Género y democracia: carrera de obstáculos

blogeditor · 12 de noviembre de 2013

Género y democracia: carrera de obstáculos

[contextly_sidebar id=”bbaa95ecd702b26f15d558ee82775834″]Existe relación directa entre la calidad de la democracia y la igualdad de los géneros, aunque siempre celebrando sus diferencias. La relación que guarda género-democracia  resulta reveladora del actual estado de cosas y lo mucho que todavía se tiene que trabajar. Las Naciones Unidas (ONU) plantea que esta relación hay que analizarla a partir de tres elementos básicos:

 

a)  Los obstáculos que encuentran las mujeres para participar en elecciones

En  la actualidad, a nivel mundial, las mujeres son menos del 20% de quienes integran los congresos de los distintos países y menos del 5 por ciento de los ministros. Esta enorme diferencia entre hombres y mujeres ocurre, como lo plantea la ONU, porque las culturas han constreñido el papel de las mujeres a roles de género tradicionales incluso en las democracias más avanzadas. Las mujeres, a pesar de su creciente capacidad y de que superan a los hombres en la inscripción a las universidades, se siguen enfrentando en muchos países a una serie de restricciones incluso en derechos tan básicos como votar o presentarse a cargos públicos.

 

b)  Los espacios para que las mujeres articulen sus preferencias y expresen su voz

En la gran mayoría de los países, los gobiernos y partidos no toman en cuenta las necesidades y prioridades de las mujeres, y los medios de comunicación y las prácticas tradicionales y culturales minimizan consistentemente el valor de las mujeres en la vida política. Así, la democracia no beneficia como se requiere a las mujeres, y por lo mismo la calidad de ésta se ve limitada. Revertir la desigualdad o  exclusión de las mujeres de la actividad política se convierte en un reto fundamental de toda sociedad que se proponga profundizar la vida democrática.

 

c)   Las instituciones democráticas públicas deben rendir cuentas a las mujeres

La ONU plantea que la verdadera democracia no sólo garantiza la participación sino también los mecanismos de equilibrio de poder y el tipo de instituciones que permitan a las mujeres buscar reparaciones cuando sus derechos son abusados y sus necesidades ignoradas. Así, las instituciones de auditoría pública deben garantizar que sus procedimientos y normas monitoreen las violaciones a los derechos de las mujeres, para que éstas puedan solicitar investigaciones sobre las mismas. Si los gobiernos no se responsabilizan en promover la igualdad de género, la ciudadanía de las mujeres se apoya sobre cimientos frágiles.

 

@RubenAguilar