La interrupción de “La Venida del Señor”

Redacción Animal Político · 8 de marzo de 2025

La interrupción de “La Venida del Señor”

En la Academia de San Carlos, el artista Fabián Cháirez realizaba una provocadora exposición de pinturas que abordan el éxtasis sexual y religioso. Estas obras han habitado diversos espacios; la primera vez que las vi fue en los muros de la Purísima, mientras bailaba Like A Prayer de Madonna.

No fue hasta que dejaron los márgenes disidentes y entraron en un centro cultural reputado que su provocación tentó a la censura. Aquí no fue un tribunal de la inquisición quien condenó la blasfemia y ordenó suspender la exposición, sino un juez de un Estado laico.

La condena tomó la forma de una suspensión provisional, que se adopta para mantener las cosas como están, siempre y cuando no se genere un daño al interés público. Este tipo de decisiones son complejas. Se toman con pocos elementos y solo con base en los planteamientos de quien demandó.

Si es escandaloso que un juez suspenda una exposición de arte, lo es más que lo haga con tan poco criterio. Señaló que su objetivo era conservar el estado de cosas… por lo que decidió alterarlo. Suspender la exposición no mantiene nada, solo modifica la realidad al censurar algo ya exhibido.

Pero no solo eso carece de sentido. El juez argumenta que la suspensión no genera perjuicio al interés social porque evitaría un daño irreparable. Pide a la sociedad un voto de fe, porque razones y argumentos no aparecen ni de milagro en su resolución. Pareciera que la libertad y la expresión artística son valores menores ante el riesgo de contradecir los cánones de una fe.

Ese es el problema fundamental. El juez predica en abstractos para justificar su decisión. Afirma que la exposición atenta contra el pueblo de México, mayoritariamente católico. Sin embargo, resulta difícil creer que todo el país está ofendido cuando los demandantes son solo siete personas. Ni siquiera la iglesia se sintió lo suficientemente agraviada como para demandar. Supongo que esas siete almas tienen la divina representación de la fe nacional.

Dice el juez que el daño a los católicos es mayor que el perjuicio al arte y la libertad de expresión. ¿Qué daño? ¿Acaso la exposición les impide ejercer su fe? ¿Les priva del reino de los cielos? Lo que esta decisión realmente hace es castigar la libertad del artista para expresarse y de la sociedad para elegir si ver o no la exposición. Nadie estaba obligado a verla, pero ahora un juez decidió cerrarnos las puertas a todos.

La reforma al Poder Judicial ha generado muchas discusiones y decisiones cuestionables. Pero evidenció algo claro: urge que quien juzgue lo haga con los pies en la realidad, protegiendo las libertades de toda la sociedad. De lo contrario, sus resoluciones carecen de legitimidad propia y dependen de la amenaza de la fuerza pública para que nadie vea unas pinturas en un espacio universitario.

Tengamos fe en que el juez, defensor de la moral social, considere lo blasfemo que sería ordenar el ingreso de la fuerza pública a la UNAM.

* José Manuel Ruiz Ramírez (@Gellert_G) es abogado, maestro en filosofía del derecho y especialista en derechos humanos.