Feminicidio en México, ¿por qué no nos escandalizamos?

blogeditor · 6 de septiembre de 2022

Feminicidio en México, ¿por qué no nos escandalizamos?

En el año 2021 se cometieron mil 6 feminicidios en todo el país. Mayo y agosto fueron los meses donde se presentaron una mayor cantidad de delitos, 110 y 113 respectivamente. Esta cifra de 6 mil feminicidios es la más alta al cierre de cualquier año desde que Andrés Manuel López Obrador es presidente.

El Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio pone las cifras bajo otra óptica: entre 10 y 11 mujeres son asesinadas al día en el país.

De lo que están hechas estas cifras es de historias en las que, regularmente, un hombre violenta a una mujer, la agrede verbalmente, la agrede físicamente con las propias manos, a puñetazos o con objetos contundentes, cuchillos, bates, palos, machetes, ácido, gasolina, armas de fuego…

El componente regular de esta violencia es que se ejerce sobre una mujer, al grado de matarla, por la específica razón de ser mujer.

¿Qué tendría que suceder para que esto pare?

Si no se denuncia, si el propio estado no muestra interés en afrontar el problema, empezando por reconocerlo… pero tampoco la sociedad en su conjunto asume su responsabilidad.

Principalmente es un asunto de normalización: sucede todos los días ante la mirada indiferente de la población y del estado. Y si algún sector (además de los colectivos feministas) se indigna, no se nota, no se pronuncia y menos hay acciones puntuales para evitarlo.

Los vacíos legales y la falta de unificación en el concepto legal de violencia de género han permitido que menos del 20 por ciento de los asesinatos violentos contra mujeres sean reconocidos como feminicidios, revela una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

Además, si depende de la discrecionalidad de las fiscalías locales cumplir con la tipificación de este delito en los casos que así lo amerita. Por lo tanto, las cifras del secretariado no reflejan todos los asesinatos de mujeres, sino solo aquellos que las autoridades locales consideraron feminicidio.

Las luchas feministas van a contracorriente de una tendencia de reproducción de un estado y sociedad machistas, duros e insensibles a su causa. Invisibilizadas por el estado y por la sociedad, que tampoco se vierte en el sentido contrario para indignarse y ponerle un alto al homicidio de mujeres con total impunidad.

Hay una responsabilidad colectiva en el olvido o la indiferencia a la que hemos relegado la muerte de estas mujeres sin nombre, sin una carpeta integrada en la que se señale una indagatoria en razón de género… y cuyas familias viven el horror cotidiano de buscar una justicia, que en México tiene sólo el 3% de posibilidades de llegar.

No solamente es tarea de las instancias de procuración de justicia (imposibilitadas de origen para cumplir su función). El lugar común diría que es la sociedad en su conjunto la que tendría que impulsar el cambio, al generalizar el rechazo a cualquier forma de violencia, expresada en sus códigos de conducta, en las enseñanzas con el ejemplo desde las edades más tempranas para inculcar el respeto y valores humanos de igualdad, tolerancia y trato igualitario. Pero esto no ha sucedido, hoy no sucede.

Es necesario un cambio de paradigma, algo que permee a la sociedad, al estado, a los gobiernos de todos los niveles hacia una sensibilización y reconocimiento de la problemática para que el sistema judicial y de procuración de justicia actúe y se aplique con eficiencia para revertir la tendencia de estos asesinatos de vergüenza.

Indudablemente algo no está bien en nuestra impronta cultural si no nos escandalizamos ante este horror y no hacemos algo urgente por frenarlo.

* Roberto Lozano es estratega en Lexia Insights & Solutions. Comunicólogo especializado en análisis cualitativo de las audiencias, consumidores y ciudadanos. Cursó la licenciatura en la UNAM y maestría en comunicación en la Universidad Iberoamericana.