Gaza tiene todo que ver con nosotros

Redacción Animal Político · 8 de octubre de 2025

Gaza tiene todo que ver con nosotros

Un futuro devuelto es mi deseo de cumpleaños para el pequeño Waseen, quien este 9 de octubre cumple tres años. Por dos días le fue negado celebrar su primer año de vida en su hogar, al norte de Gaza, junto con Massa, su hermana, y su familia, cuya historia narré en este medio en julio pasado. En septiembre, gracias a la red solidaria “De Gaza al Mundo”, reunieron los 2 mil euros necesarios para huir de la zona roja hacia Nuseirat, supuesta “zona segura” en la que sobreviven en una tienda improvisada con telas y plásticos.

Massa y Waseen, niños palestinos, en su casa en septiembre de 2023.
Massa y Waseen en su casa en septiembre de 2023.

 

Y aunque estos días aguantamos la respiración en espera de que se logre el acuerdo para que los rehenes de Hamás regresen a sus hogares y el genocidio perpetrado por Israel pare, mantendremos una herida abierta por un horror que no empezó el 7 de octubre de 2023 y que no va a cerrar solo con un alto al fuego.

Palestina lleva ocho décadas resistiendo el expolio y ocupación israelí, esperando nuestra mirada y acción. La brutalidad de un genocidio en streaming nos forzó a despertar de la injusta indiferencia, y hacernos conscientes de ello resulta desgarrador. Escuchamos impotentes el llanto de Hind Rajab suplicando ser rescatada del coche tiroteado por el autoproclamado “ejército más moral del mundo”. Observamos a Ward Jalal escapando entre las llamas que consumieron la vida de su familia en una escuela-refugio mientras dormían y cargamos con el dolor de haber visto bebés perecer de inanición por una hambruna provocada.

Al ampliar la mirada hacia Cisjordania, hemos visto cómo los checkpoints, el derribo de escuelas y hogares, así como las detenciones arbitrarias forman parte del imaginario de crecer bajo ocupación. La más reciente, la detención hace una semana de dos hermanos de cinco y seis años en Hebron acusados de espionaje por parte de soldados israelíes, cuando su “pecado” fue jugar al futbol frente a la casa de un colono que dejó la puerta abierta. Violencias sistemáticas que se han intensificado los últimos dos años.

Concretar el giro histórico que garantice el derecho a una vida digna a las infancias palestinas nos responsabiliza a seguir presionando por un proceso de descolonización de su tierra. Un horizonte colectivo en el que todas las personas que hoy habitan entre el río Jordán y el Mar Mediterráneo puedan coexistir en libertad y con igualdad de derechos.

Sabemos que no hay paz duradera si no es una paz justa. Por el contrario, el “plan de paz” de Trump solo ofrece a los palestinos parar los bombardeos dejándoles la bota sobre el cuello. Los delirios inmobiliarios del presidente republicano buscan sepultar la posibilidad de real soberanía palestina con la complacencia de una comunidad internacional que permitió que las lógicas genocidas escalaran, instaurando un marco de la crueldad que hoy ha dejado al derecho internacional expuesto como papel mojado.

Por eso Gaza tiene todo que ver con nosotros. La idea de un marco de convivencia y arbitraje donde los derechos humanos se conciben universales es lo que está perdiendo la batalla frente a la ley del más fuerte y la impunidad descarada que hoy encarnan Netanyahu y los suyos. ¿Quién nos ampara de que esas lógicas genocidas no nos alcancen mañana?

Sin embargo, es en la democracia desde abajo donde yace la esperanza. Han sido las masivas manifestaciones globales, en las calles y en las redes las que nos están salvando del colapso moral y que han logrado reenmarcar el relato, moviendo lentamente las placas tectónicas de la real politik que, aunque vayan muy fuera de compás, se mueven. Palestina es hoy símbolo de libertad y salvaguarda de una humanidad que se resiste a perecer.

Aún así, no podemos bajar la guardia ante un aparato sionista que ya está moviendo fichas para “el día después”. Arwa Mahdawi, periodista de The Guardian, en su columna del 26 de septiembre da cuenta de contratos millonarios del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel con agencias de marketing, relaciones públicas y manejo de bots para blanquear el genocidio e impulsar narrativas proisraelíes. Esto se suma al “apartheid digital” que la ONG 7amleh lleva una década denunciando, con grandes empresas tecnológicas permitiendo la censura y vigilancia masiva de los palestinos, y la “represión digital” en plataformas como Meta con algoritmos que silencian discursos propalestinos.

Por ello, amplificar iniciativas como Tech For Palestine que buscan romper ese sesgo tecnológico y mediático es crucial. La articulación civil global debe mantenerse transversal y multicanal. Toca velar porque el relato no se pierda y la memoria no muera para que al pueblo palestino le sea restituido su derecho a la libre determinación.

Toca fortalecer los puentes de solidaridad que también tienen cimientos dentro de las fronteras israelíes, con las voces corales de organizaciones como B’Tselem, Standing Together y Breaking the Silence que, aunque aún marginales, representan la posibilidad de reconocimiento del daño y reparación por parte de una sociedad que ha normalizado la deshumanización del otro mediante la “Doctrina del Shock”, convirtiendo el trauma en arma de guerra, proceso que Naomi Klein ha explicado con riguroso detalle.

En uno de los discursos más famosos de la historia que invitan a recuperar la esperanza en tiempos de desasosiego, la escritora y activista Arundhati Roy señaló: “Otro mundo no es solamente posible, sino que está de camino. Quizás muchos y muchas no estaremos para darle la bienvenida, pero en un día muy tranquilo, si escucho con mucha atención, puedo oír su respiración”. Aceleremos el paso y sumemos más voces, porque los pequeños Waseen y Massa merecen no solo verlo, sino vivirlo y disfrutarlo.

Massa y Waseen, niños palestinos, en Nuseirat a finales de septiembre de 2025.
Massa y Waseen en Nuseirat a finales de septiembre de 2025.

 

* Daniela S. Valencia (@dany_svalencia) es directora de la agencia internacional Vibrante Comunicación y Máster en Estudios de Mujeres, Género y Ciudadanía por la Universidad de Barcelona. Instagram: @danoax LinkedIn  BlueSky