Redacción Animal Político · 31 de enero de 2024
En México, los individuos animales no humanos (animales de aquí en adelante) son utilizados en experimentación y con fines educativos. Los animales son seres vivos que tienen la capacidad de sentir estados emocionales, tanto positivos como negativos, lo que nos hace entender que el disponer de ellos para realizar cualquier tipo de ensayos y/o pruebas, conlleva responsabilidades. Por lo tanto, al usar animales en investigación se debe tomar en cuenta una perspectiva integral de su salud física y bienestar mental. Es posible garantizar el bienestar animal y la calidad científica por medio de la existencia, la implementación y el cumplimiento de una legislación estricta, enfocada en el cuidado y uso de animales para investigación.
México cuenta con leyes y reglamentos federales y estatales en materia de regulación para el uso de animales de laboratorio. Cabe destacar que en el 2001, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) publica la Norma Oficial Mexicana NOM-062-ZOO-1999, titulada “Especificaciones Técnicas para la Producción, Cuidado y Uso de los Animales de Laboratorio”. En la presente norma, de cumplimiento obligatorio en todo el territorio nacional, se encuentran las consideraciones éticas y técnicas más importantes para el uso de los siguientes animales de laboratorio: rata, ratón, cobayo, hámster, jerbos, conejos, perros, gatos, porcinos y primates no humanos. Por otra parte, en dicha norma se especifica que toda institución que utilice animales en investigación, desarrollo, pruebas y enseñanza, deberá contar con un Comité Interno para el Cuidado y Uso de los Animales de Laboratorio (CICUAL). Sin embargo, existen vacíos normativos para la protección, vigilancia y supervisión de los animales usados.
En la presente normativa se estipula que cualquier organización, institución o individuo que aloje, produzca, utilice o distribuya animales para fines científicos, está obligado a proporcionar un informe anual de sus actividades ante el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Pese a que en el reporte anual se debe especificar el número de especies animales usadas y su destino, no se encuentra estipulada la obligatoriedad de que alguna autoridad presente datos oficiales asequibles al público sobre el número y especies de animales usados en investigación. Por lo tanto, en México no es posible saber con exactitud cuáles y cuántos animales son usados en experimentación al año. Asimismo, la normativa no estipula la obligatoriedad del registro ante una autoridad competente de los comités de ética (CICUAL), por parte de las instituciones o individuos que usan animales para experimentación.
Actualmente sabemos, gracias a datos solicitados al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la información y Protección de datos personales (INAI), que de 2015 a 2020 un total de 5 437 263 animales provenientes de bioterios autorizados por el Senasica han sido utilizados con fines científicos y educativos. Los datos obtenidos revelan que en México se utiliza en investigación un 174 % más de animales que lo estimado en estudios previos. En el 2015 se colocó a México como el país número 22 a nivel mundial con mayor número de animales usados en investigación con un estimado de 277 689. Actualmente sabemos que por el número de animales usados en investigación en el 2015 (761 934), México debió de ocupar la posición número 14.
Adicionalmente, debido a los datos solicitados, se sabe que los grupos animales usados en experimentación y educación son mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces, moluscos, crustáceos, insectos, arácnidos y otros invertebrados. Lamentablemente, la gran mayoría de los grupos y/o especies utilizados en experimentación en México no se encuentran contemplados para su protección dentro de las regulaciones existentes.
Todos los datos presentados anteriormente deben tomarse con cautela, debido a que no existe un registro oficial de las instituciones que usen animales en investigación. La falta de trasparencia y la imposibilidad de acceder a los datos oficiales en el uso de animales en experimentación impide 1) que exista un debate informado entre científicos, políticos, reguladores y el público sobre la toma de decisiones a favor del bienestar animal; 2) una apropiada evaluación de las acciones tomadas para la reducción, el reemplazo y el refinamiento del uso de animales en experimentación, y 3) que exista certeza sobre la regulación del uso de animales para fines científicos y educativos.
México cuenta con los recursos necesarios para implementar un sistema nacional de vigilancia, cuidado y bienestar para animales usados con fines científicos y educativos. El Senasica y la Comisión Nacional de Bioética (Conbioética) son las autoridades competentes que figuran para implementar un sistema de verificación y cumplimiento de las normas y leyes nacionales en materia de protección y cuidado de animales para investigación. El Senasica cuenta con todas las atribuciones necesarias para la recolección, el procesamiento y análisis de los datos de las especies, el número de animales usados y sus fines de uso. Mientras que Conbioética cuenta con las herramientas necesarias para el registro de los comités de ética (CICUAL) de todas aquellas instituciones nacionales que realicen experimentación con animales.
Para hacer frente a la insuficiencia regulatoria es necesario actualizar la normativa vigente, en la cual se estipule, entre otros, la obligatoriedad del registro de los CICUAL ante una autoridad competente, y se procure subsanar los vacíos en la información con la creación de una base de datos nacional, de publicación anual y de acceso público en materia de uso de animales en experimentación. Lo anterior con el fin de procurar el bienestar animal, tener una certeza del cumplimiento de las regulaciones y asegurar la transparencia en las estadísticas.
* Patricia Frías Álvarez (@PatriciaFriasA) es bióloga con doctorado en Ciencias Biomédicas (Orientación Ecología-Evolutiva) por el Instituto de Ecología de la UNAM; realizó uno de sus posdoctorados en James Cook University, Townsville, Australia. Actualmente se encuentra realizando una estancia posdoctotal en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, con el tema “Experimentación en animales no mamíferos en México”. Gustavo Ortiz Millán (@gmomillan) es doctor en Filosofía por la Universidad de Columbia; investigador de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM; bioeticista y miembro del Colegio de Bioética. Ha trabajado en temas relacionados con las consecuencias prácticas que tiene la atribución de derechos de los animales en contexto de enseñanza, experimentación, comercio legal o ilegal de animales.
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