blogeditor · 23 de agosto de 2019
En el último libro que literalmente lanzó a la historia del universo, Stephen Hawking, el genio científico detrás de la comprensión de los agujeros negros y la historia detrás de lo que llamamos tiempo, determinó que “la educación y la investigación científica y tecnológica están en peligro ahora más que nunca”. La idea, recogida en el hoy célebre -y vendedor- “Breves respuestas a las grandes preguntas” encamina el ánimo a reflexionar en quiénes somos en realidad y qué pretendemos, más allá de correcciones políticas, hacer realmente con el planeta.
La idea viene muy a cuento pues en estos días, todo el tiempo y a todas horas, sigue manteniéndose vivo en uno de los rincones más puros del planeta, un desastre cuyas consecuencias catastróficas, aún y cuando las podamos calcular, en el fondo no importan mayormente a nadie. A esta hora sigue sucediendo: hectáreas enteras del Amazonas se están convirtiendo en cenizas y uno sigue pensando en qué va almorzar en un rato. No dejamos de recriminarnos, invocando con indignación todos los lugares comunes del caso, pero es un hecho que, al igual que con el empleo del auto a gasolina y con el consumo de plásticos, en el fondo nadie está realmente preocupado por incidir en algo para modificar el paradigma: como en alguna ocasión declaró Neil deGrasse Tyson, pasaremos a la historia de la civilización como una etapa miope en la narrativa de la humanidad, pues hemos visto de cerca el desastre y no hicimos mayor cosa por evitarlo. En el futuro seremos como el set vivo de la película “Interestelar”, una cinta en la cual nadie en sano juicio hubiera querido aparecer, pero en la que al parecer, en un futuro, todos estamos destinados a conformar el reparto.
A esta hora, mientras nos preocupamos porque nadie se preocupa, la región selvática cuya inmensa diversidad vegetal produce el veinte por ciento del oxígeno circundante en el planeta se quema y aquí seguimos todos, pensando en que esto debería ser la nota de ocho columnas del día sin que, realmente, llegue a serlo y a alguien le importe.
A esta hora también está sucediendo: se quema una parte del planeta y uno está pensando en que el tipo que va delante conduce muy despacio.