Perspectiva de género en la formación médica en México, clave para una atención equitativa

Redacción Animal Político · 21 de octubre de 2024

Perspectiva de género en la formación médica en México, clave para una atención equitativa

En México, de acuerdo con los datos de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) 2020-2021, se registran un total de 181,488 estudiantes en medicina, la tendencia del número de estudiantes es en aumento como se muestra en el gráfico siguiente.

Gráfica con el incremento en el número de estudiantes de medicina de 2017 a 2021, con datos de la ANUIES.
Fuente: Elaborado por Nosotrxs-Práctica: Laboratorio para la Democracia con base en los Anuarios Estadísticos de Educación Superior (ANUIES), 2017-2021

 

En su mayoría se matriculan en la carrera de medicina más mujeres que hombres. Como muestra el gráfico 2, en el histórico de hombres no supera las 80 mil matrículas, mientras que, las mujeres reportan como mínimo 83 mil matrículas y un máximo que supera los 100 mil.

Gráfica con el histórico  de hombres inscritos en la carrera de medicina: no supera las 80 mil matrículas, mientras que las mujeres reportan como mínimo 83 mil matrículas y un máximo que supera los 100 mil. En su mayoría se matriculan en la carrera de medicina más mujeres que hombres.
Fuente: Elaborado por Nosotrxs-Práctica: Laboratorio para la Democracia con base en los Anuarios Estadísticos de Educación Superior (ANUIES), 2017-2021.

 

Dado el contexto planteado en el que el mundo de la medicina está mayoritariamente conformado por mujeres en nuestro país, a lo largo del texto trataré de ahondar acerca de la relevancia que debería de tener la perspectiva de género en la formación médica.

Históricamente, el sistema de salud en México, al igual que en muchas otras partes del mundo, ha estado marcado por sesgos de género que han impactado tanto la atención médica como las oportunidades de desarrollo profesional en este sector. En este contexto, integrar una perspectiva de género en la formación médica no solo es un acto de justicia social, sino también una estrategia clave para mejorar la calidad de los servicios de salud, promover la equidad en el acceso a los mismos y fomentar el liderazgo femenino en el ámbito sanitario.

La perspectiva de género es una herramienta que permite analizar las desigualdades y diferencias que surgen a partir de las construcciones sociales de género. Aplicada a la formación médica, este enfoque resulta crucial para identificar y corregir los sesgos históricos en la atención sanitaria y la enseñanza médica. En México, mujeres, hombres y personas no binarias presentan distintos patrones de salud y enfermedad. Por ello, el personal de salud debe estar preparado para comprender cómo factores como el género, la clase social, la etnicidad y otros determinantes sociales, ambientales, jurídicos y tecnológicos influyen en la salud de las personas.

La medicina ha seguido tradicionalmente un modelo androcéntrico, donde los cuerpos masculinos han sido el estándar para la investigación, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades. Este enfoque ha generado una atención que ignora las particularidades biológicas y sociales de las mujeres, así como de otros grupos. Un claro ejemplo es el caso de las enfermedades cardiovasculares, comúnmente asociadas con los hombres, lo que ha llevado a subestimar los síntomas en mujeres, quienes suelen presentarlos de manera diferente. Este es solo un ejemplo de cómo la falta de formación con perspectiva de género puede impactar gravemente la salud de las mujeres.

Asimismo, las mujeres enfrentan formas específicas de violencia de género que tienen un impacto directo en su salud física y mental. En México, la violencia contra las mujeres constituye un grave problema de salud pública, por lo que es fundamental que el personal de salud esté capacitado para detectar, atender y acompañar a las víctimas. Incorporar una perspectiva de género en la formación médica significa dotar a los profesionales de las herramientas necesarias para abordar estas situaciones de manera eficaz y empática.

Además, la formación médica con perspectiva de género no solo beneficia a las y los profesionales de la salud, sino que también impacta directamente en la calidad de la atención que reciben las personas, sus familiares y cuidadores. Un enfoque de género permite a los médicos y médicas identificar con mayor precisión las necesidades de cada paciente, ofreciendo tratamientos más adecuados y personalizados. En México, donde las desigualdades de género se entrelazan con factores como la etnicidad y el nivel socioeconómico, este enfoque es especialmente crucial para reducir las brechas de acceso y calidad en la atención médica.

Por ejemplo, las mujeres indígenas enfrentan mayores obstáculos para acceder a servicios de salud en comparación con las mujeres no indígenas, debido a barreras culturales, lingüísticas y económicas. Un sistema de salud con perspectiva de género estaría mejor equipado para reconocer estas interseccionalidades e implementar políticas y prácticas que aseguren una atención adecuada para todas las mujeres, sin importar su origen.

La perspectiva de género también fomenta un enfoque más integral de la salud. Las mujeres, por lo general, asumen una mayor carga de cuidados dentro de la familia, lo que tiene un impacto significativo en su bienestar físico y mental. La formación médica con este enfoque enseña a los futuros profesionales a identificar y abordar estas dinámicas, permitiendo una atención más holística que contemple tanto las necesidades biológicas como las sociales de los pacientes.

Sin duda, la formación médica con perspectiva de género es fundamental para construir un sistema de salud más justo, inclusivo y eficaz. Este enfoque no solo asegura que los profesionales de la salud estén mejor preparados para atender las diversas realidades de los pacientes, sino que también promueve una mayor equidad en el desarrollo profesional dentro del sector. Es crucial, además, que más mujeres accedan a posiciones de liderazgo, ya que su presencia impulsa el cambio estructural necesario en el sistema de salud mexicano. Integrar la perspectiva de género en todos los niveles del sector permitirá a México avanzar hacia una sociedad más equitativa y garantizar que la salud de todas las personas sea atendida desde un enfoque intercultural, bioético y de justicia social.

Por último, les invito a compartir y responder, en su caso, la Encuesta Nacional de Médicxs en Formación 2024. Dicha encuesta, nos permite tener un panorama general de cómo es la formación académica y profesional de quienes estudian medicina en México y también, nos ayuda evaluar que tanto la perspectiva de género está presente o no, a partir de diversos indicadores.

* Frida Romay Hidalgo (@FridaRomayHgo) es coordinadora de Salud y Bienestar en Nosotrxs-Práctica: Laboratorio para la Democracia.