blogeditor · 8 de marzo de 2011
“¡Juegas como niña! ¡Vieja el ultimo!, ¡parecen nenas!”
Todas estas frases no han hecho mas que obstaculizar el avance de la mujer en el deporte. Lo “femenino” ha sido asociado a lo frágil, lo inútil, lo débil, al ornato.
La mujer dista mucho de querer ser ubicada en ese rango. Ella aguanta, lucha, festeja, se supera, compite, pierde y se equivoca: Y lo hace como parte de la naturaleza humana, más allá de un género, mas allá de un estereotipo machista.
En los juegos panamericanos de Río de Janeiro, las mujeres, siendo minoría en el contingente mexicano, fueron mayoría en las medallas de oro, y todas, cumplían a cabalidad con el biotipo, el físico ideal para cada uno de sus deportes. Lucieron atléticas, coordinadas, fuertes, hábiles, flexibles, luchonas, estéticas, combativas y agresivas. Lo femenino tiene ya otra definición.
“Son buenísimas, juegan como hombres”
¿Si la mujer lo hace bien es por que juega como hombre? No. Si lo hace bien es por que desarrolla la técnica, táctica y habilidad que distinguen al juego, a la disciplina deportiva que practica. El que el hombre llegara primero al futbol lo convierte solo en un referente temporal, no en el propietario vitalicio del juego. Debemos ser claros en que el parámetro para la excelencia en un deporte es el deporte mismo, no el género.
Ahora bien, no es únicamente con dinero con lo que el deporte femenil podrá crecer, el capital más importante es cultural, ahí estamos todos, familia, medios, empresas y por supuesto el gobierno, que tiene una deuda con el deporte en general y el femenil en lo particular. Toca apoyar que la mujer se vincule con la actividad física y competitiva desde pequeña y de manera equitativa, y sobre todo romper estereotipos arcaicos.
Puede gustarle o no el deporte realizado por mujeres, sin embargo es su deber respetar el derecho que tienen de practicarlo, y al hacerlo merecen ser calificadas por lo que son: futbolistas, boxeadoras, basquetbolistas, gimnastas, tenistas, y no por si son bellas o si son rudas, si parecen hombres o si lloran como a ellos no se les permite hacerlo.
Piénselo una, dos, tres, y las veces que sean necesarias antes de volver a usar lo femenino para bajar de juego a alguien. Y, por favor, cuando su hija, hermana, sobrina, tía, mamá o novia, este levantando un trofeo y usted se sienta orgulloso grítele: ¡juegas como niña!.
Aquí el vídeo para que podamos nutrir nuestras miradas. Justo el día en que FEMEXFUT anunció con bombo y platillo planes de torneos para las selecciones nacionales de futbol…sin mencionar la agenda de la selección femenil. Por eso aquello de: ¿y la femenil apá?