Redacción Animal Político · 10 de noviembre de 2022
En 2007, una de las frases comerciales más famosas en México era “¿Y la Cheyenne, apá?”. Esta frase formó parte del anuncio televisivo producido por la marca de coches Chevrolet para promocionar una camioneta pick-up que hasta el día de hoy continúa fabricándose: la Chevrolet Cheyenne. El comercial lograría convertirse en un éxito viral al retratar las expectativas encontradas de un aparente trabajador o empresario del campo mexicano con las de su hijo, un niño anhelante de heredar la Cheyenne de su padre.
Quince años y una pandemia después, las ilusiones económicas retratadas por este y otros comerciales palidecen ante una inflación récord que ha llevado a la economía mexicana a sus cifras inflacionarias más altas en dos décadas. Las expectativas para este nuevo periodo inflacionario son poco optimistas, pues a pesar de las medidas oficiales tomadas, se espera que el alza en el precio de los alimentos continúe aumentando y que los problemas de carestía persistan en 2023.
Estos lúgubres augurios para la economía nacional se reflejan también en las expectativas de la propia población en México, la cual espera que la situación económica del país se mantenga igual o incluso empeore en el próximo año. Ante esta coyuntura, en Data Cívica decidimos explorar el pesimismo económico que parece prevalecer en nuestro país para conocer la forma en que dicho sentimiento se manifiesta y las distintas perspectivas que hoy existen entre los diferentes grupos etarios de la población mexicana.
Sin propiedades, vacaciones o posibilidades de ahorrar
Desde el año 2001, el INEGI publica la Encuesta Nacional sobre confianza del Consumidor (ENCO), una encuesta económica mensual generada a través de la colaboración entre el Instituto y el Banco de México. Esta encuesta se dirige a la población de 18 años o más y tiene como objetivo obtener indicadores a nivel nacional sobre la percepción actual y las expectativas a futuro que dicha población percibe para su situación económica, la de su familia y la del país.
Por medio de esta encuesta, es posible conocer las expectativas que la población adulta reporta para adquirir ciertos bienes o propiedades, así como sus actuales capacidades de ahorro. De esta forma, la ENCO señala que hoy la mayor parte de las personas adultas en México declara que, además de no poder ahorrar, ni ellas ni otros miembros de su hogar planean adquirir propiedades (tales como coches o casas) o al menos salir de vacaciones.
De acuerdo con estos datos, a casi tres años del inicio de la pandemia por Covid-19, solamente el 6% de la población adulta planea comprar un automóvil nuevo o usado en los próximos dos años; únicamente el 10% planea comprar, construir o remodelar un hogar en el mismo lapso y solo el 29% planea salir de vacaciones en los próximos 12 meses.
Por su parte, los niveles de ahorro de la población adulta también se reportan como bajos, pues solo el 30% de las personas a nivel nacional declara lograr ahorrar una parte de sus ingresos. Este nivel de ahorro es incluso menor entre la población que no piensa adquirir un automóvil, una casa o salir de vacaciones; solo entre el 14% y 25% de las personas con este perfil afirma lograr ahorrar una parte de sus ingresos.
La edad trae consigo (aún) menos expectativas materiales y posibilidades de ahorro
Si bien las expectativas materiales y posibilidades de ahorro son bajas para la población adulta en general, la información desagregada de la ENCO nos permite observar que ambas situaciones son aún más bajas entre los grupos poblacionales de mayor edad que entre los más jóvenes.
El primer ejemplo de lo anterior es que, aun cuando el porcentaje de personas entre 18 y 29 años que planean comprar un vehículo nuevo o usado en los próximos dos años es escaso (14%); este porcentaje es incluso menor entre los grupos etarios de 30 años o más, entre quienes solo el 6% o menos considera esta opción.
Las expectativas de comprar, construir o remodelar una casa presentan un patrón etario similar; pues a pesar de que solo el 17% de las personas con 18 a 29 años planea hacer lo anterior, este porcentaje es incluso menor a partir de los grupos etarios con 30 años o más, en los cuales únicamente entre el 11% y 3% de las personas comparten dicha expectativa. Lo mismo sucede con las perspectivas vacacionales que la población adulta reporta, ya que mientras el 47% de las personas con 18 a 29 años afirman planear salir de vacaciones en los próximos 12 meses, solo entre el 30% y 18% de las personas pertenecientes a los grupos de edad de 30 años o más planean hacer lo mismo.
Los grupos poblacionales de mayor edad, además, no tan solo reportan tener menos expectativas materiales y vacacionales, sino que también afirman ahorrar una parte de sus ingresos con menos frecuencia. Por ello, si bien el 47% de las personas de entre 18 y 29 años afirma ahorrar una parte de sus ingresos, este porcentaje disminuye a partir de las personas de 30 a 39 años, entre quienes solo el 38% logra dicho ahorro. Esta disminución continúa aumentando entre los grupos etarios de 40 años o más, en los cuales solo entre el 25% y 18% de las personas afirma ahorrar una parte de sus ingresos.
El optimismo personal cambia con la edad pero el pesimismo nacional no
A pesar de las bajas expectativas materiales, los grupos más jóvenes tienden a creer con mayor frecuencia que su situación económica personal mejorará en el futuro cercano. De acuerdo con la ENCO, actualmente el grupo de 18 a 29 años de edad es el único grupo etario en donde la mitad o más (el 55%) de las personas cree que su situación económica personal será mejor o mucho mejor en los próximos 12 meses. A partir de este grupo, el optimismo de las personas respecto a su situación económica comienza a disminuir significativamente y, al llegar a los grupos etarios de 40 años o más, solo el 30% o 20% de las personas cree que su situación económica personal mejorará el próximo año.
Esta tendencia entre expectativas y grupos de edad también puede observarse en los pronósticos que las personas reportan para el resto de los miembros de su hogar. Mientras que la mayoría (el 54%) de las personas de 18 a 29 años esperan que la situación económica de los miembros de su hogar sea mejor o mucho mejor para el próximo año, solo entre el 39% y 22% de las personas en los grupos de 40 años o más esperan lo mismo.
Sin embargo, a pesar de las claras diferencias en las expectativas respecto a su situación económica personal y a la de sus hogares, un punto común entre los grupos etarios jóvenes y mayores es que ambos expresan pocas esperanzas de observar una mejora en la economía del país. Los datos más recientes de la ENCO señalan que, sin importar del grupo etario del que se hable, solo entre el 30% y 21% de las personas espera que la situación económica nacional mejore en los próximos 12 meses.
Si bien este porcentaje es ligeramente mayor entre las personas más jóvenes — entre quienes un tercio consideran que la situación económica del país mejorará — la diferencia entre este grupo y los más pesimistas es de solo 7 o 9 puntos porcentuales. Lo anterior es una diferencia mucho menor a los más de 30 puntos porcentuales que pueden observarse entre los grupos etarios más y menos pesimistas cuando se trata de expectativas personales o del hogar. Esto, en otras palabras, significa que es posible observar un mayor consenso entre grupos de edad cuando se habla de las pocas expectativas hacia la economía nacional que al hablar de otro tipo de expectativas económicas.
¿Un 2023 a prueba de ilusiones económicas?
La ENCO no nos permite explorar los motivos específicos por los cuales personas jóvenes y mayores reportan distintos grados de pesimismo en los rubros previamente analizados. Lo anterior implica que, por ejemplo, entre los grupos de mayor edad y con expectativas materiales menores, podrían encontrarse personas que no planeen adquirir coches o casas debido a que ya cuentan con este tipo de propiedades. De igual forma, entre los grupos etarios más viejos y con menos capacidades de ahorro, podríamos encontrar a adultos con más gastos debido a un mayor número de dependientes económicos a su cargo.
A pesar de estas interrogantes, los datos hasta aquí presentados nos permiten observar una población adulta que se caracteriza por acompañar uno de los momentos inflacionarios más agudos en la historia reciente de México con expectativas acordes al momento. Por ello, incluso cuando entre los más jóvenes aún se alberga la esperanza de poder mejorar su situación personal, en términos nacionales solo una minoría parece esperar más de lo que los pronósticos inflacionarios y recesivos prevén para la economía mexicana en 2023.
De esta forma, la perspectiva de adquirir bienes como coches o casas, e incluso de vacacionar, hoy parecen posibilidades ajenas al futuro cercano que se vislumbra para nuestro país y cercanas, para la gran mayoría, solo a los recuerdos evocados por comerciales populares del pasado.
Nota Metodológica
Todos los microdatos utilizados de la ENCO pueden ser encontrados aquí.
El código y el material necesario para replicar los hallazgos de este artículo pueden ser consultados en este link.