Extractivismo NO es la solución para enfrentar el cambio climático

blogeditor · 18 de noviembre de 2021

Extractivismo NO es la solución para enfrentar el cambio climático

La COP 26, que comenzó el 31 de octubre y finalizó el viernes 12 de noviembre, fue anunciada como “el último llamado” para salvar el planeta de las consecuencias del cambio climático. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. Las maniobras de las empresas y gobiernos se han centrado en promover un “capitalismo verde” que apuesta a soluciones tecnológicas y pretende continuar con el modelo de saqueo de recursos imperante.  El extractivismo de recursos naturales en regiones como América Latina perpetúa la desigualdad social, económica y ambiental.

A partir de la publicación de un estudio del Banco Mundial sobre minerales para la acción climática en los últimos años se ha promovido cada vez más el planteamiento de que, para lograr reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y cumplir con los objetivos de mitigación del cambio climático (1,50 ° C – 2 ° C o menos) como se describe en el Acuerdo de París, es urgente una transición energética global que implica la promoción de energías limpias y el auge de la electromovilidad.

Sin embargo, el discurso que prioriza los automóviles eléctricos y los megaproyectos de energía limpia no responde a los problemas que enfrentan las poblaciones más vulnerables al cambio climático, por el contrario, agrava la problemática en los territorios pues implica el despojo y destrucción de los bienes comunes que son fundamentales para la supervivencia de pueblos y comunidades.

La expansión de la minería para la transición energética no solo implica la extracción de litio, de hecho, el cobre y la plata también son estratégicos para las llamadas energías limpias.  En los últimos años, México ha escalado posiciones como uno de los más importantes productores de cobre en el mundo, logrando el séptimo lugar con una participación del 3.8%, siendo Grupo México la compañía con mayores reservas de cobre a nivel mundial.

Puesto que la minería hace un consumo excesivo de agua subterránea, la expansión de la minería de metales estratégicos puede agravar los efectos del cambio climático como las sequías y déficit de agua en regiones desérticas del norte del país.  La acumulación de agua por la industria minera ya es un problema en estados como Zacatecas o Sonora, donde la minería continúa extrayendo grandes cantidades de agua subterránea de acuíferos con déficit hídrico.

Para enfrentar la crisis climática se deben considerar los efectos ambientales y sociales que implicaría la expansión del extractivismo. Así mismo, las políticas públicas de desarrollo y cambio climático deben garantizar la participación efectiva de todos los actores, incluyendo las comunidades afectadas por los proyectos extractivos. Los cuales deben respetar a cabalidad los derechos humanos, incluyendo el derecho a la libre determinación y autonomía de los pueblos y comunidades indígenas y equiparables.

* Sol Pérez Jiménez es investigadora en el programa de Territorio, Derechos y Desarrollo de @FundarMexico.