Redacción Animal Político · 21 de septiembre de 2025
“Esto del salario digno inició cuando tomamos conciencia que quienes trabajan con nosotros no son ‘recursos’, son personas, tienen sueños, necesidades, no podemos tratarlas como si fueran un recurso más”, reconoce Luis Enrique Terrazas, empresario de Chihuahua, presidente del Consejo de Grupo Ruba, uno de los desarrolladores inmobiliarios más grandes del país y hoy convertido en el líder del Colectivo Vida Digna que impulsa la iniciativa por un ingreso digno.
Sus palabras tienen una carga ética muy clara: las personas que trabajan deben poder vivir dignamente, no basta pagar el salario mínimo o “por arriba de la competencia”. “Si queremos un país más seguro y próspero, el primer paso es tomar conciencia sobre cuánto se requiere para que una familia viva con dignidad, sin lujos, pero sin penurias. Esta es una pregunta que no nos hacemos y que no nos enseñan en las escuelas de negocios”, revela Terrazas.
Además, nos aclara e insiste: “Pagar el salario digno no debe depender del contexto macroeconómico o de que haya políticas públicas favorables, es nuestra responsabilidad. Es lo que está en nuestro campo de acción”. Invitamos a escucharlo en la sesión 5 de la serie “De los datos a las acciones efectivas” que abordó este tema aquí.

De ese impulso, compartido por diversos líderes empresariales en diversas ciudades del país, se constituye en México el Colectivo Vida Digna, que promueve la iniciativa por un ingreso digno, como una acción voluntaria de las empresas, con muchos efectos positivos en lo social y en lo económico.
El propósito del Colectivo Vida Digno es promover la adopción del ingreso digno por parte de las empresas. La finalidad es que quien trabaje en la iniciativa privada pueda vivir dignamente con su familia.
El punto de partida de la iniciativa es reconocer cuánto cuestan los bienes y servicios que son indispensables para que una familia viva dignamente, con lo indispensable y sin penurias. Para México, en 2025, el monto de referencia nacional del salario digno son 13,400 pesos al mes, libres, de tal manera que dos personas trabajando puedan cubrir una “canasta digna” de 26,800 para una familia de 4 personas.

El Colectivo que promueve la iniciativa por ingreso digno en México es resultado de la unión de esfuerzos de grupos y organismos empresariales, organizaciones civiles y educativas.
El colectivo Vida Digna en la actualidad está formado por Coparmex, Canacintra, Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial – AliaRSE, Unión Social de Empresarios de México – USEM, Empresas e Ingreso Digno, México Digno (Chihuahua), Coincydes (Jalisco), Alianza para la Prosperidad (Guanajuato), Centro de Empresas Concientes del Tec de Monterrey, Empresa Contigo (Nuevo León), Centro Mexicano para la Filantropía – CEMEFI, Fundación del Empresariado en México – Fundemex, Centro Persé (Chihuahua), No más pobreza GTO y Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

El Colectivo fue articulando los grupos e iniciativas que surgieron desde hace casi 10 años y se presentó públicamente en diciembre de 2024. Recientemente, se incorporó a la Red Global por Salario Digno (Global Living Wage Network).
A nivel global, la iniciativa por salario digno está tomando impulso. En mayo de 2023, la Comisión Empresarial para Combatir la Desigualdad (The Business Comission to Tackle Inequality o BCTI por sus siglas en inglés) presentó la Agenda de Acción Empresarial con 10 acciones para enfrentar la desigualdad. Una de ellas es la adopción del salario digno.
En 2023, el Pacto Global (Global Compact) acordó 5 áreas de acción para avanzar más rápido en el logro de los ODS de la Agenda 2030 de la ONU (Forward Faster). Una de las 5 áreas de acción es el salario digno (living wage).
En 2024, la Organización Internacional del Trabajo – OIT de la ONU adoptó el acuerdo sobre salarios dignos (living wages) que permite su adopción general por parte de organismos tripartitas.

En México, hay avances, pero todavía hay mucho por hacer. La reciente medición de INEGI muestra que el incremento de los ingresos por trabajo de 2018 a 2024 de 20% en promedio es el factor principal para la reducción de la pobreza, pues subieron mucho más para las personas de menores ingresos (53% para el decil I, 37% para el II y 31% para el III).
Otras fuentes confirman esta tendencia de crecimiento del ingreso por trabajo. Por ejemplo, el salario medio de los trabajos formales registrados en el IMSS, subió 39% entre 2016 y 2024, en términos reales. La participación de las remuneraciones salariales en el PIB subió de 25% a 30%, con un incremento en monto total de 31% entre 2016 y 2024.
Pero aún hay mucho que avanzar. Si bien los puestos de trabajo formales con salarios de pobreza bajaron a casi la mitad, de 54% al 28%, entre 2018 y 2024, aún más de la cuarta parte, 6.3 millones de personas con trabajo formal registradas en el IMSS ganan salarios de pobreza, menos del monto necesario para 2 canastas básicas (junio 2024).
Además, todavía hay 14.6 millones de personas, de las cuales 13.9 millones son mujeres, que no pueden salir a buscar trabajo por realizar labores no remuneradas de cuidado en su hogar, así como 14.4 millones de personas jóvenes fuera de la escuela y sin trabajo o en trabajos precarios, de las cuales 12.8 son jóvenes oportunidad, pues además carecen de estudios universitarios.
Finalmente, es importante resaltar que la pobreza en zonas rurales y entre la población indígena es mucho más alta. La pobreza de población indígena es 61%, más del doble que la población “no indígena”: 26% y la pobreza extrema es 7 veces mayor para indígenas (23%) que para no indígenas (3%). En las zonas rurales, la pobreza es casi el doble (46%) que en zonas urbanas (25%) y la pobreza extrema es 4 veces mayor en zonas rurales (14%) que en urbanas (3%).
Por eso, las estrategias propuestas por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza para mantener y mejorar más el ingreso, que se han profundizado en varias sesiones de la serie “De los datos a las acciones efectivas” son muy relevantes: