Estela

blogeditor · 16 de septiembre de 2011

Estela

Este jueves 14 de septiembre, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Cuidado, Aprendizaje y Desarrollo Integral Infantil: también conocida como Ley Cinco de Junio.

Fue la culminación de un largo proceso iniciado por los padres del Movimiento Cinco de Junio, quienes desde su constitución a escasos días del incendio de la Guardería ABC (donde la criminal negligencia, corrupción e impunidad del Estado Mexicano en sus tres niveles arrojó un saldo de 49 niños muertos, y más de cien lesionados de por vida), decidieron que ningún otro familiar tuviera que pasar por el mismo infierno que ellos y ellas llevan recorriendo desde la tragedia acaecida hace 741 días en Hermosillo.

La admirable tenacidad de estos ciudadanos ejemplares, pudo más que las resistencias ofrecidas por distintas autoridades del gobierno. El proyecto que encabezó el Senador Francisco Javier Castellón en el Senado, y que pudo aprobarse el 29 de mayo por unanimidad en la Cámara Alta gracias al empuje de los papás que vinieron personalmente al DF para convencer a los legisladores de todos los partidos allá representados, fue turnado a la Comisión de Apoyo a Grupos Vulnerables en la Cámara de Diputados. [Una muy buena explicación de las bondades de la Ley Cinco de Junio se puede encontrar aquí, en el Blog de Jesús Robles Maloof]

Tuvieron que ser los papás directamente agraviados, los que hicieran todas las gestiones para que -de una vez por todas- se votara a favor una propuesta que por fin coloca a México en el mismo nivel de otros países que colocan al derecho de los niños como su primera prioridad.

A pesar de los buenos oficios de Yolanda de la Torre  (Presidenta de la Comisión correspondiente) y del diputado sonorense Manuel Ignacio (Maloro) Acosta -quienes tomaron como suyas las reivindicaciones de la Ley Cinco de Junio- las resistencias iniciales volvieron a manifestarse.

Continuaba la batalla ciudadana que apenas el jueves 8 de septiembre, parecía que no se iba a ganar. Ese día se reunió la Comisión para someter el Dictamen a un voto aprobatorio.
Aún permanecían grupos de interés que no querían que la iniciativa prosperara, y una nebulosa organización de prestadores de servicios (acompañada por representantes que se identificaron como funcionarios del DIF nacional, y que jamás habían participado en las distintas fases del proceso), intentó enviarla a la congeladora. Sus argumentos: las medidas eran demasiado draconianas, y había que tomarse aún más tiempo para discutir otras propuestas. Es decir: ni moverle.

Fue el testimonio de Estela Báez: esposa de Julio César Márquez y mamá de Yeyé, fallecido el 5 de junio de 2009 en Hermosillo, lo que puso las cosas en su lugar. Lo que facilitó el voto favorable en el pleno apenas antier.

Comparto la intervención  valerosa mujer, quien (a pesar del difícil momento por el que pasa), decidió hacer el viaje desde la capital sonorense con su esposo y participar en la crucial sesión: mostrando por qué seres humanos como ella, deben seguir siendo nuestra mejor conciencia viva.

La admirable labor de los papás del Movimiento sigue rindiendo frutos para millones de niñas y niños en nuestro país. Hace apenas dos días, la mamá de Yeyé fue testigo del voto abrumador por los niños de México en la Cámara de Diputados. La acompañaron su marido Julio César, Abraham Fraijo y Manuel Rodríguez: papás de Emilia y Xiunelth, también fallecidos en el incendio.

Este inmenso país, con toda seguridad, saldrá del atolladero. Será en gran medida, gracias al ejemplo de seres humanos como Estela.