Rubén Aguilar · 16 de agosto de 2011
El gobierno de Estados Unidos suspendió, el pasado julio, los viajes al espacio hasta encontrar una manera más barata para realizarlos. En 2016 se proponen volver con un proyecto de financiamiento privado. Rusia será hasta entonces el único país que podrá realizar viajes espaciales, a partir de sus cohetes Soyuz, que han resultado ser mucho más baratos que los transbordadores Atlantis. La NASA ha reservado con los rusos 45 lugares hasta el 2016 a un costo de 40 millones de dólares por viaje, una ganga comparado a los 1,500 millones de dólares que costó el lanzamiento de cada transbordador.
El cierre de los viajes de los transbordadores fue decidido por el gobierno de Bush en 2004, pero ha sido al de Obama a quien ha tocado enviar la última misión de un transbordador. Los astronautas estadunidenses han viajando al espacio entre cuatro y cinco veces al año desde 1981, pero ahora suspenden esa historia y quedan en manos de los espacios que les pueda ofrecer Rusia. La NASA quiere más lugares en los Soyuz, pero necesita antes de la aprobación del Congreso que no es propenso a este gasto.
Rusia y Estados Unidos tienen un acuerdo, para seguir trabajando en la Estación Espacial Internacional. El gobierno estadunidense asegura que el programa de vuelos comerciales, que va a sustituir al modelo de los transbordadores, será una revolución en la manera de acceder al espacio.
Los especialistas piensan que al mediano plazo es factible que Rusia se quede atrás en la carrera espacial al no poder competir con las nuevas naves de lanzamiento que producirá Estados Unidos. Es una posibilidad, pero por ahora los rusos se quedan como los únicos capaces de acceder al espacio. Todo indica que el mundo dependerá de ellos por lo menos en los próximos cinco años. La conquista del espacio ya no es parte del frente de lucha que fue en los años de la Guerra Fría, pero sigue siendo fundamental como campo de la investigación científica y tecnológica.