Fobia europea por turistas alcanza boda de Bezos

Redacción Animal Político · 27 de junio de 2025

En los albores de un nuevo periodo vacacional veraniego he llegado a vivir a Europa, y de las primeras cosas que me entero es que ciudadanos de sitios con alta cotización turística, hartos de su propio éxito, han decidido enfrentar a los visitantes.

“No estamos de acuerdo con este modelo económico”, han dicho residentes en Barcelona, quienes han recurrido al uso de pistolas de juguete para lanzar agua a los visitantes, una reacción que no por ser suave deja de ser una agresión. En Mallorca, los residentes armaron pequeñas manifestaciones afuera de los restaurantes donde los inocentes turistas sólo deseaban disfrutar la gastronomía y el clima del lugar.

Sobre todo, residentes de países del sur europeo como Portugal, España e Italia se han unido en su queja contra el turismo masivo. Por tal motivo el segundo fin de semana de junio celebraron protestas coordinadas en las que piden a las autoridades reaccionar. Exigen de inicio una reforma el modelo turístico masivo causante, desde su percepción, del aumento al precio de las rentas y la escasez de vivienda, la gentrificación, el hacinamiento, la destrucción del medio ambiente y el surgimiento de empleos precarios y mal pagados que, además, concentra las ganancias en unas pocas manos.

Uno se podría imaginar que los furiosos residentes estarían así por las salvajes incursiones de turistas provenientes de la Gran Bretaña y los Estados Unidos: aquellas cicateras hordas de hooligans que aterrizan en destinos playeros los primeros, o los cochambrosos habitantes de los cada vez más invasivos cruceros que en sus apresurados y previsibles viajes exprés, brincan de puerto en puerto sin que su mezquindad les permiten gastar ni un céntimo más de lo ya invertido en su planificado trayecto.

Pero resulta que las protestas en este caso han mostrado ser democráticas: en Venecia, por ejemplo, en estos momentos la ciudad se halla dividida debido a que este sábado 28 de junio el magnate Jeff Bezos y su prometida, la experiodista Lauren Sánchez, celebrarán su anunciada boda. Para tan aristocrático evento se han trasladado al archipiélago cientos de invitados que en las horas recientes han llenado los cielos venecianos de jets privados y la laguna de ostentosos yates cuyos dueños estarán presentes en el que, se calcula, será un pantagruélico banquete.

Entre la lista de 200 invitados se hallan Leonardo DiCaprio, Mick Jagger, Oprah Winfrey, Orlando Bloom, Tom Brady, Ivanka Trump e integrantes del clan Kardashian. Lista que tiene muy satisfecho al sector de quienes defienden el despliegue de celebridades, sobre todo empresarios y políticos locales, a los que seguro ya les tocó parte de la jugosa inversión de Bezos. Ellos recuerdan que en algún momento de la historia, Venecia fue una ciudad en la que la ostentación era la norma. Sin ir tan lejos, San Giorgio, la isla veneciana elegida por Bezos para su guateque, solía ser el sitio donde los emperadores romanos se reunían con el Sumo Pontífice en turno.

Pero más allá de las interesadas autoridades venecianas, la parte humilde y de izquierda del lugar tomó el asalto del dueño de Amazon y The Washington Post como una traición a los principios de la ciudad. Por lo tanto, reunidos en grupos locales, y apoyados por los británicos Everyone Hates Elon y por Greenpeace Italia, se organizaron para intentar obstruir la boda.

Desde el inicio de semana los activistas colocaron una pancarta gigante en la Plaza de San Marcos dedicada a Bezos: “Si puedes alquilar Venecia para tu boda, puedes pagar más impuestos”, en referencia a que este calvo millonario hizo alianza con el presidente estadounidense Donald Trump, para recibir un recorte en sus obligaciones fiscales a cambio de corruptas donaciones al régimen supremacista estadounidense que tiene a medio mundo al borde de un ataque de ansiedad. Además, en horas recientes, tanto en algunas plazas, así como en las aguas de los famosos canales, figuras de un Bezos ridiculizado creadas por artistas locales han sido esparcidas para solaz del resto de turistas.

Bajo el lema “No hay espacio para Bezos”, los activistas van cumpliendo algunas de sus metas. Por lo pronto, la fiesta que la pareja pensaba dar en la Scuola Grande della Misericordia ya fue movida de escenario, ante la amenaza de los manifestantes de bloquear el acto. Tampoco podrá Bezos atracar en Venecia su mega yate de 500 millones de dólares, un duro golpe de realidad para el pobre mega millonario cuya unión con Sánchez, no ha generado las mismas simpatías que las de George y Amal Clooney, quien hace una década decidieron casarse aquí mismo. Son icónicas las imágenes de los Clooney a bordo de un taxi acuático llamado Amore recibiendo sólo muestras de afecto de residentes y curiosos.

Después de este fin de semana en que Bezos e invitados abandonen la ciudad, Venecia seguirá unida a otras ciudades como Barcelona, Granada, Palma de mallorca e Ibiza, en España Lisboa, en Portugal así como otros puntos de interés turístico en Italia, como Génova, Palermo, Milán y Nápoles, en su cruzada contra los molestos turistas. Ya en esta última ciudad se tomó la decisión de limitar a 20 mil diarios el número de turistas que deseen visitar la histórica Pompeya. Y seguro otro sitios seguirán su ejemplo.

En Paris, ciudad desde la que escribiré esta columna cada que me sea posible, el enfado contra el exceso de turismo llegó el lunes 16 de junio al Louvre que, según estadísticas y por culpa de la Mona Lisa, es el museo más visitado del mundo. Ese día los empleados se declararon “agotados”, hicieron un paro de labores y exigieron a las autoridades que hagan algo para poder enfrentar a ese monstruo que ya empieza a ser conocido como el sobreturismo global.

Quien los manda a ser tan atractivos.