Georgina González Toussaint · 24 de agosto de 2011
La balacera del sábado 20 de agosto en Torreón, es quizá la única de las experiencias violentas del futbol mexicano de los últimos tiempos en que la multi-citada “familia del futbol” no tuvo culpa ni responsabilidad alguna. Hoy no hay manera de saber cuando se desatará una balacera de ese tamaño. No lo sabe el agredido, no lo sabe el gobierno, no lo sabe la policía, no lo sabe mas que el que va a disparar. Y eso los periodistas y los locutores y los gobernantes ¡lo saben, lo saben!. Así que la FEMEXFUT queda exculpada de tan terrible suceso. Sin embargo, para mí es importante hacer algunas consideraciones.
Al lunes siguiente se realizó la junta en la sede de la FEMEXFUT y al salir, haciéndose pelotas más o bolas menos, se dijo que ya habían exigido a las autoridades que “blinden el futbol” porque éste representa un espectáculo familiar.
¿Será que el futbol de primera división -y sus espectadores- quienes realmente pueden dar el “manotazo en la mesa” al gobierno para que actúe? ¿Será? Si es así, qué bueno por el poder y peso del futbol de primera división en nuestra sociedad. Pero imaginemos a tantos otros que han sido azotados por la inseguridad y pánico ¿en qué mesa dan el manotazo? ¿A quién acudir? ¿significa que sólo será blindado el fut? Es un hecho muy claro que en este país únicamente cuando la delincuencia tocá intereses económicos, políticos o electorales fuertes, el gobierno presta la atención debida. El futbol nuestro de cada semana esta entre ellos.
De entrada se antoja ese “blindaje futbolero” y no solo ahí, sino extenderlo a la sociedad civil entera (civil referente a civilidad, o sea que conocen y respetan el civismo…aquí no se incluyen a las Ladies de Polanco). Pero, ¿cuántas organizaciones están formadas en interminables salas de espera para ser recibidas, escuchadas y atendidas? De la misma manera en que familiares de víctimas esperan abatidos viendo pasar al inicio de la fila al familiar famoso, influyente de otra víctima.
Supongo que prestarán mayor interés en resolver el tema con el fut, puesto que éste ha sido muy dócil con los intereses políticos. El futbol les ha permitido entrar, lucir, retratarse, subirse al camión de los ídolos, de los campeones, de los populares, transformando eso en imagen, que a su vez tiene peso en el terreno electoral. Porque si bien el deporte es un gran reflector político, el reflector es el gran deporte de los políticos. Hoy “pasó cerca la bala” de su plataforma popular mas benévola. Esperemos que, aunque sea por esas causas, lo hagan, actúen.
También vale la pena detenernos en lo que pulula en nuestro futbol. La balacera fue externa, pero nuestro fut esta invadido de la violencia, racismo y discriminación. Me llama la atención lo enérgico de la petición al gobierno, cuando al mismo tiempo son publicadas imágenes dentro del estadio Cuauhtémoc de Puebla, donde la barra de Pumas armó una bronca con brutalidad impactante e inadmisible.
Como dice el dicho…“no venden piñas”. En el futbol hemos tenido comandos armados entrando a estadios en épocas de Ahumada ¿recuerdan?, amenazas al árbitro con arma de fuego en Irapuato, petardos, golpizas a familias por llevar la playera del Toluca al Azteca, secuestro de camiones, concesiones de venta de alcohol en CU para las barras. En Querétaro, es de a tiro por viaje, las broncas y apedreadas a los camiones rivales, insultos racistas, gritos homofóbicos, corrupción en la reventa, componendas con las barras, asaltos, petardos, cuchillos, destrozos a locales, impunidad y demás. ¿De veras creen que eso no es delincuencia? ¿de veras creen que lo que hoy se vive en muchas ciudades de este país no tiene esos ingredientes? Todo lo que hemos visto en los estadios se da en las calles, las balaceras son palabras mayúsculas, pero en su DNA tienen lo mismo: delincuencia, corrupción, violencia, impunidad.
¿Cuánto dura en “el bote” un agresor o desmadroso en un estadio? ¿Cuántas veces revisan al civil hasta las muelas y dejan pasar a las barras hasta con petardos? ¿qué pasa con el racismo, la homofobia ejercida dentro y fuera de la cancha? La ausencia en los estadios no es por aburrimiento, es por inseguridad mayormente.
Yo lo viví, nadie me lo contó, ver a “efectivos” (pobres ni la burla perdonan con el mote) de la policía no huir, sino requete huir de las hordas barristas, cuando el escudo, casco, chaleco, rodilleras y botas no hacen mas que pesar en la urgente carrera salvadora. Teniendo que optar por el clásico “chale déjalos que se maten”.
Vale la pena recordar de qué manera son atendidos por la “famila del futbol” estos hechos. Se habla del tema a morir, se da un discurso, mantas al partido siguiente detenidas por los niños. Pero, sobre todo, se intenta por todos los medios de darle vuelta a la página. Por ello, si quisiera decirles a los miembros de mi familia futbolera, (que somos varios) federativos, directivos, jugadores, promotores, patrocinadores, medios y afición, que no nos extrañe que nos apliquen lo mismo que nosotros mismos nos hemos aplicado.
Si el gobierno tiene que llegar al extremo de “blindar al país” en lugar de desarmar a la delincuencia estaremos cerca de tener un estado fallido, si la “familia del futbol” no empezamos por nuestra casa estamos construyendo un estadio fallido.