blogeditor · 7 de febrero de 2017
En la percepción de los mexicanos la corrupción en el país ha crecido. En 2015 México ocupaba el lugar 95 en el índice mundial elaborado por Transparencia Internacional (TI) y en 2016 ocupa el sitio 123, de 176 países considerados. Se desploman 28 posiciones.
“La falta de contrapesos reales entre los poderes, el número y la gravedad de los casos de corrupción expuestos a la opinión pública y los niveles de impunidad, fueron determinantes en esta nueva evaluación del país”, según Transparencia Mexicana (TM) filial de la primera.
Todos los años TI publica el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC). Registra la sensación de la gente y no necesariamente la realidad de un país, pero la experiencia demuestra que existe una relación clara entre realidad y percepción.
En versión de TM las reformas en materia de corrupción y la creación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), que todavía no opera, no lograron reducir el impacto que causa en la gente los continuos casos de corrupción que conoce y afectan a las instituciones públicas.
La percepción no va a cambiar, incluso se puede hacer más negativa de no darse la transformación institucional y acciones sistemáticas y contundentes, para desmantelar las redes de corrupción que golpean a las instituciones públicas, según TM.
De los 35 países que integran la OCDE, Dinamarca y Nueva Zelanda son los países vistos como menos corruptos. Chile, ocupa la posición 21. De los socios de México en el TLCAN, Canadá tiene la posición ocho y Estados Unidos la 16. Nuestro país ocupa la última.
TI y TM en este informe, para combatir la corrupción, hacen al Estado mexicano estas recomendaciones:
Elemento central que explica el ánimo social de enojo y desaprobación de la política, los partidos y los políticos está relacionada de manera directa con la percepción de que en estos años ha crecido la corrupción en el gobierno federal y en los estados y municipios. Sea cierta o no, en todos los sectores sociales, gana camino la idea de que éste es el gobierno más corrupto en la historia del país.