Estructuras Imposibles

blogeditor · 17 de octubre de 2012

Estructuras Imposibles
Botella de Klein

Hace cincuenta años, el mundo como lo conocemos: sus grandezas y defectos, estuvo a punto de desaparecer. La Unión Soviética instaló misiles con la capacidad de enviar ojivas nucleares a territorio norteamericano y de Latinoamérica, desde la isla de Cuba. La crisis de octubre de 1962 pudo haber acabado con la Humanidad, reduciendo continentes enteros a la ceniza. Una pesadilla que por fortuna fue resuelta por el trabajo diplomático de John Kennedy y Nikita Khruschev, quienes se asomaron al Abismo de la extinción colectiva y decidieron a tiempo dar un paso atrás (lo mismo no puede decirse de Fidel Castro: Preocupaba a los rusos su excesiva belicosidad).

Cuba. La construcción. Fotos de aviones espía
Nikita Sergeyevich Khrushchev, Primer Secretario del Partido Comunista Ruso
Fidel Castro Ruz, Primer Ministro de Cuba en 1962
John Fitzgerald Kennedy, Presidente de los Estados Unidos

Por estas fechas pero hace cuarenta y cuatro años, México parecía olvidarse de las víctimas de la represión de los estudiantes en el verano de 1968 que culminó con la masacre dela Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. El doce de octubre, Gustavo Díaz Ordaz declaraba solemnemente inaugurados los Juegos Olímpicos dela Paz en el Ciudad Universitaria. La historia daba una vuelta de tuerca, pero en sentido contrario.

12 de octubre de 1968, diez días después de la matanza. Queta Basilio asciende escaleras hasta el pebetero
Gustavo Díaz Ordaz, Presidente de México en 1968

Las efemérides ilustran, como se dice que lo hacen los viajes. Parece que no somos los mismos que éramos. El prospecto de un invierno nuclear: la aniquilación de la especie humana, produjo cambios importantes y protocolos de seguridad y comunicación actualizados, y una película genial que se estrenó en 1964: Dr. Strangelove o Doctor Insólito, de Stanley Kubrick.

A veces y en condiciones adecuadas, gobiernos y sociedades –aunque tarde- producen anticuerpos e incorporan mejores prácticas para favorecerla Justicia, el Interés Público: para combatir a los zombis de la corrupción e impunidad. O cuando menos, otorgar a la sociedad el beneficio de la duda, y la rendija de la participación ciudadana en los asuntos públicos. Se ejercen mecanismos autocorrectivos que vuelven un poco más escrupulosa a la clase política y empresarial.

Dos ejemplos recientes, y cercanos. El escándalo de las coimas pagadas a legisladores para apoyar iniciativas del gobierno de Lula, ya llevó a figuras de primer orden a la condena y la cárcel. El Mensalao demuestra la fortaleza de las instituciones brasileñas.

El juicio al ex dictador militar Efraín Ríos Montt en Guatemala, podría sentar un importante precedente en otros países centroamericanos, a pesar de la resistencia de los militares.

En México, más allá del ámbito discursivo no sucede nada de eso. Antes bien, vuelven reciclados los fantasmas que nunca se fueron. La generación priista, heredera de los excesos de presidentes omnímonodos como el mexiquense Adolfo López Mateos: aparente modelo a seguir por Enrique Peña Nieto, regresa sin haber modificado usos y costumbres un ápice. Promesas de campaña se desvanecen a medida que llegamos a la fecha del cambio de gobierno. La rumbosa Comisión de Anticorrupción propuesta por el próximo presidente de México (similar en sus alcances a la Secretaría de la Función Pública impulsada por Miguel de la Madridy su ‘Renovación Moral’), no será autónoma. Una vez más y como en otros casos similares a lo largo de nuestra atrabancada historia, se enderezará ‘todo el peso de la ley’ a conveniencia del Caudillo, contra sus enemigos o estorbos declarados (Pensemos en Méndez Docurro con José López Portillo, Díaz Serrano con Dela Madrid y los que inauguraron aparentes cambios y revoluciones enteras que sólo durarían semanas o meses de atención mediática y de opinión pública).

La puerta que se abre el primero de diciembre será como la enésima visita, sin nuestro consentimiento, a los miasmas paranoicos donde fuerzas ocultas manipulan ‘nuestros preciosos fluidos del cuerpo’.

Un mundo lleno de singularidades: torcido y hermético, como las construcciones de MC Escher. Túneles sin fin o Xilitlas planos que se tornan realidad porque los construimos en México.

Cinta Moebius
Escaleras autosuficientes: sin salida

Es muy probable que ahora que se contaron los votos y Peña Nieto asuma la investidura, vivamos todos varios sexenios más con presidentes del PRI que pregonarán las virtudes democráticas de sus respectivos mandatos. Administrarán la impunidad, como lo han hecho con maestría a lo largo de las décadas: aún con mayor escrutinio social y redes que pretendan llamarlos a cuentas. Los cambios parece que llegan a destiempo, y permiten reversas repentinas y golpes de timón intolerables en otros lugares que ni siquiera imaginarían volver a colonizar el presente, y cancelar un futuro incluyente y ciudadano, con los fracasos del pasado.

Enrique Peña Nieto, próximo Presidente de México para el periodo 2012-18. (¿Ecos de ‘Baño de Pueblo’ deliberadamente diazordacista?)

Acusamos el peso de una plétora de intereses inamovibles, y demasiado poca sociedad.

Entramos a la fase peñanietista de nuestras desventuras, muy mal preparados para exigir cuentas y poner en orden la casa. De eso, como siempre, se ocuparán Los Otros. En especial de los Zombis tricolores, que gozan de cabal salud.

Se derrumbaron los mitos de 1962, aclarándose el papel jugado por las potencias que abrieron por dos semanas, las esclusas dela Muerte Colectiva.Cincuenta años más tarde, las cosas aquí obedecen a reglas ajenas: como si éste fuera otro planeta. Entramos de regreso al marasmo, del que con trabajo habíamos salido. En cierta forma, llegamos al destino de nuestro Origen. Fue un tránsito demasiado breve, como para volver al principio. ¿Cuánto tiempo tomará encontrarnos otra vez con la Salida?