La "gedemütigt" estadounidense y la "peruzzi" persa como vía de paz

Joel Aguirre · 18 de junio de 2026

La "gedemütigt" estadounidense y la "peruzzi" persa como vía de paz

Por Erick Daniel Cruz Ocampo*

En alemán, gedemütigt significa “humillación”. Ese fue el verbo que el canciller alemán, Friedrich Merz, utilizó el pasado 27 de abril para referirse a lo que Irán hacía sobre Estados Unidos en el conflicto que empezó el 27 de febrero pasado: “Toda una entera nación está siendo humillada por el líder iraní”. ¿El canciller profetizó o solo dijo una verdad evidente?

El 14 de junio, coincidiendo con el cumpleaños número 80 de Donald Trump y como si se tratara de su regalo, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, anunció que se había alcanzado un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán.

Sharif también indicó que la firma oficial de este acuerdo se llevará a cabo el viernes 19 de junio en Suiza y agradeció finalmente a Catar, Turquía y Arabia Saudita por las inmensas contribuciones en el tema.

El regalo de cumpleaños tiene distintos puntos de lectura. El primero muestra a Pakistán como el garante de la paz mundial, que de entrada no es para nada poco porque significa que Estados Unidos ya no es garante ni guardián de la seguridad ni de la paz en la región. 

Pakistán, una potencia en ascenso

Esto, por su parte, muestra a una potencia regional en ascenso. Es ese mismo Pakistán, que abierta y oficialmente declara tener armas nucleares, y que hace exactamente un año revivió uno de sus capítulos históricos de conflicto armado con India, heredado en gran parte por la presencia colonial británica. Es el mismo Pakistán que tiene un corredor económico con su vecino China. Y por lo mismo surgen interrogantes de este proceso: ¿A quien le convenía más el acuerdo de paz, a China o a Estados Unidos? ¿Hasta qué punto esta negociación estuvo influenciada y promovida por China?

En segundo lugar, este acuerdo de paz muestra el auge y ascenso de las potencias regionales, sus ambiciones e intereses, que muchas veces son antagónicos entre sí, pero pueden ser superados y cooperar para un bien común: la estabilidad en la región.

Es especial el caso de Turquía, que fue advertido el pasado 22 de diciembre por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, de detener sus ánimos imperialistas en la región, especialmente en el Mar Egeo y en el Mediterráneo, donde se prevé que pueda ser el escenario de un conflicto regional.

La participación en estas negociaciones le brinda a Ankara una oportunidad de acercamiento y colaboración con países con los que ha mantenido relaciones tensas en los últimos años, principalmente Arabia Saudita, que también se ve cada vez más amenazada por la influencia israelí en la región.

Como consecuencia, esto origina una ruptura de la narrativa con la que Neftali Bennet, el ex primer ministro israelí, el 17 de febrero de 2026, durante su intervención en la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses, declaró: “Está surgiendo una nueva amenaza turca (…) Turquía es el nuevo Irán (…) el presidente Recep Tayyip Erdoğan es sofisticado, peligroso y busca cercar a Israel (…) intenta poner a Arabia Saudita en contra de Israel y establecer un eje sunita hostil con el Pakistán nuclear, además de intentar crear un nuevo anillo de estrangulamiento a través de Siria y Gaza”.

¿Un rompimiento Trump-Netanyahu?

Este revés en la balanza de poder regional e internacional se suma a las recientes fricciones entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu debido a que este último saboteó y desestabilizó las negociaciones de paz en las últimas semanas.  Con la erosión de esta relación, Trump ha pasado de elogiar a Bibi por ser el hombre fuerte y necesario de la región a acusarlo de ser una persona con nulo criterio.

Finalmente, la peruzzi, que en persa significa “victoria”. Este acuerdo tiene un significado valioso para Irán, el viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, declaró a la televisión estatal que “La República Islámica de Irán ha logrado grandes victorias en esta guerra”. El alto al fuego se presenta, al menos en la narrativa, como el resultado de la presión militar ejercida por Teherán hacia Washington, acuñando este logro como una “voluntad divina” y que Irán salió fortalecido a pesar de meses de combates.

Tanto con el peruzzi persa como con la gedemütigt alemana se llega a la firma de este acuerdo tan necesario para la región y para el mundo. Y con la duda sobre Estados Unidos como potencia internacional. Las preguntas que surgen de inmediato son: ¿Cuánto durará y a qué costo llegará la paz en la región? ¿Es este acuerdo solo la antesala para retrasar la llegada de la trampa de Tucídides?

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*Erick Daniel Cruz Ocampo es licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM y maestro en Seguridad Internacional por el Instituto de Ciencias de la Seguridad de la Academia Nacional de Policía de Ankara, Turquía. Especialista en migración por el Departamento de Gestión de Crisis de la Academia de Policía de República Checa, laboró en la embajada de Egipto en México, la de México en Turquía, y desde 2020 es asesor político en México. Redes: @EDCruzOcam