Expectativas para este mundo

Lady Mossad · 31 de mayo de 2012

Expectativas para este mundo

 

A continuación les voy a compartir tres escenas desde la perspectiva de una mujer como cualquier otra que se levanta por las mañanas, bebe café en un Starbucks y tiene ganas de vivir en un mundo más amable y con menos complicaciones:

Escena 1: “Una mañana cualquiera vas caminando por la calle y al detenerte en un semáforo te encuentras con tu antiguo amor de la primaria, se saludan con cierta timidez pero terminan intercambiando teléfonos, lo miras alejarse con cierta introspección y descubres que sigue siendo atractivo aunque el rostro después de la adolescencia le quedó como las calles de pueblo colonial (todas empedradas) y le haya salido una panza que seguramente forjó con gran esfuerzo durante muchas “horas nalga” frente a la computadora y otras tantas de levantamiento de tarro; el punto es que ante tus ojos sigue “con posibilidades”; seguramente si te llama, le tomarás la llamada, si hasta tu número real le diste; es más, si te invita a salir aceptarás salir con él, se nota que es un hombre divertido y responsable. Hablando de responsabilidad, tiene cara de ser el prototipo de hombre que si le presentarías a tus padres para una relación formal, y hablando de padres, también tiene cara de que sería un buen padre y… ¡Alto, detente, vas volando por encima de Superman!

Escena 2: Tus amigos se encuentran muy entusiastas ante la organización de una protesta a favor de X (lo que sea que se les ocurra, están de moda las concentraciones masivas); te invitan y aceptas acompañarlos: – nada más para ver e informarte, y por qué no, porque es un momento para compartir con las amistades; según tú, en tu mente. Asistes al mencionado evento, la resistencia a favor o en contra de algo sube de tono, la gente conglomerada genera una hermandad; claro, esta vez son más, son muchos, todos luchan con todo su ser por un cambio. Tú y tus amigos en la unidad, en la complicidad se escuchan pronunciarse, vociferar, cantar, expresarse; no faltará nunca el líder que enardece con sus palabras a las masas, que los convoca a pronunciarse en contra de la anomia, de la pasividad, de la apatía y de la gran hueva social que no permite conformar un frente común para lograr vivir en un mundo mejor donde sus familias tendrán… ¡Alto, otra vez te estamos perdiendo, aterriza!

Escena 3: Tienes las posibilidad de cambiar tu vida profesional, claro, estás dispuesta y sabes que tienes el talento necesario para lograrlo, no tienes toda la experiencia pero eres una gran candidata, y si logras ser electa para una entrevista es porque seguramente reconocieron tus grandes aptitudes y posibilidades para desempeñar bien el puesto. Acto seguido, te llaman, concretas la entrevista, le cuentas a todo el mundo y te dicen que sí, que eres lo máximo para el perfil y para eso estás hecho, asistes lo más profesional que reconozca tu entendimiento, porque claro, por supuesto que ese puestazo es casi tuyo, no solo tienes el talento sino que eres lo que están buscando, punto, no hay más. Respondes a tu entrevista minimizando tus fallas y ensalzando tus virtudes como debe de ser; ya te viste en tu nuevo escritorio, pisas la oficina del entrevistador y sonríes alrededor con la seguridad de que los que te rodean serán tus nuevos compañeros, es más, ya hasta gastaste el dinero de tu nuevo sueldo que recibirás porque…. ¡Para, lo estás haciendo de nuevo!

¿Reconoces el hilo conductor de las tres escenas anteriores? Las expectativas.

Hace unos días estuve en la presentación de un libro en que hablaban de cómo generamos expectativas y éstas al final del día nos desilusionan al punto de terminar frustrados por no haber logrado lo que nos imaginamos.

Pero el error no está en tener metas y objetivos; a la vida, hasta cierto punto, se le debe crear un sentido; lo jodido está vivir de las fantasías que generamos alrededor de las situaciones cotidianas; lo que es lo mismo, perder el piso ante las situaciones, proyectar nuestras necesidades y ambiciones, y querer llenar esos vacíos con ideas ilusorias.

También es pretender que se tiene el control; la vida no se controla; la vida hay que aprender a vivirla con los escollos que se van presentando, y eso es en gran parte vivir sin expectativas, es saber trabajar por las metas muy a pesar de lo que sea.

Una cosa es tener ambiciones y otra tener ilusiones. Así de sencillo. Las ambiciones nos llevan a tener una vida con propósito, planificarla, esforzarse para lograr los cometidos, y otra, pues… es vivir en las posibilidades, en creer en la “potencialidad” de las situaciones, los mexicanos sabemos mucho de eso: “del dios dirá” o del “dios mediante”, del dejar las situaciones al azar, al destino.

Generar expectativas de la vida es en parte hueva, hueva de no hacerse responsable de las elecciones más importantes, que no son las elecciones del 1ero de julio, sino trabajar concienzuda y consecuentemente por las pequeñas elecciones diarias.

Lo peor de esta situación, no es sólo generar las autoexpectativas, sino sobrellevar la presión exterior, el tratar de complacer las expectativas de los otros, tratar de integrarse a una sociedad mediante una serie de reglas que imponen los demás sin pasarlas por un tamiz de adecuación a los proyectos de vida individuales; a lo mejor yo no quiero ser #132 aunque sea estudiante y tampoco apoye a Peña Nieto; simplemente no simpatizo con el movimiento y mis razones tendré; eso no me hace tener menor o mayor conciencia política, mi perspectiva es otra, mis propuesta mental es otra, y no me voy a hincar ante la moda; porque seamos honestos, cuántos jóvenes de los que apoyan el movimiento están hincados ante la presión de sus expectativas, se cuestionan poco y vociferan mucho.

Y en este punto sería bueno hacer un análisis de las metas y las expectativas, saber separar entre lo que se desea que fuera y las condiciones que hay para que se dé; cuántos están comprometidos a trabajar de lleno si se cumplen esas expectativas, no sólo a apoyar a un movimiento aquí y ahora, sino como dicen en las películas del cine de oro: a rajársela por salir del atolladero en pos de cumplir sus metas y las metas políticas que manifiestan. Cuántos, como dicen, de no cumplirse sus expectativas prefieren apostar por otro proyecto de vida lejos de lo que habrá. ¿Y el objetivo, México, no es acaso mayor que…?

Estas son épocas de grandes expectativas, de grandes propuestas, de muchas promesas pero de pocos proyectos realizables. A lo mejor mis ejemplos fueron chuscos y hasta cierto punto frívolos, no soy una autoridad sobre el tema de las expectativas, soy un ser humano que se levanta cada mañana tratando de mantener los pies en la tierra, y soy el claro ejemplo una batalla constante con mi propia mente, del tratar de racionalizar el A y el B y no darles el beso de Judas por cambiarlos hasta la Z.

Ahora mismo me cuestiono mis expectativas con respecto a este breve comentario, me cuestiono si las expectativas generadas – las mías, por supuesto- luego de meses de no escribir no se van a ir al traste al verlo subido a mi blog, me cuestiono si el lector va a entender mi mensaje que no es un ataque sino una reflexión sobre las expectativas y seguramente me iré hasta: the show must go on… no matter what, así son mis expectativas…