Evangelios gnósticos de Nag Hammadi

blogeditor · 25 de octubre de 2013

Evangelios gnósticos de Nag HammadiEvangelios gnósticos de Nag Hammadi

Roberto Sánchez Valencia

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

México, 2012

pp. 283

     

En 1945, campesinos encontraron 13 códices en papiro forrados en cuero, enterrados en vasijas de barro, en la aldea de Quenoboskion, cerca de la moderna Nag Hammadi, Egipto. Estos manuscritos comprenden 52 tratados gnósticos. Se halló también una versión de La República de Platón. El lugar del hallazgo está cerca del antiguo monasterio de san Pacomio. Lo textos se escribieron en copto a mediados del siglo IV y fueron enterrados a finales de ese siglo o principios del siglo V.

El gnosticismo prosperó entre el siglo I y IV. Su centro más importante fue Alejandría. La gnosis significa el conocimiento. Sus seguidores proponían que ciertos saberes sólo podían ser conocidos por algunos y esto implicaba ritos o proceso de iniciación. Los textos religiosos llamados “gnósticos” fueron considerados  heréticos y combatidos por algunos de los santos padres de la Iglesia.

En la Introducción el autor ofrece un análisis de la diferencia entre los evangelios canónicos (los que conforman el Nuevo Testamento) y los gnósticos, a partir de la estructura y contendido de ambos. En los primeros es fundamental las referencias espacio-temporales para construir la historia de Jesús, y en los segundos se prescinde de ese tipo de información. La intención es aislar la experiencia personal de contacto con Dios de cualquier referencia histórica. El autor plantea que los evangelios gnósticos están más cerca de la “poesía dramática que de las narraciones históricas”. Se enfocan al conocimiento interior y secreto de las cosas divinas trasmitido por un proceso de iniciación.

[contextly_sidebar id=”7731eab3f468e730a20853329f3f1285″]En los evangelios gnósticos ponen una especial importancia en la hamartía o “el error o falta en el que incurre el héroe trágico, y que tanto dolor la causa conocer y reparar”. El autor sostiene que en cada uno de los evangelios de este texto está claramente presente la hamartía y también el momento cuando el protagonista cobra conciencia del error en el que ha vivido o la falta que ha cometido. Esta toma de conciencia va acompañada de sufrimientos personales, del pathos,  que modifica la vida del individuo a través del punto de inflexión, es decir, la peripecia. Estos cuatro elementos son propios de la poesía dramática y también de la  literatura gnóstica.

En el caso de estos evangelios se trata de una peripecia invertida con relación a las tragedias griegas y así, mientras que en éstas “los protagonistas pasan de un estado de vida apacible a uno de dolor, en los evangelios de Nag Hammadi se pasa de la ignorancia que avasalla a la verdad que libera y salva: Quien encuentre la interpretación de estas palabras no encontrará la muerte”. Estos evangelios son oraciones que invocan a la divinidad y que buscan el contacto, la relación, entre la persona y la divinidad. La persona reconoce que nadie más que la divinidad puede recibir lo que se le solicita.

El autor ha hecho la traducción del copto original al español y de él es también la edición, las notas y el vocabulario y los comentarios introductorios a cada uno de los evangelios. A continuación hago una síntesis de los mismos que son una buena guía, para la lectura:

     

Evangelio de la verdad

Está escrito por discípulos de Valentín, que se separa de la iglesia católica en 145, y el documento original debió haberse escrito entre ese año y 180. Todo indica que la primera versión se redactó en griego. La escrita en copto es de mediados del siglo IV. El estilo es el propio de un evangelio y se trata de una obra de naturaleza dramática para ser leída de manera individual al ritmo y necesidad de cada lector. Se espera de él una respuesta de palabra y obra.

 

Evangelio según Tomás

Hay referencias del texto desde el siglo III. Algunos  especialistas piensan que la versión original debió haber sido redactada entre el año 60 del siglo I y el siglo III. El  autor considera que la estructura y contenido del texto revelan una gran antigüedad y por eso piensa que el primer texto fue escrito entre el año 60 y el 90. La versión original fue redactada en alguna región de Siria en siriaco. Esta versión de mediados del siglo IV es en copto. El evangelio contiene una colección de 114 dichos y la mayoría son atribuidos a Jesús. Estos no están ligados de manera que constituyan una historia. Muchas veces se articulan a través de un breve diálogo. Para el autor el texto no es fuente primaria de los evangelios canónicos como sostienen algunos especialistas y añade que su contenido representa un temprano estado evolutivo del paleocristianismo en el que apenas se vislumbra la futura escisión con el judaísmo. Hay algunos de los dichos de Jesús presentes en este texto que también están en los evangelios canónicos.

     

Evangelio según Felipe

El autor sostiene que la versión original es una de las  primeras obras escritas directamente en copto. El texto no tiene referencias y elementos espacio-temporales que sugieran se trate de un documento de tiempos más remotos, compuesto por alguien cercano a Jesús. La primera versión es de mediados del siglo IV. El autor sostiene que el texto es de filiación valentiniana en la medida que el contenido de éste coincide con las descripciones que los escritores eclesiásticos brindan sobre esa vertiente del gnosticismo. Quien escribió el  texto revela una elevada cultura que se hace evidente, entre otras cosas, por la manera que armoniza dos diferentes dialectos del copto en un mismo escrito y también por el nivel de abstracción de muchas de las bien compuestas metáforas.

 

Evangelio egipcio

El título original es “Evangelio egipcio, el libro sagrado y secreto escrito por Dios”. El texto no tiene afinidad con las descripciones de escritores eclesiásticos de una obra homónima que se utilizó entre las comunidades de los naasernos y encratitas. Los contenidos doctrinales del texto remiten a la comunidad de los setianos que se desarrolló sobre todo en Egipto, desde finales del siglo II y hasta mediados del siglo IV. El autor considera que la versión original se redactó entre finales del siglo II y la primera década del siglo III y que debió haber sido en lengua egipcia, casi copto. Esta versión es de mediados del siglo IV.

 

El Prefacio es de Jean-Daniel Dubois, director de estudios nósticos y maniqueísmo, de la escuela Práctica de Altos Estudios, de Paris. Reconoce que la investigación del profesor Roberto Vázquez Valencia “resulta de gran valía al sugerir una reinterpretación del término “evangelio” en el marco de los textos aquí presentados” y al “buscar demostrar qué tanto los gnósticos pudieron haber tomado del arsenal de las técnicas literarias de la Antigüedad con las que se familiarizaron, con el solo hecho de haber ido a la escuela”. Y añade que “dentro de algún tiempo se verá cómo los especialistas reciben la propuesta aquí hecha de ver en estos textos la utilización directa de recursos como la “hemartia” y la “peripetia”.

En la parte final se incluye un diccionario copto-español elaborado por el autor. El texto es muy claro y se lee de manera fluida y por lo mismo asumo que se trata de una buena traducción. Hay que reconocer que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publique este tipo de textos y sólo lamentar que el tiraje sea de sólo 200 ejemplares. Esta traducción, sólo conocía la editada por  Trotta (1997), es una buena manera de leer los evangelios gnósticos, para quien esté interesado o tenga curiosidad en el tema.