blogeditor · 20 de octubre de 2020
“No se concibe la libertad política cuando la libertad económica no está asegurada”.
Heriberto Jara Corona
Debate sobre el Artículo 115 del Municipio Libre
Los legisladores de MORENA, Verde Ecologista y Encuentro Social decidieron iniciar un ataque irracional hacia un instrumento financiero, que para ellos representa el epítome de la corrupción, la opacidad y el neoliberalismo. Su discurso es claro, ellos ven en los fideicomisos algo maligno, con la capacidad de corromper hasta la médula a cualquier ser humano. En su afán purificador entendieron el decreto del presidente López Obrador del 2 de abril de 2020 como el banderazo para darle fin a este supuesto cáncer administrativo. En mayo, la diputada Dolores Padierna propuso una iniciativa para modificar lo relacionado con los fideicomisos contemplados en trece leyes. El impacto potencial de esta iniciativa fue percibido por muchos sectores sociales como una amenaza y a partir de ese punto se buscaron espacios de diálogo con los diputados. La comunidad científica logró que se realizaran tres sesiones de parlamento abierto en coordinación con la diputada Marivel Solís Barrera, presidenta de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación en la Cámara de Diputados. En las tres sesiones de parlamento abierto, todos los participantes mostraron evidencia de que los fideicomisos apoyan la labor científica, son herramientas de gran utilidad y que no existe evidencia de corrupción u opacidad. Se puede ver acá, acá, acá y acá.
Parecía, que los diputados habían escuchado a la comunidad científica. No fue así, el diputado Mario Delgado retomaba el tema una vez más, se preparaba una nueva iniciativa con un número mayor de fideicomisos por desaparecer. De nada sirvió la evidencia que presentaron los científicos. Las críticas a los fideicomisos se incrementaron, la información falsa y media verdades inundaron las redes sociales. Finalmente, el primero de octubre ingresó el dictamen a la Comisión de Cuenta Pública que afecta los fideicomisos de 19 leyes de una manera más radical que la iniciativa previa. Los legisladores parecían no tener claro cuántos fideicomisos serían afectados con la modificación a cada ley. Entonces por varias semanas la sociedad mexicana fue testigo de una danza de números 44, 55, 109 fideicomisos. Como era de esperarse, una vez más se mencionó la corrupción, la opacidad y la naturaleza neoliberal de estos instrumentos.
En realidad, son más de 109 fideicomisos los que serán afectados, considerando las modificaciones que se proponen para la Ley de Ciencia y Tecnología. La extinción de fideicomisos en el Sector Científico afectaría al menos a 4 fondos institucionales, 26 fondos sectoriales, es decir los fondos conjuntos que se establecen con las Secretarías de Estado, 35 fondos mixtos, que son los que se establecen en conjunto con los 32 estados y 3 municipios, 24 fondos regionales y los fideicomisos de los 26 Centros Públicos de Investigación sectorizados en el CONACYT. Adicionalmente, la derogación del artículo 27 de la Ley de Ciencia y Tecnología implicaría la extinción de los fondos de otras instituciones de investigación, como es el caso del CINVESTAV, cuyo fideicomiso apoya investigaciones en diversas áreas.
La desaparición de los fideicomisos de los Centros Públicos de Investigación les resta una valiosa herramienta para administrar recursos externos y autogenerados. Por ejemplo, el fideicomiso del INECOL, que tiene su sede en Xalapa, Veracruz, surge como resultado de una investigación científica que abrió el mercado internacional al aguacate mexicano, que ha generado más de 10,000 millones de dólares y más de 50,000 empleos a lo largo de toda la cadena de valor en México y Estados Unidos. En el fideicomiso del INECOL participan el Director General, el Director de Administración, tres investigadores electos por la comunidad, dos personas externas a la institución y el titular del Órgano Interno de Control.
El fideicomiso permitió construir y equipar el Clúster Científico BioMimic, donde se realiza investigación en estudios moleculares y biología aplicada. Con los recursos que ingresan a los fideicomisos por proyectos externos la institución puede mejorar su infraestructura, ofrecer becas y apoyos para estudiantes tanto de licenciatura y posgrado, comprar vehículos para trabajar en el campo, apoyar con el mantenimiento y compra de equipos especializados, así como financiar proyectos de pertinencia social y ambiental. Un ejemplo es el programa de ordenamiento ecológico territorial de la región capital de Xalapa, el cual comprende 11 municipios. Esta herramienta de política pública ambiental fue financiada enteramente por el fideicomiso de la institución, un obsequio a la sociedad. Estos son solo unos ejemplos de cómo los fideicomisos en ciencia y tecnología juegan un papel muy importante para el servicio de la sociedad y el ambiente. La desaparición de estos mecanismos traería consecuencias negativas en el corto plazo, como el incumplimiento de objetivos previamente establecidos, se terminarían las becas de los estudiantes y se perderían colaboraciones con la iniciativa privada y organismos internacionales. La extinción de los fideicomisos representaría un grave retroceso para el avance de la ciencia y la tecnología en el país.
Para contrarrestar la campaña de desinformación con la que se pretende apuntalar esta legislación irresponsable, la comunidad científica ha realizado una extensa labor de difusión para brindar información fidedigna sobre los fideicomisos. Se pronunciaron en contra de esta iniciativa universidades, centros públicos de investigación, sociedades científicas y sindicatos, entre otros. Se han escrito muchos artículos para mostrar a la ciudadanía cuanto ha costado construir este andamiaje institucional y establecer los fideicomisos que permiten la realización de proyectos de largo aliento; así como videoconferencias para explicar cómo funcionan los diversos fondos del CONACYT, de qué manera benefician la actividad científica y desmentir la información falsa que se ha vertido en redes sociales. La razón no ha sido suficiente.
El 6 de octubre el dictamen se presentó al pleno de la Cámara de Diputados. Ese día acudieron al recinto legislativo personas de diversos colectivos que se verán afectados con la extinción de los fideicomisos. La sesión en la Cámara fue intensa, pero los partidos MORENA, Verde Ecologista y Encuentro Social aprobaron la legislación. A pesar de que todos los artículos de la iniciativa tuvieron reservas, la mayoría legislativa se impuso, la mayoría de las reservas fue descartada. El martes 13, diversos colectivos rodearon el edificio del Senado y permanecieron por varias horas allí con la esperanza de lograr un diálogo con los senadores. Los legisladores de los partidos que promueven esta iniciativa no se abrieron al diálogo. Solo con los Senadores de la oposición se tuvo la oportunidad de dialogar.
La minuta de esta iniciativa se evaluará por las comisiones del Senado el lunes 19 de octubre y se espera que suba al pleno el siguiente día. Aún se tiene esperanza que se podrá dialogar y corregir los aspectos más lesivos de esta propuesta legislativa. De otra forma los sectores de la población que son afectados tendrán que recurrir a instancias defensoras de los derechos humanos. Los derechos humanos son universales, permanentes, progresivos e irreversibles. Los partidos MORENA han propuesto una reforma legislativa que es regresiva, que restringe la participación ciudadana en los procesos de consulta y que no garantiza que los recursos se usarán para tutelar los Derechos Humanos que el Estado Mexicano se ha comprometido a tutelar a través de convenios internacionales. En el caso de la ciencia son dos: 1) que todos los ciudadanos reciban los beneficios del progreso científico conforme al Artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y 2) a garantizar la libertad de expresión de conformidad con el Artículo 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Es claro que si se mina la capacidad científica el progreso de la ciencia se verá comprometido y si no se garantiza la libertad de investigación, a través del financiamiento eficiente que permiten los fideicomisos como herramientas de autogestión administrativa y financiera, también se atenta contra la ciencia. La importancia de la autogestión es una observación que hizo Heriberto Jara durante las discusiones legislativas en torno al Municipio Libre, un pilar de nuestra democracia. En este momento no sabemos que va a ocurrir, ojalá los Senadores con auténtica vocación progresista y la izquierda democrática en esos partidos no permita este atropello a las instituciones y a los ciudadanos del país. Por lo pronto sabemos, que la mañana del lunes 19 de octubre de 2020, cuando los colectivos buscaban el diálogo que ofreció el senador Ricardo Monreal, el Senado amaneció lleno de granaderos.
* Juan Esteban Martínez Gómez y Rafael Villegas Patraca, Instituto de Ecología – CONACYT.