011, fue agregado. Faltaría aún una reforma más para que se agregue orientación o preferencia sexual.
Del trabajo de la Comisión surgió el proyecto de Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación que el expresidente Fox envió al Congreso de la Unión en noviembre de 2001. Finalmente, fue aprobada por unanimidad el 29 de abril de 2003 y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 11 de junio de ese año.
Con esta ley surgió el organismo encargado de coordinar la política pública para prevenir y eliminar la discriminación, por lo que desde 2003 se creó el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED). El 11 de julio, Gilberto Rincón Gallardo fue designado como su primer presidente y nombrado para un segundo periodo en 2006.
Rincón Gallardo nos enseñó que para defender la causa no hay que ser la causa, porque lo mismo apoyó los derechos de la diversidad sexual, los políticos de las mujeres indígenas, que los de las personas con discapacidad. Tuvo un papel destacado para que las Naciones Unidas aprobaran en 2006 la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad y para que México la ratificara en 2008. Fue miembro del Consejo Consultivo de la UNICEF en México.
Sin duda, se trata de uno de los personajes más importantes de la historia contemporánea de México, con una autoridad moral y honestidad intelectual reconocida por propios y extraños. No en balde, un premio, cuya convocatoria está disponible en este momento, lleva su nombre como reconocimiento a toda una vida dedicada a defender la dignidad de las personas, especialmente de quienes están en situación de discriminación.
* Pablo Álvarez Icaza Longoria es Coordinador de Políticas Públicas y Legislativas del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México.