Estancias infantiles: es de sabios cambiar de opinión

blogeditor · 17 de mayo de 2019

Estancias infantiles: es de sabios cambiar de opinión

Existen antecedentes en este gobierno en el que se matizan y adecuan políticas cuando por alguna razón no tuvieron la respuesta adecuada. Todo es válido cuando se pasa del plan a la estrategia, cuando hay ajustes sobre la marcha, reflexiones, pausas.

Pero este gobierno tiene dos temas nodales en la agenda: el ataque a la corrupción y la atención a la vulnerabilidad, en sus extremos de pobreza y de grupo de etarios (vejez e infancia). Son preocupaciones legítimas y temas, sin duda, importantes.

En el camino, hay una oportunidad de demostrar la sabiduría y cambiar de opinión con respecto a los niños pequeños que están quedando sin cuidado ni custodia, porque sus padres desempeñan trabajos informales y no cuentan con cuidadores alternativos en familia (en muchas ocasiones por ser migrantes). Aquellos padres que eran beneficiarios hasta hace pocos meses del servicio de Estancias Infantiles y que ahora han perdido este beneficio.

Una de las consecuencias es que hoy podemos encontrar niños pequeños con rostro, nombre y apellido, que ya han sufrido daño físico y/o abandono al permanecer solos en sus casas, porque sus familias no tienen alternativa de cuidado y deben salir a trabajar para subsistir.

Testimonios que llegan de Chiapas dan cuenta cómo estos niños ahora carecen de educación inicial, de alimentación balanceada, de cuidado y atención profesionalizada y personalizada, de estimulación en espacios con estrictas medidas de seguridad.

Los infantes están ahora en los lugares de trabajo de sus madres, en el campo bajo el sol y la lluvia, en los talleres de artesanías, en las casas mientras sus mamás tejen o bordan en algún telar, en el ambulantaje como acompañantes, en el puesto de mercado o al cuidado de algún familiar donde los riesgos son constantes.

Desafortunadamente ya se han documentado accidentes donde incluso niños que acudían a estancias infantiles han perdido la vida, como es el caso de dos niños de Chiapa de Corzo que murieron cuando se incendió su casa porque se encontraban solos mientras los papás estaban trabajando. O el caso del niño de Tuxtla que casi se ahoga y tuvo que pasar tiempo en terapia intensiva.

Las estancias infantiles en las zonas indígenas son los únicos centros de cuidado y atención infantil, la única opción de educación inicial, que no tienen posibilidades de sostenerse una vez que desaparece el programa. En estas comunidades las estancias contribuyen no sólo al desarrollo infantil, también a la equidad de género, a la creación de empleos, a mejorar la calidad de vida de los niños y de familias completas que se relacionan con estas estancias.

Este es el resultado de la reasignación y racionalización de los recursos a las Estancias Infantiles. Un servicio cuya población objetivo es justo el sector más vulnerable del país, foco de atención de la 4T: familias de bajos recursos con niños pequeños.

Mientras el gobierno se ajusta, entiende la mecánica de asignación de recursos por otras vías, genera listas, aprende y consolida la nueva política, el cerebro de los niños y la experiencia cotidiana no esperan. Para un infante un día de soledad es una eternidad. Para la burocracia un día es lógicamente un segundo en la complejidad de la planeación.

Han pasado meses de angustia en las familias, meses de descuido, generando un daño que puede ser irreversible en las vidas de los niños. Es de sabios cambiar de opinión. Sobre todo cuando en el esquema anterior los niños estaban cuidados y atendidos en una infraestructura ya montada, en la cual los recursos se podían traducir a socialización con otros niños, canciones, alimento, afecto y contención.

Sí se puede honrar el valor inicial de acabar con la corrupción y sancionar con todo rigor los casos encontrados. Esto es deseable. Pero existe la reflexión de que puede ser un acto mucho más grave de corrupción moral desatender a los niños en primera infancia. Una violación a los derechos de la infancia y a la Constitución Mexicana, que nos rige.

Pongamos en la balanza estos elementos con valentía. Es de sabios cambiar de opinión. Regresar al manejo anterior, realizando los ajustes necesarios, es mucho más barato que desmontar y generar algo nuevo.

* Ana Serrano es especialista en Primera Infancia. Este texto contó con la colaboración y testimonios de Bertha Lorena Cruz hernandez y Guadalupe Roldan.