Redacción Animal Político · 22 de marzo de 2025
A finales del año pasado hubo un importante avance en materia de justicia laboral en México: la publicación en el Diario Oficial de la Federación de la reforma a la Ley Federal del Trabajo sobre plataformas digitales. Esta reforma reconoce la relación laboral entre las personas trabajadoras y las plataformas digitales, a quienes antes se les reconocía como “socias”.
Este es un gran paso para la justicia laboral; sin embargo, para que la reforma sea verdaderamente justa e inclusiva, es esencial fortalecer la perspectiva de género en su implementación. Si bien la reforma sí menciona la inclusión de la perspectiva de género, no queda del todo claro cómo se aterrizará. En este sentido, para su efectiva incorporación, se deben considerar las necesidades y desafíos específicos que enfrentan las mujeres en este sector.
Las mujeres que trabajan en plataformas digitales a menudo enfrentan acoso, discriminación y violencia de género. Las más comunes son comentarios inapropiados (bromas sexistas, comentarios sobre su apariencia, etc.), insinuaciones sexuales y contacto físico no deseado. La gran mayoría de los actos son cometidos por los clientes, pero en algunas ocasiones también por compañeros trabajadores.
La reforma establece en los artículos 291K y 291R la obligación de las plataformas de establecer protocolos para atender estas problemáticas. Para que sean efectivos, es crucial que se consideren los siguientes aspectos:
La reforma establece que para acceder a todas las prestaciones de ley se deberá generar un salario mínimo mensual (8,475 pesos). Sin embargo, las mujeres enfrentan barreras adicionales para alcanzar este salario, como la brecha salarial, relacionada con la carga de cuidados y la inseguridad que limita sus horarios y zonas de trabajo. Además, el dinamismo económico de la región en la que trabajan es otro factor a considerar. Para garantizar el acceso y pleno ejercicio de las prestaciones laborales para las mujeres, es necesario:
La prueba piloto que se implementará en los próximos meses ayudará a comprender mejor la dinámica laboral del sector y desarrollar reglas para su incorporación al IMSS. Esta debe considerar la perspectiva de género desde su diseño. Para ello, es fundamental:
Esta reforma laboral sienta un precedente crucial para establecer condiciones de trabajo dignas. Además, impulsa la transformación de los esquemas laborales y de seguridad social en sectores precarizados, abriendo un debate político y económico sobre la distribución justa de las ganancias y la construcción de un mercado laboral equitativo que reduzca las brechas de género.
Sin embargo, su verdadero éxito dependerá de su implementación con perspectiva de género. No basta con reconocer la relación laboral; es imperativo garantizar que las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos, acceder a la seguridad social y trabajar en un entorno libre de violencia. La reforma ofrece una oportunidad histórica para construir un futuro laboral más justo e igualitario, pero solo se materializará si se toman medidas concretas para abordar las desigualdades que enfrentan las trabajadoras en las plataformas digitales.
Para asegurar que la promesa de justicia laboral se convierta en una realidad para todas las personas, es crucial la colaboración entre el Estado, las empresas y la sociedad civil. En este proceso, las colectivas de trabajadoras y las organizaciones aliadas jugarán un papel fundamental, manteniéndose unidas para vigilar, impulsar y exigir que la reforma se implemente de la mejor manera y cumpla el cometido de trabajo digno para todas.
* Ivette Pichardo forma parte de la colectiva Conductores por Juárez, Ana Medina de Lady Drivers, Shaira Garduño de la Unión Nacional de Trabajadores por Aplicación y Néstor Genis (@GenisNestor) es coordinador de Inclusión y Desarrollo Sostenible en Ethos Innovación en Políticas Públicas (@EthosInnovacion).