Fuera Escamilla, acosador asambleísta de Tláhuac

blogeditor · 23 de septiembre de 2013

Fuera Escamilla, acosador asambleísta de Tláhuac

En la región siberiana del Tuvá se practica una depurada y fascinante técnica de canto con la garganta (throat singing) que agrupa –en distintas variantes– dos o más tonos que se utilizan al mismo tiempo sobre un tono-base que les sirve de fundamento. Estilos variados de una escuela como son el ‎Khorekteer, Khoomei, Sygyt o Kargyraa.

Ensamble musical tuvano típico
Ensamble musical tuvano típico

 

Un clásico del género. Kongar-ol Ondar (1962-2013), en el programa de David Letterman

Son complicadas emanaciones o corrientes vocales simultáneas que se bifurcan y contraponen, con un historial milenario de origen chamánico, y que define la cultura de esa parte del mundo. Puede verse también en la biografía del afamado cantante de blues norteamericano Paul Pena (1950-2005), que inspiró el multipremiado documental Genghis Blues del año 1999.

En la política mexicana se puede ser en los hechos, sin chistar y al estilo de la técnica de voz del pueblo tuvano, dos elementos antinómicos o contradictorios a la vez. ‘Progre’ y misógino, o democráticamente autoritario. Revolucionario institucional. Radical neoliberal. Egoísta solidario. Policía represor, profundamente respetuoso de los Derechos Humanos.

Como el facineroso Cody Jarrett interpretado magistralmente por James Cagney en White Heat: clásico film noir dirigido por Raoul Walsh en 1949, nuestras luminarias en el servicio público e iniciativa privada llegan lejos a expensas de los demás y culminan sus carreras traqueteando por encima de quien les estorbe en su ascendente camino.

Foto 2 Escamilla

Made it, Ma. Top of the world!’ Jimmy Cagney en su particular Götterdämerung hollywoodense. De la actuación sublime…

Foto 3 Escamilla…al quehacer ridículo. Asambleísta Escamilla en funciones, alias #escamamadilla

Un ejemplo autóctono que no es de virtuosos del canto, chamananes de transformice o estrellas de la pantalla grande -pero sí de libro de texto- se llama Rubén Escamilla Salinas: apparatchik del PRD curtido en las grillas miasmales de la delegación Tláhuac. Sitio que llegó a gobernar como señor del Medioevo mexicano, con derecho de pernada en su despacho a cambio de basificaciones laborales.

El famoso video que circuló en redes sociales donde Escamilla recibe en sus oficinas una felación a cambio de mejoras en el salario de la trabajadora que lo filma con el celular, hubiese acabado con su carrera en cualquier otro sitio. Pero estamos en México, donde conductas reprobables constituyen oportunidades para promoverse con más ahínco, y en todos los sentidos.

Las redes sociales lo bautizaron rápidamente como #escamamadilla.

Pronto surgió una petición en su contra que alcanzó a recabar miles de firmas, y una versión tramposa a su favor, subida por su propia gente que copiaba -en todos los detalles- la exigencia de que no asumiera el puesto de asambleísta. La primera no sirvió de nada, y la segunda sólo tuvo la función de confundir a la clientela política del ex delegado en Tláhuac.

[contextly_sidebar id=”cd916b85d7e6c1778c1597639e79ebc2″]Nada lo arredró. Muy al contrario, se vio fortalecido. A Escamilla le tocó capear el temporal, ganando las elecciones por 23 mil votos sobre su más cercano competidor en las elecciones federales de 2012. Hoy cobra en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, preside la importante Comisión de Abasto y aprovecha su investidura para pontificar sin el menor recato, con aparente conocimiento de causa, sobre los mercados en la ciudad y sus horarios idóneos entre otros temas diversos.

El suceso en el que fue pillado Su Majestad, entonces titular de la delegación Tláhuac, podría ser una Pieza del Teatro del Absurdo en el que gravitan intercambios de favores corporales; la carne como moneda de curso porque el que no transa no avanza y los políticos representan lo mismo de siempre. Pero es demasiado real, como el incontenible ascenso de Escamilla. ¿Quieres tu ascenso? Pues ándale.

El 20 de junio de 2012, el perredismo conjunto en la Asamblea protegió al futuro legislador de la acción de la justicia, anulando un punto de acuerdo promovido por la oposición en ese particular sentido.

‘Ni un escándalo sexual evitó que llegara a la Asamblea’, se leía en Animal Político el 5 de julio del año pasado. Vaya que tuvo la razón.

Y antes, ‘Rubén Escamilla debe renunciar a su diputación: presidente del PRD Jesús Zambrano’.

Para rubricar la nula influencia del actual dirigente de ese partido, otra perla: ‘Insostenible, candidatura de Escamilla: Jesús Zambrano’.

‘Escamilla con las horas contadas’, llegó a sentenciar editorialista en un diario de circulación nacional. Pese a todas las presiones, el infractor sobrevivió a la andanada, recibiendo su constancia en presencia de defensores, incondicionales y porristas.

El 18 de julio de 2012, mujeres del PRI lo denunciaron ante la CDHDF por actos violatorios de los derechos de las mujeres trabajadoras. En octubre de ese mismo año, la fracción del PAN en la Asamblea de plano lo condenó al ostracismo. Mucho ruido, y pocas nueces. Al legislador seguro le deben varios favores, porque sigue despachando muy campante. Seguro lo hará hasta que termine su gestión en 2018 y compita entonces por una diputación federal si así lo deciden sus cómplices de la tribu perredista.

Quizá Zambrano, la mitad más visible de los consabidos Chuchos, se encuentre demasiado inmiscuido en la exaltación constante de las virtudes del Pacto por México y otras elevadas tareas, como para retomar la cuestión y analizar si sus furibundas declaraciones de 2012 son dignas de creerse; por lo pronto, Escamilla navega viento en popa. Su reciente nombramiento equivale a un cheque en blanco extendido por las distintas fracciones de la Asamblea del DF, al flamante secretario –por increíble que parezca– de la Mesa Directiva en la Asamblea local.

Qué rápido se nos olvida, o nunca nos acordamos. Muy distinta corrió la fortuna del acosador consuetudinario Bob Filner, renunciado alcalde de San Diego, o del ex candidato a alcalde de Nueva York y ex congresista en desgracia Anthony Weiner (o Carlos Danger, el sobrenombre que eligió para sus sesiones de sexting subidas de color), cuya esposa Huma Abedin es operadora clave de Hillary Clinton. Las y los electores neoyorquinos (a diferencia de los habitantes de Tláhuac con Escamilla) le hicieron ver a Weiner su ignominiosa suerte. Pero claro, como México no hay dos.

Bye, bye Bob. Ante presiones sociales y mediáticas, no le quedó de otra a Filner que dejar el cargo
Bye, bye Bob. Ante presiones sociales y mediáticas, no le quedó de otra a Filner que dejar el cargo
El otrora poderoso Weiner, protagonista de su propio culebrón pornográfico, es hoy día un pesado lastre para los demócratas
El otrora poderoso Weiner, protagonista de su propio culebrón pornográfico, es hoy día un pesado lastre para los demócratas

Llama la atención, como pieza añadida, el elocuente y ensordecedor silencio de grupos feministas afines al PRD, o del Instituto de la Mujer en el DF. Conducta inadmisible en otros lados, aquí, tolerada –y hasta alentada, podría uno decir en este país acendradamente machista- en México. Terrible costo del poder, que no se ostenta como su contrapeso social y olvida sus raíces.

‘Ya la hice’. Acosador asambleísta Rubén Escamilla: ex titular de Tláhuac, ahora y siempre en los cuernos de la luna o el ombligo del sol azteca. Como telón de fondo, nuestro ‘izquierdista’ Politburó capitalino
‘Ya la hice’. Acosador asambleísta Rubén Escamilla: ex titular de Tláhuac, ahora y siempre en los cuernos de la luna o el ombligo del sol azteca. Como telón de fondo, nuestro ‘izquierdista’ Politburó capitalino

¿Cómo es que distintas fracciones legislativas accedieron a que Escamilla ocupase el puesto en algo que significa, desde cualquier óptica, un sonoro premio a su ‘labor profesional’? Cuando menos al Senador sonorense Ernesto Gándara, ex alcalde priísta de Hermosillo y responsable de protección civil durante el incendio de la Guardería ABC, se halló con resistencias sociales e institucionales que impidieron su encumbramiento cantado por parte del PRI hasta la presidencia de la Cámara Alta -tal y como se rumoraba en corrillos políticos y trascendidos periodísticos.

Peras y manzanas. A Escamilla le fue mejor, aunque Gándara se mantiene como el más viable candidato a la gubernatura de su estado en las elecciones de 2015. ¿Podrá usar este nuevo nombramiento el Acosador de Tláhuac como trampolín para futuras encomiendas y altas responsabilidades políticas? ¿Otro premio electoral, tal vez? ¿Por qué no? Hasta el momento nada sugiere una interrupción de sus planes.

Preguntas necesarias, sin respuesta. ¿A qué tribu intocable del PRD pertenece Escamilla, que ni siquiera los grupos feministas que apoyan causas sociales relevantes en el DF proponen su remoción del cargo? ¿Manceros, ebrardos, amalios, chuchetes? ¿Será que por militar en las huestes de la izquierda políticamente correcta que controla por mayoría del Congreso de la Ciudad de México, todo se vale y se le perdona? ¿Cuál es el doble rasero que permite que sucedan estas cosas en la Ciudad de Vanguardia donde decidimos todos?

Ninguna autoridad posee un partido (y gobierno) que estimulan conductas dirigidas contra la dignidad de las mujeres, a contrapelo de lo que dicen sus estatutos. ¿Con qué cara se atreverían a condenar situaciones similares en las demás agrupaciones, ante sospechas fundadas de que incurren en las mismas prácticas?

Menudo dilema enfrentamos tod@s, en un país que promueve la homogeneización de usos y costumbres que creíamos superadas: otro saldo adicional de la Transición Interminable y Fallida.