Fumar en México: ¿de la seducción al desencanto? (Encuesta)

blogeditor · 21 de enero de 2014

Fumar en México: ¿de la seducción al desencanto? (Encuesta)

Desde hace ya varios años México es un país libre de humo de cigarro, o al menos eso se intenta. Actualmente ocho entidades se rigen bajo una ley de protección a los no fumadores al tratar de garantizar espacios 100% libres de humo.

El primer lugar donde entró en vigor una legislación de estas características fue el Distrito Federal (el 7 de abril del 2008), seguida por Tabasco, Morelos, Veracruz, Zacatecas, Estado de México, Baja California y Nuevo León. Si bien el objetivo principal es proteger a los no fumadores del humo del cigarrillo, también se considera que puede incentivar el abandono del hábito al promover la disminución de la frecuencia de consumo, pues los fumadores la piensan un poco más para dejar de hacer lo que estén haciendo e ir a fumar.

Este tipo de políticas públicas se realizan en distintos países, sin embargo las cifras de fumadores no son muy alentadoras, existen en el mundo mil millones de fumadores y los números siguen aumentando.

México parece ser un reflejo de lo anterior. De acuerdo a los resultados de dos encuestas realizadas por Defoe, del 2012 al 2013 no se registra un cambio en el número de personas que fuman: 2 de cada 10 entrevistados respondieron que sí fumaban.

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Otra de las medidas tomadas contra el tabaquismo es la prohibición de imágenes de personas fumando en la publicidad y/o en la televisión. La idea es que entre menos exposición, menos permisividad se tiene ante el cigarro.

(Los que tenemos más años de vida todavía recordamos que en tiempos pasados hasta en las telenovelas se prendía un cigarro tras otro entre cada diálogo).

Quitar el cigarro de la cotidianidad (y proteger a los no fumadores) no es poca cosa, implica a mediano o largo plazo cambios en la percepción sobre la acción de fumar, entre los cuales destaca el desmitificar la visión glamorosa del cigarro al exaltar socialmente lo negativo: sus efectos graves para la salud.

Algo de esto podría estar ocurriendo para el caso de México. En nuestro estudio observamos un aumento en el anhelo por dejar de fumar. Para el 2012,  5 de cada 10 encuestados expresaron este deseo, para el siguiente año casi 7 de cada 10 manifestaron que les gustaría dejar de fumar.

[contextly_sidebar id=”573b7f38e6622a1109f248c724fae69f”]Pero “del dicho al hecho hay mucho trecho”, por eso le preguntamos a nuestros encuestados si en algún momento habían intentado dejar de fumar y aquí las cifras se reducen. Para el 2012, sólo 3 de cada 10 personas intentaron dejar de fumar, para el siguiente año 4 de cada 10 también lo intentaron. Se trata de un pequeño aumento entre cada año, pero que puede resultar alentador para quienes implementan campañas antitabaquismo.

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La motivación a nivel personal para abandonar el cigarro tiene muchas fuentes: para mejorar la salud, para ahorrar dinero y/o por el estigma social sobre el fumar. Debido a esta última razón, en nuestra encuesta también quisimos saber la opinión que tienen las personas de los fumadores.

En 2012, los encuestados mostraron principalmente una opinión neutral acerca de los fumadores, el 57% respondió que su opinión no era buena ni mala. En segundo lugar se ubicó la percepción negativa con 24% (mala y muy mala), y la buena opinión se quedó en 15%. En contraste, para el 2013 la opinión negativa aumentó significativamente (55%) y la neutral se quedó en 35%.

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Tal vez la imagen seductora atribuida a los fumadores se está sustituyendo por la de una persona que puede enfermar así mismo y a los que los rodean. Lo importante será estar atentos para que los cambios en la percepción del acto de fumar no alimenten estigmas sociales que generen prácticas y situaciones de discriminación hacia los fumadores.

 

Esperamos sus comentarios en @defoemx y en Defoe, expertson social reporting.