blogeditor · 4 de mayo de 2021
México es un país de ingreso medio con carencias, contrastes y desigualdades brutales. La pandemia puso nuevamente al desnudo las debilidades estructurales del sistema de protección social del país, nuestra profunda desigualdad y la persistencia de grandes brechas de acceso a derechos sociales, especialmente en grupos históricamente discriminados. En ese contexto, los efectos negativos de la pandemia en salud, educación e ingreso laboral amenazan con revertir los modestos avances de la última década en desarrollo social (CONEVAL 2020, CEPAL 2021, EQUIDE 2020) y preocupan especialmente por sus efectos diferenciados y desigualadores la exacerbación de las brechas de género asociadas a las tareas de cuidado durante el confinamiento y, sobre todo, sus implicaciones de largo plazo (Monroy 2021).
El proceso de recuperación del ingreso laboral, el indicador económico más severamente afectado por el confinamiento, indica que la composición de dicha recuperación conduce a un panorama laboral caracterizado por la precarización y la polarización del ingreso, en la que los segmentos medios de la distribución del ingreso laboral están siendo los más afectados (Monroy 2021) y las mujeres en general enfrentan mayores rezagos (CEPAL 2021). Esto supone, como ha señalado la CEPAL, que la adopción de medidas igualadoras con enfoque de género, como el sistema de cuidados, es indispensable para la recuperación económica de la región. Por ello, reducir la brecha laboral de género, además de ser un asunto de justicia y equidad, es un imperativo económico de la mayor urgencia.
De acuerdo con el Informe sobre Pobreza y Género 2008-2018 publicado por el CONEVAL el 8 de marzo pasado, el trabajo doméstico y de cuidados se distribuye desproporcionadamente en las mujeres, quienes dedican 27.8 horas semanales a dichas labores no remuneradas, frente a 15.2 por parte de los hombres. En 2018, la tasa de participación laboral de las mujeres fue de 52% frente a 83% de hombres, una de las mayores brechas de la región. La participación de las mujeres en el trabajo doméstico no remunerado aumentó más que en los hombres entre el cuarto trimestre de 2019 y el de 2020, llegando a 21 millones, frente a 1.7 millones de hombres. Los datos de ocupación reflejan nuevamente una afectación desproporcionada en las mujeres y un proceso de recuperación laboral también desfavorable para las mujeres. En materia educativa preocupan especialmente la pérdida de aprendizajes, el aumento en el rezago educativo y el riesgo de deserción escolar concentrado, nuevamente, en grupos vulnerables e históricamente discriminados.
En Aúna creemos que la magnitud de esta crisis y su implicaciones para las generaciones futuras imponen la necesidad de fortalecer al sistema de protección social para revertir estas profundas desigualdades y sus secuelas económicas y sociales en las oportunidades de desarrollo de las y los mexicanos.
En Aúna se apuesta al potencial transformador del diálogo de política pública informado por evidencia y en la necesidad de repensar al Estado de Bienestar en clave de derechos humanos y con miras a los desafíos económicos del siglo XXI, así como los cambios en los perfiles demográficos, los modelos laborales, la morbilidad y las trayectorias de vida de los hogares de México. De acuerdo con datos de CONEVAL, en 2018, 20.2 millones de personas presentaba carencia de acceso a servicios de salud (16.2% de la población) y 71.7 millones (57.3%) no contaba con seguridad social. Dada la naturaleza de esta crisis, las afectaciones de la pandemia en el acceso a la salud y la seguridad social son previsibles. Ante este escenario, se requieren liderazgos transformadores y comprometidos para detonar una discusión pública responsable en torno a la urgente necesidad de resolver los problemas severos de fragmentación, desigualdad e insuficiente cobertura del sistema de salud y la seguridad social, así como la adopción de medidas proactivas con enfoque de género para reducir la creciente brecha laboral de nuestro país.
A partir del diálogo con las nominadas, actores de la sociedad civil, la academia y las fundadoras, Aúna ha construido la siguientes propuestas para promover el bienestar:
En este momento crítico de gran vulnerabilidad para la mayoría de los mexicanos, es preciso fortalecer espacios de inteligencia colectiva y diálogo plural para encontrar y promover soluciones a los retos de nuestro tiempo para la construcción del Estado de Bienestar que haga realidad el acceso efectivo a los derechos sociales.
Referencias:
CEPAL (2021) Panorama Social de América Latina 2020.
CONEVAL (2021) Informe sobre Pobreza y Género 2008-2018
CONEVAL (2020) La política social en el contexto de la pandemia por el virus SARS-COV-2 (COVID-19)
Luis A. Monroy (2021) Los impactos distributivos del COVID-19 en México
EQUIDE (2021), Comunicado ENCOVID-19 Julio-Diciembre 2020