Hay tantas formas de ser no binarie como hay tantas personas en el mundo

Redacción Animal Político · 18 de julio de 2025

Hay tantas formas de ser no binarie como hay tantas personas en el mundo

Este texto surge en el marco del 14 de julio, día en que se celebra el Día de la visibilidad No Binarie. Mi intención inicial, como persona NB, era hacer un artículo para abordar mi experiencia, pero al ver la vasta e interminable diversidad de las experiencias de personas NB, cobró más sentido hacer dialogar varias voces. Para tal propósito me voy a valer de los testimonios de cuatro personas no binaries: Edd Atziri, Celi, Karly y Nad, así como de mi propia vivencia.

De inicio, cabe decir que las personas no binaries vivimos la identidad de género fuera de la estructura binaria tradicional de género, es decir, no nos identificamos con el género que se nos asignó al nacer. Se trata de una identidad que no se define por los conceptos de hombre o mujer. Dentro del paraguas no binarie existen muchas identidades: género fluido, género no conforme, agénero, demigénero, entre otres; asimismo podemos encontrarnos en medio de ese espectro o movernos entre uno y otro. Entonces, ¿cómo se vive el ser no binarie?

“Es la libertad de poder ser, de no tener que acoplarme a lo que la sociedad dice que tengo que ser: una u otra cosa, sino simplemente descubrirme quién soy, como me quiero relacionar y expresar”, comenta Edd Atziri.

“Para mí es no encasillarme ni encasillar la vivencia de ninguna persona, porque al final de cuentas hay muchas experiencias; vivir como persona no binarie te permite entender que hay otredades complejas, porque también es una postura política muy abierta”, dice Celi.

Para Karly es no habitar la normatividad del género, “de que se me lea y se asuma que soy una mujer por cómo me veo, por cómo me visto, por cómo es mi cuerpo y también porque nunca me he identificado con esa categoría de ser mujer… toda la vida me había esforzado por encajar cuando no sé ni pa’ qué, si no me sentía del todo cómoda ahí”.

Para Nad, la vivencia no binarie se dio desde su adolescencia: “a los 14 yo ya me rapaba la cabeza y me vestía guangue. Entonces me decían: pareces un niño chichón, te ves raro, no se entiende muy bien qué eres”. Yo no lo hice por la identidad, no lo hacía para verme andrógine, sino porque era práctico, no me tenía que peinar.

La experiencia del vivirse no binarie es muy diversa, pues podemos vernos de muchísimas formas. Nuestra expresión de género no necesariamente es andrógina, puede verse como una persona muy femenina o masculina. La identidad no binarie es un espectro en el que nos podemos mover y jugar en ella. Asimismo, la vivencia no binarie puede estar asociada a lo trans. De acuerdo con la Guía de Lenguaje para las personas no binaries, ser no binarie es vivirse trans: “Somos personas trans porque desde esta renuncia al binarismo de género renunciamos también al género que nos fue asignado al nacer: mujer u hombre”.

“Yo sí he tenido una vivencia trans aunque no he tomado tratamiento de reemplazo hormonal”, dice Edd Atziri. “Por definición las personas no binaries tenemos una transición simplemente porque no nos asumimos con el género que nos tocó nacer”, continúa.

Por su parte, Nad se vive como persona transmasculina NB e identifica que la manera cómo elle lo vive es muy diferente a las generaciones de ahora: “la banda trans joven tiene otra forma de vivir la identidad, en mis tiempos no había referentes”.

Para Celi, para Karly y para mí, lo trans implica una experiencia que no nos atraviesa porque identificamos vivencias y violencias particulares y diferentes a las nuestras.

De acuerdo con los Resultados de la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (2021), se estima que 340,620 personas en México se identifican como no binaries; no obstante, las personas no binaries aún somos una población poco visible, desconocida, de muchas maneras incomprendida.

“Socialmente nunca se me permitió ser mujer y tampoco se me permitió ser niña por ser gorda. En algún punto intenté transicionar a ser hombre, pero tampoco se me permitió, porque era demasiado gordo para ser hombre. Lejos de ser aceptado, recibí muchos insultos de mi familia, que fue lo que me desanimó, pero entonces entendí que no, que no era eso lo que quería. Esos cuestionamientos de transicionar ya no los tengo, ahora entiendo que el asunto es no encasillar a nadie. Es apropiarte de algo, incluso de la identidad que te niegan. Entonces la identidad no binarie te permite vivir a tu ritmo y tu forma”: Celi.

Existen aún muchos retos en el reconocimiento de la identidad NB; por ejemplo, en la formalización de la identidad NB en los documentos legales. Para Karly, Celi, Nad y para mí no es necesario el reconocimiento legal de nuestra identidad. En el caso de Atziri, habitante de Ensenada, elle fue la primera persona en Baja California en ser reconocide en sus documentos como persona NB, pero tardó 2 años para lograrlo. Actualmente y también gracias a su lucha, el trámite de cambio de género en la credencial de elector tarda 10 días hábiles.

“Era importante tener ese reconocimiento porque es un derecho que tenemos todes y porque creo que es una postura política, pues en una sociedad en la que hay tanto odio y rechazo, y en la que se pone tanto en duda nuestras identidades, es importante que tú puedas tener ese reconocimiento”: Atziri.

Cabe decir que actualmente hay colectivos NB que están luchando por el reconocimiento legal de la identidad NB no sólo en la credencial de elector, sino que están impulsando la armonización de leyes y reglamentos para que las modificaciones se realicen en todos los documentos, ya que, por ejemplo, se puede tramitar la modificación de la credencial de elector para que aparezca una X en el marcador de género, pero ello no actualiza los demás documentos. El reconocimiento de la identidad NB en el Registro Civil y en el Registro Nacional de Población no se ha homologado y no es un trámite administrativo: se tiene que conseguir un abogado y ello crea barreras de desigualdad. En lo referido a la Cartilla Nacional de Salud aún no cuenta con la opción NB o género neutro en su registro y en el caso de los bancos no aceptan abrir cuentas para personas con género NB. Así que independientemente de si somos partidaries de modificar nuestros documentos legales, el Estado tiene la obligación de armonizar leyes y reglamentos para proporcionar a todos sus habitantes los mismos derechos y prerrogativas que le brinda a la población cis-género.

Aún existen muchos retos para que la población NB podamos vivirnos desde la libertad, ya que cosas tan básicas como entrar a los baños ha representado la exclusión y discriminación para quienes no cumplen con los mandatos de género, lo que es inadmisible. Por otro lado, las categorías deportivas siguen promoviendo un binarismo de género que deja fuera de cualquier participación a las personas registradas legalmente como NB.

Si bien las personas que formaron parte de esta entrevista no se han sentido discriminades por su vivencia de género, sí identifican que su experiencia no fue o no es reconocida o bien, que su expresión de género fue o sigue siendo motivo de burlas.

Algo que me queda claro después de compartir estas charlas y de conocer y compartir con otras personas NB es que la vivencia no binarie nos permite estar creando fugas del binario “hombre-mujer”, “femenino-masculino”, incluso sobre la misma idea de lo que es ser No Binarie, pues las experiencias de esta vivencia son múltiples y diversas: hay tantas formas de ser y verse no binarie como hay tantas personas en el mundo.

* Diana López es asesore en la subdirección de planeación del COPRED.