Herminia Miranda · 23 de julio de 2023
Hugo Hiriart (1942) publica Galaor (DEBOLS!LLO, 2019), su primera novela, en 1972 y por ella gana el Premio Xavier Villaurrutia.
El jurado dice que la obra “es considerada la mejor novela de caballería del Siglo XX”. Literalmente es una novela de caballería, que recuerda y recrea las historias y aventuras de la época de los grandes caballeros de la Edad Media.
El Galaor de Hiriart es hermano del Amadis de Gaula obra del siglo XVI, que se inspira en una historia del siglo XIII.
Las acciones se desarrollan en una geografía fantástica en los tiempos de caballeros valientes, reyes bondadosos y princesas encantadas.
La princesa Brunilda, la durmiente disecada, provoca la búsqueda por parte del caballero Galaor, que se enfrenta a las situaciones más adversas y complicadas.
En su lucha por encontrarla y traerla de nuevo a la vida, para que se reúna con sus padres, lucha contra todo tipo de monstruos y al fin sale victorioso.
La novela es una reflexión sobre el sentido de los esfuerzos humanos y la relación entre los actos individuales y la marcha de la historia. Un cuestionamiento sobre lo más profundo de la vida que trasciende el tiempo y el espacio.
Hiriart, filósofo de formación que se ha dedicado al ensayo, al periodismo cultural, al teatro y la novela, tiene un estilo que lo hace único dentro de las letras mexicanas.
Galaor es una recuperación y al tiempo una combinación de géneros literarios antiguos a los que el autor imprime nuevas características. Es una obra única en la literatura mexicana.
A propósito de mi lectura de Galaor comparto una conversación por escrito que tuve con el dramaturgo Luis de Tavira:
Pregunta: Luis, nunca había leído a Hugo Hiriart. Acabo de empezar a leer su obra. Comencé con Galaor y luego voy con El agua grande. ¿Qué piensas de él y su obra?
Respuesta: Creo que conozco mejor a Hugo como colega hacedor de inusitado teatro, que como el autor inconmensurable que también es. Es un creador del que puede decirse lo que Homero dice de Ulises: un varón de multiforme ingenio. Su erudición es provocación. Su dimensión es lo fantástico. Personalmente lo asocio a Monterroso y a Ibargüengoitia, aunque a primera vista parecen antípodas. Poseen un prodigioso humor negro, que recuerda a León Bloy en ese y otro sentido a Borges.
Como dramaturgo resulta único, imposible de asociar a las corrientes nacionalistas. Por eso suele decirse que es muy original, sin embargo no es eso lo que a mi ver pretende su obra, sino un poco al contrario, la síntesis personalísima de múltiples y diversas influencias: hay en su teatro huella de Valle Inclán, del medievalista Gherlderode, hasta la hondura intimista, cruel y metafísica de Bergman.
Como novelista su obra mayor es Galaor, que me parece una cúspide de la literatura mexicana del siglo XX, aunque no parezca ni mexicana, ni cercana al boom, aunque en el fondo lo sea más profundamente que los más famosos ejemplos de ese momento literario.
No es realismo mágico, porque a esta luz esa fórmula resulta un pleonasmo. Aquí la realidad de la cultura propia se transfigura en una fantástica aventura universal. Hay también en su escritura una apasionante fragua de palabra que se refunde y se re-significa.
En lo personal es una persona estupenda, inteligente y muy aguda, con un profundo sentido de la ética. Antes de entrar a la UNAM, estuvo muy cerca de algunos jesuitas de la Ibero de Zaragoza, Pardinas, Villaseñor y sobre todo del sacerdote español Gallegos Rocafull, que vino con los republicanos refugiados, a quien Hugo cita mucho.
Esto como intento de respuesta bote pronto a tu pregunta.

Hugo Hiriart
DEBOLS!LLO – Penguin Random House Grupo Editorial
México, 2019
pp. 158
@RubenAguilar