blogeditor · 18 de noviembre de 2016
Por: Gustavo Jiménez (@GusTransporte)
El mundo de la movilidad está cambiando rápidamente. Lo que algunos llaman la tercera revolución industrial –siendo los principales ejes: el internet de las cosas, la energía renovable y la nueva economía colaborativa– empezó ya a transformar la movilidad a nivel global. Estos cambios están impactando rápidamente a México y Latinoamérica: la llegada de Uber, EasyTaxi, Cabify, BlaBlaCar, Waze, Carrot, Rappi, Econduce, etc., nos han dado un sabor de lo que viene. Estas compañías han crecido de forma exponencial en la Ciudad de México y por todo el país. Según algunos especialistas, el mercado más grande para Uber es la Ciudad de México, con aproximadamente 500,000 viajes diarios.
Lo que el “moon race” fue en los 60s, es ahora el “mobility race” de los 2010s. En los últimos 18 meses se han visto inversiones multimillonarias en el sector transporte a nivel global. Morgan Stanley estima que las empresas del sector de movilidad inteligente estarán valuadas en 2.6 trillones de dólares para el 2030. Muchas de las inversiones iniciales vienen de las armadoras de automóviles –éstas no sólo han invertido en plataformas estilo Uber, sino también han invertido en plataformas de datos de transporte, como lo son Waze, Moovel, CityMapper, TransitApp, SinTrafico, etc. De igual forma, se han visto inversiones en compañías de la movilidad colaborativa –aunque no con el mismo despliegue de capital–, en bici pública inteligente en cientos de ciudades (Ford ya gestiona bicicletas compartidas en San Francisco), en los carros compartidos (ZipCar, Car2Go, DriveNow, Carrot, etc.), y también en plataformas de estacionamientos compartidos (ParkingApp, ParkCirca, Parkeo, etc.). Lo interesante de esta apuesta por la tecnología es que la conectividad en la movilidad está abriendo la brecha para la integración inteligente de los servicios de movilidad, tanto privados como públicos.
En estos momentos casi todas las ciudades del mundo están sufriendo severos problemas de congestión vial. Los tiempos de viaje se han incrementado en los últimos 10 años del 15 % al 30 % en las grandes urbes mundiales (TomTom Traffic Index 2016); sin embargo, la venta de automóviles sigue al alza y el transporte público sigue siendo relegado a segundo o tercer plano en los planes de infraestructura, con muy poca inversión pública.
En cuanto a los vehículos, México se posiciona en el séptimo lugar a nivel global en producción de automóviles, esto significa el 6 % del PIB nacional (AMIA, 2015) y se estima que para el 2018 estaremos produciendo 4 millones de vehículos anuales. Aunque la mayoría de estos vehículos se van a nuestros vecinos del norte, es obvio que no podemos seguir alimentando las ciudades con automóviles –un crecimiento a este ritmo ya no es sostenible. Nuestras ciudades no tienen el espacio necesario para sostener más automóviles.
De igual forma, México se sitúa como el segundo lugar a nivel global en exportaciones de autobuses y tracto camiones (ANPACT, 2016), por lo que este sector también tendrá un impacto en nuestra economía y desarrollo insospechado. Volvo, Daimler y otras armadoras están ya piloteando camiones autónomos. Según los expertos del mundo automovilístico, estaremos fabricando carros autónomos masivamente para el 2020, por lo que México estará obligado a subirse al tren de la innovación en la movilidad, no solo por las grandes inversiones que las armadoras están haciendo al nuevo paradigma de la movilidad, sino también porque los inversionistas exigirán la producción de estas unidades a bajos costos -México ha resultado un país ideal para armar autos y camiones. Con esta perspectiva, no podemos dejar de planear nuestras ciudades para esta gran disrupción.

Planear para el nuevo modelo de movilidad debe empezar hoy mismo. Debemos buscar que nuestras ciudades fomenten múltiples opciones de movilidad, al igual que invertir en la peatonalización de las calles, dar espacio y construir bahías de ascenso y descenso de automóviles y autobuses solicitados bajo demanda, e invertir generosamente en transporte público de calidad. Sabemos que desarrollar infraestructura física (vialidades, distribuidores viales, BRTs, Trenes, o Metros) es un proceso lento, mucho más lento que la tasa de motorización en ciudades mexicanas, y también mucho más lento que la innovación tecnológica. No obstante, la oportunidad para revolucionar la movilidad está en crear infraestructura virtual, donde vehículos compartidos, autónomos, eléctricos e inteligentes apoyen al crecimiento sostenible de las ciudades. Esta visión ha sido adoptada, y está siendo evangelizada, por varias armadoras de automóviles, principalmente por Ford, Daimler, BMW y recientemente General Motors. Todas estas compañías arman vehículos en México, por lo que la disrupción en la movilidad en México es inminente.

Después de un breve análisis, me di a la tarea de mapear las inversiones, alianzas, y adquisiciones recientes de armadoras de autos en compañías del nuevo modelo de movilidad. Las inversiones en estas compañías hasta hoy alcanzan casi los 2 mil millos de dólares. Aquí mis hallazgos:
El concepto de los Vehículos Autónomos Compartidos y Eléctricos (VACE) está permeando la imaginación de los urbanistas futuristas a nivel global, donde se prevé un mundo lleno de VACEs estilo Uber sirviendo las necesidades de las personas. Esta visión podrá ser sostenible sólo si estos vehículos son compartidos (al estilo UberPool o LyftLine). Pero esta realidad, aunque muy cercana, se vuelve excesivamente inequitativa en el contexto de México, ya que serán muy pocos los que puedan acceder a vehículos autónomos. No obstante, llegarán a México queramos o no, y si no hacemos algo, estos vehículos inundarán nuestras ciudades con más tráfico y caos.
Es por eso que la única forma de mejorar el esquema es compartiendo estos vehículos. Se deberá generar una flota de vehículos autónomos, compartidos, y eléctricos que sirvan a todos los ciudadanos. Si dejamos que la tecnología se vaya por la libre, sin encaminarla al desarrollo sostenible, nos encontraremos con ciudades aún más injustas y con vialidades mucho más congestionadas. Un futuro demasiado obscuro que hay que evitar a toda costa -el futuro se construye hoy.
El movernos afecta nuestra calidad de vida y nuestros bolsillos. En un día típico en nuestras vidas, donde vamos diario de casa al trabajo (y viceversa), conduciendo niños a la escuela, yendo al supermercado (con la necesidad de tener espacio para cargar las bolsas en un vehículo), o a veces ir al aeropuerto para un vuelo después de una reunión en Santa Fe -con nula conexión de transporte público– se vuelve todo un proceso doloroso. Cuando pensamos en el futuro de la movilidad debemos pensar que las opciones de movilidad deben ser diversas, variadas y con varios costos (asequibles para todos los grupos sociales). Al igual que sencillas de tomar, debe ser tan fácil como abrir la llave del agua. Todo esto se podrá lograr cuando empiece la convergencia real de la tecnología con la movilidad, donde podrás usar cualquier modo de trasporte, con la tarifa y el tiempo que más te convenga, a través de tu teléfono móvil. El futuro estará aquí más pronto de lo que imaginamos.
* Gustavo Jiménez es director de Nomad Mobility Technologies, empresa mexicana cuya misión es resolver los problemas de movilidad a través del uso de nuevas tecnologías de transporte. Ingeniero Civil y Ambiental, con maestría en Ingeniería en Transporte, ambos títulos por la Universidad de Texas. Tiene experiencia en planeación de movilidad urbana, políticas públicas de movilidad, planificación y operación de BRTs, planeación de metros, carreteras urbanas de peaje, semaforización vehicular, y en la movilidad colaborativa. Contacto: [email protected]