blogeditor · 2 de julio de 2019
El pasado mayo se dio a conocer el informe Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES), auspiciada por la ONU, en la que participaron 145 científicos de 50 países con el apoyo de 310 especialistas.
El estudio plantea que están en peligro de extinción un millón de los ocho millones de especies animales y vegetales que ahora existen en el planeta.
Esta pérdida podría ocurrir en las próximas décadas de no tomarse medidas realmente efectivas y con carácter de urgente. El documento asegura que estamos frente a un “declive sin precedente” en la historia de la humanidad.
“Los ecosistemas, las especies, la población salvaje, las variedades locales y las razas del planeta y animales domésticos se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La esencial e interconectada red de vida en la Tierra se retrae y cada vez está más desgastada”, asegura uno de los autores del informe.
El documento identifica y, por primera vez, clasifica los cinco principales impulsores directos de las transformaciones de la naturaleza. En los últimos 50 años son los que las han acelerado. Y son:
El informe, de 1,500 páginas, plantea que el impacto no es solo medio ambiental, sino que amenaza el cumplimiento de buena parte de los objetivos del desarrollo sostenible fijados por la ONU y también a la economía y el desarrollo social.
Los científicos sostienen que golpear a la naturaleza necesariamente frena la lucha contra la pobreza, el hambre y también obstaculiza los avances en materia de salud.
La posibilidad de revertir las cosas es “transformar nuestro modelo de desarrollo” en todos sus niveles y que los ciudadanos cambien sus actuales hábitos de consumo, asegura el texto.