blogeditor · 20 de junio de 2020
Hace un año Sin Fronteras, junto con varias organizaciones, realizó un gran evento para conmemorar el Día Mundial del Refugiado en un escenario diferente cuando aún se podía hacer eventos en los parques. Una de las grandes atracciones del evento fueron los lentes de realidad virtual de nuestros colegas de Médicos Sin Fronteras -vale la pena aclarar que tenemos nombres parecidos, pero somos diferentes- , en donde cada lente te acercaba a la realidad de los refugiados en Sudán, Siria, Afganistán y Tijuana, sin embargo, extrañamente algo pasaba que pocos eran los que les interesaba ver qué sucedía en Tijuana.
Mientras, los lentes de los refugiados en Siria eran todo un éxito y se tuvieron que cargar en múltiples ocasiones para saciar a los espectadores sumamente conmovidos por las imágenes, a pocos les interesaba qué estaba pasando en el norte de nuestro país, es extraño, ¿no? Así fue cómo recordé la frase que mi madre siempre me dice “Farol de la calle, oscuridad de la casa”. Pero, ¿por qué pasa esto?
Encontré una buena explicación en un libro del filósofo Zygmunt Bauman, quien menciona que las personas refugiadas nos recuerdan nuestra vulnerabilidad y fragilidad del bienestar que nos costó trabajo llegar y el rechazarlos responde a la costumbre de ellos humanos de culpar a los mensajeros/víctimas y no a los perpetuadores. Así como en lugar de imputar a los gobiernos de gobierno de Venezuela, Haití, Nicaragua, Honduras y El Salvador le cerramos la puerta a los refugiados que vienen a pie y por mar huyendo de la incompetencia de sus países.
El rechazo, la discriminación y la xenofobia hacia los refugiados facilita la “securitización” 1 del gobierno para poderlos deportar, como a los 186, 750 personas que fueron deportadas el año pasado en México.
En México, de enero a la fecha han sido detenidos más de 33,339 personas, de esto, 4,856 son niños, niñas y adolescentes. Además, se deportó a más de 22,043 personas sin importar que algunas de ellas corren peligro al volver a su país de origen2.
Hoy tampoco queremos ver a las más de 64,934 personas que el gobierno mexicano aceptó al firmar con Estado Unidos (EUA), el programa “Migrants Protection Protocols” MPP” o mejor conocido como “Quédate en México”, en donde se acordó que México recibiría a todas las personas que desearan solicitar asilo en EUA, mientras que se les daba una cita. Hasta ahora EUA únicamente le ha otorgado la entrada a 263 personas3, pero ¿qué pasará con las 64,671 restantes?
Existe el caso de países como Colombia, Italia, España, Portugal y Canadá que han decidido olvidar lo que dijo Bauman e integrar a las personas refugiados como parte de la solución post pandemia, se han olvidado de los miedos y desconfianzas porque saben que las personas refugiadas con su conocimientos, agradecimiento con el país que los acoge, ganas de trabajar y de pertenecer pueden ser grandes aliados, ante esta crisis que se avecina y por ello, se encuentran agilizando sus trámites y dándole acceso a la salud y a otros derechos.
Hoy México no cuenta con la vacuna contra el COVID-19, pero lo que sí tiene es un antídoto llamado “empatía” que si se aplica en dosis iguales a toda la población permitirá salir avante a todos sin importar el color, nacionalidad, origen, edad y género de las personas.
* María Fernanda Rivero es Coordinadora de Comunicación de Sin Fronteras IAP.
1 Una política impuesta a México por EUA que se ve en los migrantes como una amenza a la seguridad.
2 Boletines estadísticos de la Unidad de Política Migratoria 2020. Disponible aquí.
3 (Datos de TRAC Imigration Transnational Records Access Clearinghouse)