Fragmentación política y coerción identitaria

Redacción Animal Político · 17 de enero de 2024

Fragmentación política y coerción identitaria

La fragmentación social y política es un reto que enfrentan las elecciones de 2024. Los ciudadanos definirán su voto con fuertes presiones que ha establecido una noción ideológica nacida en la agenda de gobierno del actual presidente.

Durante la administración de AMLO nos vimos inmersos en un ritmo de agenda que nos condujo desde el enfrentamiento con el pasado hasta la exhibición moral, fortaleciendo la escisión social, lo que popularmente denominamos polarización. Este viaje culminó en el sexto año con intentos de conciliación y redención de aquellos considerados transgresores (los mal portados).

Mi reflexión aborda dos ejes aparentemente opuestos: uno biologicista y otro histórico. Comencemos con el primero al rescatar la definición de “polarización” y su función biológica en las células animales, esta como el proceso clave para la función de los órganos y la homeostasis (equilibrio necesario para adaptarse al entorno). Análogamente, durante cinco años de gobierno del movimiento de regeneración nacional, los ciudadanos, como células sociales, nos vimos obligados a realizar una especie de “homeostasis social”, adaptándonos a diversos escenarios de agenda para “sobrevivir” y funcionar en los ámbitos social, cultural, económico y político.

Sin embargo, al igual que los desequilibrios homeostáticos pueden causar enfermedades, los resultados en los ciudadanos han sido la fragmentación social y política. La promesa romántica de “regeneración nacional” se tradujo en opciones limitadas y una multiplicidad de afinidades en un solo cuerpo político, como lo evidenciamos en las actuales candidatas que representan una amalgama de orientaciones “casi forzadas” en una única propuesta.

En cuanto a la mixtura de esta reflexión, incorporo dos conceptos del historiador Alan Knight de su ensayo “La revolución cósmica”. El primero aborda la “identidad” como un criterio escurridizo que confronta lo discursivo con lo actuado, relevante en esta revuelta sociopolítica donde actores políticos antes antagonistas y considerados “cánceres” de gobiernos anteriores se unen a nuevas propuestas que recientemente despreciaban con la consigna de “portarse bien”.

El segundo concepto de Knight que me parece pertinente es el de “hegemonía ideológica”, que se define como una falsa conciencia que guía las orientaciones y anhelos. Establecer una supremacía ideológica morenista ha permitido desacreditar cualquier enfoque que no se adhiera forzosamente a sus patrones discursivos y de conducta.

Concluyo reflexionando sobre el cambio de gobierno en 2018, que intentó hegemonizar la idea de una transformación, desencadenando una revuelta política. Resulta intrigante comprender cómo los ciudadanos guiarán su elección de una mujer en un escenario que promovió la adaptación y coerción identitaria, con dos figuras que encabezan las fragmentaciones políticas más grandes de la historia en México.

imagen con dos caras en una sola.

* Juan Natanael Hernández Olvera (@Juhanhdx) es psicólogo social con conocimiento y experiencia en marketing estratégico y gerencial. Desde 2005 enfocado a la investigación de mercados e insights del consumidor desde diversos enfoques que van desde neuromarketing hasta plataformas digitales. Con experiencia en estudios de branding, comunicación, opinión pública, evaluación de productos, pre y post test publicitario, innovación de productos, UX&ID y segmentación de mercados.