Estado de urgencia en París

blogeditor · 17 de noviembre de 2015

Estado de urgencia en París
Un grupo de personas enciente veladoras afuera del restaurante The Belle Equipe en París, el sábado 14 de noviembre de 2015, un día después de los ataques perpetrados en la capital francesa. // Foto: AP/Daniel Ochoa de Olza
Un grupo de personas enciente veladoras afuera del restaurante The Belle Equipe en París, el sábado 14 de noviembre de 2015, un día después de los ataques perpetrados en la capital francesa. // Foto: AP/Daniel Ochoa de Olza

Era un viernes de noviembre por la tarde, la temperatura había cambiado de forma brusca y los parisinos reconocían ese frío tan particular que cada año anuncia inevitablemente la llegada del invierno. Las terrazas se comienzan a llenar, algunas con el partido entre Alemania y Francia en sus monitores. La noche avanzaba como de costumbre hasta que una explosión retumbó en medio de la trasmisión del fútbol. Minutos después las redes sociales se poblaron de mensajes con las palabras “bomba”, “balacera”, “explosión”…

Las esquinas se vaciaron conforme las sirenas de patrullas y ambulancias atravesaban la ciudad. El peor miedo se confirmó: tres equipos de terroristas han realizado un ataque coordinado en el barrio décimo, decimoprimero, y en el norte de la capital, justo en las inmediaciones del Estadio de Francia donde hay 80 mil espectadores.

[contextly_sidebar id=”sZxZOQ3YmfrerktIbtsbKZB3GeTsARd2″]La conmoción vivida el 7 de enero 2015 revive, pero con una amenaza mayor porque esta vez las víctimas son civiles asesinados en coordenadas arquetípicas de París donde cualquier ciudadano se pudo haber encontrado: el estadio de Francia, una sala popular de conciertos, terrazas de barrios centrales.

Para las 22 horas, cuando la prensa ataba cabos, se confirmó el secuestro de la sala de conciertos Bataclan. El gobierno instó poco después a los ciudadanos a no desplazarse, se cerraron algunas líneas de transporte y la suma de muertos y heridos comenzó a aumentar. La generación que vivió el conflicto de Argelia comunica con tristeza lo que significa pasar de una alerta máxima —situación determinada y no cesada desde los atentados del 7 de enero del 2015— al presente estado de urgencia.

El fin de semana opacó aún más las cosas con la lista de muertos que se creció de forma paralela con la claridad de la estrategia del ataque coordinado por el Estado Islámico, ese ente cambiante y esquivo que nadie termina por definir de forma clara. El velo que comenzó a elevarse con los ataques del semanario Charlie, y que siguió palpitando en ataques aislados, salió volando hacia la medianoche del viernes 13 de noviembre cuando se anunció el estado de urgencia, dejando ver una Francia vulnerable, incierta y en guerra.

El domingo el ambiente de la manifestación de la Plaza de República no fue el mismo que el vivido tras los ataques de Charlie. Reinó más inquietud en la atmósfera, tanto que cuando llegó un cuerpo de policías la gente vivió un ataque de pánico. El gobierno pidió a la población no manifestarse, pero la necesidad de hablar y estar con los demás es demasiado fuerte y surgieron aglomeraciones espontáneas al lado de los hospitales para donar sangre o en la plaza de la República donde, aún tras un ataque de pánico, la gente manifiesta su solidaridad.

Tres días después la tensión en el transporte público es evidente, se evitan los audífonos y los pasajeros se vigilan unos a otros sabiendo que la noche anterior hubo bombardeos sobre Siria, 168 arrestos administrativos (sin autorización judicial), llamado a reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, propuesta para prolongación de tres meses del actual estado de urgencia (concebido originalmente para durar un máximo de 12 días), el minuto de silencio general que se llena de lágrimas, los mercados y otros sitios públicos cerrados, modificación de la Constitución, uno de los terroristas todavía fugitivo, la incertidumbre de no saber cuántos fanáticos pueden estar listos para matar y explotar, aunado a la certidumbre de que este agresor cambiante, según el gobierno y los especialistas en el tema, va a dar un siguiente paso, probablemente más sangriento, hacen que París, una ciudad hasta hoy escasamente militarizada, se halle bajo una enorme tensión, cólera y tristeza.

 

* Jano Mendoza (@leeronoleeres profesor de guión cinematográfico y colabora con la prensa mexicana. Realizó estudios de Letras Clásicas en la UNAM y de guión en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Su obra ha recibido diversos reconocimientos nacionales e internacionales (Premio SGAE Julio Alejandro, FILIG, Jaime Sabines).